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Se burlan de una chica de 16 años por querer ser agricultora y el campo sale en su defensa

Joven agricultora. © Shutterstock

Hoy en día, cuando el relevo generacional en el campo es uno de los grandes problemas del sector agrario, una historia aparentemente pequeña ha tocado una fibra sensible. El caso de una adolescente de Salamanca, ridiculizada por sus compañeros por expresar su deseo de estudiar agricultura, ha desatado una reacción masiva en redes sociales en defensa del campo y de quienes deciden quedarse en él.

La chispa la encendió una publicación compartida en Instagram por las cuentas agrofrann y duroagro. En ella, un joven del sector relataba su indignación tras leer lo ocurrido a la menor, poniendo palabras a un sentimiento que muchos reconocen como propio en el medio rural.

El texto no tardó en viralizarse y en sumar miles de apoyos, comentarios y compartidos. No hablaba de política agraria ni de ayudas, sino de algo más básico: el respeto a los sueños y a la dignidad de quienes aman el campo desde jóvenes.

El mensaje de la joven. © Instagram

La burla que ha encendido las redes

«Hoy he leído esto y se me ha revuelto todo. Una cría de 16 años contándome que se ríen de ella por decir que quiere estudiar agricultura. ¿Pero en qué momento hemos normalizado esto?», arranca el mensaje de Fran que ha corrido como la pólvora. Un texto directo, sin filtros, que apela a la emoción y al hartazgo acumulado en muchos pueblos.

El autor continúa: «Me da rabia, pero rabia de verdad. Rabia de la que aprieta el pecho. Porque no es una broma, no es “cosa de chavales”. Es hacer sentir pequeña a alguien por lo que ama». El mensaje pone el foco en una violencia silenciosa, la de ridiculizar vocaciones ligadas al mundo rural.

En otro de los fragmentos más compartidos se lee: «Que tengas que pensarte dos veces decir tu sueño en voz alta… eso es una putada. Eso es apagar ilusiones antes de tiempo». Palabras que muchos agricultores y ganaderos reconocen como experiencias vividas en primera persona.

El campo no necesita permiso

La segunda parte de la publicación ahonda en el desprecio social hacia el medio rural. «¿De verdad amar el campo es motivo de burla? ¿Trabajar la tierra, cuidar animales, querer quedarte… es ser menos?», se pregunta el autor, cuestionando un discurso que califica de profundamente injusto.

También denuncia la idea de que salirse del camino considerado “correcto” equivale a ser «tonto, paleto o fracasado», y reivindica que «no hay nada más digno que saber lo que te mueve por dentro». Un mensaje especialmente dirigido a jóvenes que dudan entre marcharse o quedarse.

El texto concluye con una llamada clara a la chica afectada y a todas las que pasan por situaciones similares: «No os calléis, no os encojáis, no cambiéis vuestros sueños para que otros se sientan superiores. El campo no necesita permiso. Y vosotros tampoco». Una frase que se ha convertido casi en un lema.

Una oleada de apoyo desde el mundo rural

La reacción no se hizo esperar. Agricultores, ganaderos y jóvenes del medio rural llenaron los comentarios de mensajes de apoyo a la adolescente salmantina y de orgullo por pertenecer al campo. «Esa chica de Salamanca independientemente de la decisión que tome que sepa que tiene todo nuestro apoyo», escribía otro usuario, subrayando la dureza de un entorno social que a veces también juzga.

Más allá del caso concreto, la historia ha servido para visibilizar un problema de fondo: la desconexión entre la sociedad urbana y rural y el desprecio que aún pesa sobre quienes eligen trabajar la tierra. En un momento crítico para el futuro del campo, muchos ven en esta chica de 16 años justo lo contrario de lo que se le dijo: una esperanza.

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