El Gobierno de Castilla-La Mancha ha decidido mover ficha tras semanas complicadas para el campo. Las intensas lluvias y los episodios de meteorología adversa han dejado un reguero de jornadas suspendidas, especialmente en el calendario de caza mayor, obligando a muchas sociedades y organizadores a cancelar monterías y batidas ya programadas.
La medida llega para dar oxígeno a un sector que, además de tradición, supone un importante motor económico en muchas comarcas rurales. La ampliación del plazo permitirá recuperar parte de lo perdido y reubicar fechas que, por seguridad y por pura imposibilidad logística, se habían quedado en el aire.
En las últimas semanas, numerosos cotos se han encontrado con caminos intransitables, arroyos crecidos y manchas impracticables. Y cuando el monte se convierte en un barrizal, no hay planificación que aguante.
La Junta, consciente del problema, ha optado por llegar a un acuerdo con el sector cinegético y comprometerse a ajustar la normativa para evitar que la temporada quede coja.
Una ampliación hasta el 1 de marzo para salvar las cacerías canceladas
La Consejería de Desarrollo Sostenible, dirigida por Mercedes Gómez, ha confirmado que se ampliará la temporada de caza mayor hasta el próximo 1 de marzo, una decisión tomada como respuesta directa a las cancelaciones masivas registradas por el temporal.
Según ha explicado la propia consejera, el Ejecutivo autonómico procederá a modificar la Orden vigente para permitir que las cacerías que no pudieron celebrarse en las fechas previstas puedan reubicarse dentro de este nuevo periodo autorizado.
De este modo, monterías, ganchos y otras acciones colectivas que quedaron suspendidas por la lluvia podrán celebrarse legalmente más adelante, evitando así que muchos cazadores pierdan la oportunidad de completar la campaña.
El ajuste pretende también compensar el impacto económico derivado de estas suspensiones, especialmente en zonas donde estas jornadas generan actividad en hostelería, guardería rural y servicios vinculados.
Una temporada marcada por el temporal y la necesidad de adaptar la normativa
El mal tiempo ha trastocado el calendario cinegético en Castilla-La Mancha con una intensidad poco habitual. La sucesión de lluvias persistentes ha impedido organizar monterías y batidas con normalidad, obligando incluso a suspenderlas ya con las cuadrillas preparadas y las rehalas reservadas.
La Consejería reconoce así, de forma implícita, que la normativa actual no estaba preparada para un escenario meteorológico tan adverso y prolongado, lo que ha llevado a tomar esta decisión extraordinaria.
Desde el Gobierno regional consideran que esta ampliación no solo permitirá recuperar jornadas perdidas, sino también mantener un manejo responsable de los recursos cinegéticos y garantizar que la actividad pueda desarrollarse sin comprometer la seguridad.
Además, insisten en que la colaboración entre administración y sector será clave para afrontar situaciones similares en el futuro, donde el clima, cada vez más impredecible, obliga a revisar planes cerrados sobre calendario.
