El Juzgado de lo Penal de Ponferrada ha condenado a dos años de prisión a un cazador que disparó contra un compañero durante una batida celebrada en el Coto del Oza. La víctima sufrió heridas de extrema gravedad y, pese al tratamiento médico recibido, los facultativos tuvieron que amputarle finalmente uno de sus brazos.
La sentencia, adelantada por EFE, también establece el pago de una indemnización de 400.000 euros y la retirada del permiso de armas al autor del disparo. El tribunal lo considera responsable de un delito de lesiones agravadas por imprudencia grave.
Disparó contra un jabalí que no había llegado a ver
Los hechos ocurrieron en 2020 durante una batida desarrollada en el Coto del Oza, situado en el término municipal de Ponferrada. En un momento de la jornada, el acusado detectó un movimiento entre la vegetación e interpretó que podía tratarse de un jabalí. Sin embargo, según considera probado el magistrado, efectuó el disparo sin haber identificado previamente el objetivo. El proyectil alcanzó a otro de los participantes en la batida y le ocasionó graves lesiones en uno de sus brazos.
La resolución sostiene que el disparo se produjo «por intuición», ya que el acusado trató de alcanzar a un supuesto jabalí que realmente no había llegado a ver. Esta conducta y el incumplimiento de una de las normas elementales de seguridad durante cualquier acción cinegética sustentan la condena por imprudencia grave.
La víctima necesitó más de dos años de tratamiento
Las heridas sufridas por el participante alcanzado obligaron a someterlo a un largo proceso médico. La víctima necesitó más de dos años de tratamiento y la evolución de las lesiones terminó haciendo necesaria la amputación del brazo afectado.
Además de los dos años de prisión, la sentencia fija una indemnización de 400.000 euros para compensar las consecuencias físicas y personales provocadas por el disparo. También contempla la retirada del permiso de armas al condenado, aunque las informaciones publicadas no precisan durante cuánto tiempo permanecerá vigente esta medida.
El suceso recuerda la importancia de cumplir una regla básica durante cualquier batida, montería o jornada de caza: jamás se debe disparar contra un ruido, una sombra o un movimiento entre la vegetación sin haber reconocido con absoluta claridad la pieza y comprobado qué existe detrás de ella. Un error de apenas unos segundos puede ocasionar consecuencias irreversibles, como demuestra este caso ocurrido en Ponferrada.
