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Hallan en aguas españolas un extraño pez con una ‘antena’ en la cabeza que los científicos no saben para qué sirve

Pez bacalete antena. © Universidad de la Laguna

Las aguas profundas de Canarias han vuelto a ofrecer una sorpresa a los científicos. Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), junto con las universidades de Vigo y La Laguna, han confirmado por primera vez la presencia en aguas españolas de Bregmaceros atlanticus, un pequeño y desconocido pez que parece llevar una antena sobre la cabeza.

La especie, conocida como bacalete antena, no es nueva para la ciencia: fue descrita en 1886. Sin embargo, nunca se había documentado con certeza dentro de las aguas españolas. Su reducido tamaño, sus hábitos oceánicos y su gran parecido con otros integrantes del género Bregmaceros habían complicado enormemente su identificación.

Tres ejemplares encontrados en El Hierro y Tenerife

El estudio publicado en la revista científica Marine Biodiversity se ha elaborado a partir de tres ejemplares recogidos en Canarias a lo largo de más de una década. Los dos primeros fueron capturados el 5 de abril de 2012 durante la campaña oceanográfica CETOBAPH, realizada a bordo del buque Cornide de Saavedra.

Ambos peces aparecieron frente a la vertiente sur de El Hierro, a 130 metros de profundidad. Medían 68,4 y 55,9 milímetros de longitud total y quedaron depositados en la colección ictiológica del Museo de Naturaleza y Arqueología de Canarias. El tercer ejemplar tuvo una historia diferente. Fue encontrado el 30 de abril de 2024 en la playa de Puntitas, en la bahía de El Médano, al sur de Tenerife. Medía 66,1 milímetros y constituye, según los autores del trabajo, el primer varamiento documentado de esta especie.

Los científicos consideran que su llegada a la costa podría estar relacionada con los procesos oceanográficos propios del archipiélago. La interacción entre remolinos, afloramientos, corrientes locales y mareas puede desplazar durante la noche a peces de aguas profundas hasta zonas costeras poco profundas, donde quedan atrapados y terminan varando.

La extraña ‘antena’ que lleva sobre la cabeza

El rasgo más llamativo del bacalete antena es la prolongación que surge de la parte superior de su cabeza. Aunque por su apariencia y por el propio nombre común del animal puede confundirse con una antena, en realidad se trata del primer radio de la aleta dorsal, que está extraordinariamente alargado y separado del resto de la aleta.

Esta estructura puede plegarse hacia atrás y alojarse en un pequeño surco situado sobre el dorso del pez. Es una característica propia de los integrantes de la familia Bregmacerotidae y permite reconocerlos con relativa facilidad frente a otros peces del orden de los gadiformes, en el que también se encuentran especies tan conocidas como el bacalao o la merluza.

Mucho más difícil es explicar para qué sirve. El nuevo estudio la describe como un carácter anatómico distintivo, pero no le asigna una función concreta. La literatura científica consultada tampoco ha demostrado que se utilice para localizar presas, percibir el entorno, atraer alimento o desempeñar una función defensiva. Por el momento, la utilidad de esta aparente antena continúa siendo una incógnita.

Un pez diminuto que vive a cientos de metros

Bregmaceros atlanticus es una especie pelágica y oceánica que habita en la denominada zona epi-mesopelágica, desde aguas relativamente próximas a la superficie hasta profundidades de varios cientos de metros. Puede alcanzar alrededor de siete centímetros de longitud y se alimenta principalmente de pequeños crustáceos, zooplancton y fitoplancton.

Su cuerpo es alargado y está comprimido lateralmente, mientras que su cabeza es relativamente pequeña. Presenta dientes diminutos en las mandíbulas y una pigmentación oscura que permite distinguirlo de otras especies muy similares del mismo género.

Precisamente esa semejanza entre especies ha provocado numerosos errores de identificación. Según explican los investigadores, determinar dónde vive realmente cada una de ellas resulta complicado porque algunos ejemplares almacenados en colecciones o registrados en bases de datos podrían haber sido clasificados incorrectamente.

La genética confirmó su identidad

Para resolver esas dudas, el equipo no se limitó a estudiar el aspecto exterior de los ejemplares. Los científicos analizaron sus medidas, el número de radios de las aletas, las escamas y la pigmentación, pero también obtuvieron una secuencia genética del pez encontrado en Tenerife.

En concreto, emplearon el gen mitocondrial COI, considerado uno de los marcadores de referencia para la identificación molecular de animales. El resultado permitió vincular el ejemplar canario con el grupo genético BIN AAV0298, asociado a Bregmaceros atlanticus, y confirmar así su identificación.

Uno de los ejemplares hallados en Canarias. © Universidad de la Laguna

«Tradicionalmente, la identificación de peces se ha basado en caracteres morfológicos externos. Sin embargo, cada vez es más frecuente emplear enfoques de taxonomía integradora, que combinan información morfológica y molecular para resolver cuestiones taxonómicas complejas en grupos de peces poco conocidos», explica Rafael Bañón, investigador del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y primer autor del estudio, en la información difundida por la Universidad de La Laguna.

Podría haber especies todavía sin identificar

El análisis genético ha abierto, además, una cuestión mucho mayor. En la actualidad se reconocen 16 especies del género Bregmaceros, pero las secuencias almacenadas en la base internacional BOLD aparecen distribuidas en 28 grupos genéticos. Esto no significa automáticamente que existan 28 especies, aunque sí apunta a una diversidad oculta que todavía debe estudiarse.

Solo las secuencias atribuidas a Bregmaceros atlanticus se repartieron en cuatro grupos claramente diferenciados. Las distancias genéticas entre ellos fueron muy superiores a las que normalmente se utilizan para separar especies de peces, por lo que algunos podrían corresponder a linajes diferentes clasificados hasta ahora bajo un mismo nombre.

El hallazgo también obliga a reconsiderar la distribución de la especie. Durante años se creyó que vivía en zonas tropicales y subtropicales de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Sin embargo, los resultados respaldan la posibilidad de que su verdadera área de distribución esté limitada al océano Atlántico, aunque los propios autores reconocen que aún faltan muestras de muchas partes del mundo.

La presencia confirmada del bacalete antena añade así una nueva especie al inventario de peces de España y vuelve a situar a Canarias como un enclave privilegiado para conocer la biodiversidad marina profunda. Bajo sus aguas todavía nadan animales apenas estudiados, algunos con estructuras tan visibles como una antena sobre la cabeza y cuyo verdadero cometido continúa oculto para la ciencia.

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