La presencia de víboras en el medio natural suele pasar desapercibida para la mayoría de las personas, pero un error de identificación puede tener consecuencias muy graves. Es lo que le ocurrió a Manuel Ampudia, vecino de Villaviciosa (Asturias) y propietario de un criadero de pastor australiano, que terminó ingresado en estado crítico después de coger con la mano una víbora que había confundido con una culebra común.
El suceso ocurrió en las instalaciones de su criadero cuando observó al reptil y decidió retirarlo manualmente. Según explicó posteriormente en declaraciones a COPE Asturias y Telecinco, estaba convencido de que se trataba de una especie inofensiva. «Pensaba que era una culebra», relató. La confianza le jugó una mala pasada. Nada más sujetar al animal, este se giró y le mordió en un dedo de la mano, inoculándole veneno. Lo que en un principio parecía un incidente controlable acabó convirtiéndose en una emergencia médica de extrema gravedad.
Una reacción instintiva que agravó la situación
Tras la mordedura, Manuel cometió un error que reconoce perfectamente. De forma automática, se llevó el dedo a la boca para intentar aliviar la herida. «Fue una cosa instintiva, sabiendo que no se puede hacer», explicó. La consecuencia fue inmediata. La lengua y la tráquea comenzaron a inflamarse rápidamente, dificultándole la respiración y el habla. «Me quedé prácticamente sin poder hablar. Llegué al hospital de la comarca sin poder hablar y tuve que enseñar el vídeo para que supieran lo que me había pasado», contó después en el programa El tiempo justo de Telecinco.
A pesar del empeoramiento de su estado, consiguió desplazarse por sus propios medios hasta el consultorio de Venta las Ranas. Allí, un vídeo que había grabado previamente del reptil permitió a los sanitarios identificar que se trataba de una víbora y actuar con rapidez.
Dos días en la UCI tras sufrir una parada cardiorrespiratoria
La situación terminó siendo mucho más seria de lo que parecía inicialmente. Manuel, diabético insulinodependiente desde hace 45 años, sufrió una parada cardiorrespiratoria y tuvo que ser reanimado por los médicos.
El asturiano permaneció dos días ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) antes de comenzar una recuperación que continúa actualmente. Aunque ya se encuentra fuera de peligro, reconoce que el susto fue enorme y que ahora reflexiona sobre todo lo que pudo haber ocurrido. «Ahora estoy bien», asegura, aunque admite que sigue dándole vueltas a las posibles consecuencias del incidente.
Preocupación por la presencia de víboras cerca de viviendas
Más allá de su propia experiencia, Manuel se muestra especialmente preocupado por el riesgo que podría representar una situación similar para los más pequeños. «Estoy más nervioso pensando en lo que podía haber pasado si la víbora hubiese mordido a mis nietos que por lo que me pasó a mí», afirmó. La serpiente que le atacó medía alrededor de 80 centímetros, un tamaño considerable para una víbora cantábrica.
El vecino de Villaviciosa asegura que en los cinco años que lleva en la finca nunca había visto una, aunque varios residentes de la zona le han comentado que cada vez observan más ejemplares. Él mismo relaciona este fenómeno con los cambios en las condiciones climáticas. «Los tiempos están cambiando, ya los inviernos no son lo que eran y los veranos hay mucho más calor», señaló.
Pese a todo, Manuel evita culpar al animal. De hecho, tras el incidente decidió trasladarlo a una zona boscosa alejada de las personas. «Ahí no hay gente… el error no fue de ella, fue mío», concluyó.
