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Castilla y León cambia las normas: el precinto digital de caza dejará de ser obligatorio

Cazador precintando digitalmente un corzo en Castilla y León. © Ángel Vidal

La Junta de Castilla y León ha anunciado que el precinto digital de caza dejará de ser obligatorio en la comunidad. La medida permitirá que este sistema conviva con el precinto manual tradicional, una decisión que la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental justifica por la necesidad de dar cobertura a todo el colectivo cinegético y evitar que la brecha digital limite el ejercicio de la actividad.

El anuncio se produjo tras una reunión de trabajo mantenida por el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, con representantes de la Federación de Caza de Castilla y León, encabezados por su presidente, Santiago Iturmendi, y con la participación de los delegados provinciales de la organización. El encuentro se enmarca dentro de la ronda de contactos que el consejero viene manteniendo con los principales sectores vinculados al medio rural, y sirvió para abordar varias cuestiones relacionadas con la gestión cinegética, la simplificación administrativa y el reconocimiento del papel que desempeñan los cazadores en el territorio.

La Junta reconoce el papel de los cazadores en el medio rural

Durante la reunión, Pino trasladó el compromiso de la Consejería con el sector cinegético y defendió la necesidad de que los cazadores sean reconocidos socialmente como colaboradores necesarios en la gestión del territorio.

El consejero puso el acento en la labor que realizan para controlar determinadas especies cinegéticas que pueden ocasionar daños en la agricultura, la ganadería y la seguridad vial. En este sentido, destacó especialmente el papel de los cazadores en la gestión de poblaciones de ungulados silvestres, conejos y algunas especies de avifauna, cuya sobreabundancia puede generar importantes perjuicios en cultivos, explotaciones ganaderas e infraestructuras viarias. La Consejería considera que la actividad cinegética no puede analizarse únicamente desde su vertiente deportiva o recreativa, sino también desde su función práctica en la conservación del equilibrio poblacional y en la prevención de daños en el medio rural.

El precinto digital convivirá con el manual

Uno de los principales anuncios del encuentro fue la decisión de no imponer el precinto digital como única vía obligatoria para los cazadores. La Junta permitirá la convivencia entre el sistema digital y el precinto manual, una fórmula con la que pretende facilitar la adaptación del sector sin dejar fuera a quienes tienen más dificultades para utilizar herramientas tecnológicas.

El vicepresidente primero de la Junta de Castilla y León, Carlos Pollán, celebró la medida a través de sus perfiles en redes sociales, donde afirmó: «Cumplimos con el mundo rural y con nuestros cazadores. En Castilla y León, el precinto digital de caza deja de ser obligatorio. Menos burocracia y más libertad para el sector de la caza».

La decisión supone un cambio relevante para numerosos cazadores de la comunidad, especialmente en zonas rurales donde el acceso a medios digitales, la edad media del colectivo o la falta de cobertura pueden convertir la obligatoriedad del sistema digital en una barrera añadida.

Más flexibilidad en cupos y menos burocracia para los cotos

Además del asunto del precinto, el consejero planteó otras medidas encaminadas a mejorar la gestión cinegética en Castilla y León. Entre ellas, la flexibilización del régimen de cupos previsto en los planes cinegéticos cuando las circunstancias de gestión así lo aconsejen.

También se abordó la necesidad de agilizar la tramitación administrativa de los expedientes vinculados a la gestión ordinaria de los cotos, así como dar mayor celeridad a las autorizaciones de controles poblacionales cuando resulten necesarios, con especial atención a las actuaciones preventivas.

Desde la Consejería se trasladó igualmente el compromiso de impulsar las figuras del coto colaborador y del cazador colaborador, entendidas como herramientas de cooperación entre la Administración y el sector. El objetivo es facilitar medidas eficaces para mejorar la gestión de las poblaciones cinegéticas y del territorio.

La tórtola, la codorniz y la defensa de la Media Veda

Otro de los asuntos tratados durante la reunión fue la situación de determinadas especies de aves cinegéticas, especialmente la tórtola europea y la codorniz. El consejero reiteró la defensa del mantenimiento del aprovechamiento cinegético, siempre dentro del marco de la sostenibilidad y sobre la base de criterios técnicos y científicos. Además, trasladó el apoyo de la Junta ante las instituciones del Gobierno de España y de la Comisión Europea frente a las propuestas de moratoria planteadas por determinados sectores conservacionistas, escuchando siempre la postura de la Federación de Caza.

En relación con la Media Veda, ambas partes coincidieron en destacar su importancia social, económica y cultural para Castilla y León. La Federación de Caza de Castilla y León manifestó su disposición a colaborar con las instituciones para impulsar su reconocimiento cultural.

Los representandes de la Federación de Caza de Castilla y León y de la administración tras la reunión.

Una medida para evitar nuevas trabas al sector cinegético

La supresión de la obligatoriedad del precinto digital forma parte de un paquete de medidas con el que la Junta pretende reducir cargas administrativas y facilitar el desarrollo de la actividad cinegética en Castilla y León. Durante el encuentro también se analizó el papel de los cazadores en la comunidad, una función que, según la Consejería, va mucho más allá del ocio y resulta clave para la gestión del medio rural.

En este sentido, desde el departamento autonómico subrayaron la importancia de avanzar en la regulación de estas cuestiones: «Este tema preocupa especialmente a la Consejería y dedicará todos sus esfuerzos para su regulación». La Junta abre así la puerta a un modelo más flexible, en el que la digitalización no suponga una obligación excluyente para los cazadores, sino una opción compatible con los sistemas tradicionales.

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