En muchas zonas de Europa donde la presencia del lobo ha aumentado en los últimos años, los ganaderos buscan fórmulas para reducir las pérdidas provocadas por los ataques al ganado. A los métodos tradicionales de protección, como los mastines o los cercados, ahora se suma una propuesta tan llamativa como poco habitual: una especie de armadura diseñada específicamente para ovejas.
El responsable de esta idea es Rudolf Schaubach, un ganadero de 72 años de la ciudad austríaca de Villach, que ha dedicado varios años al desarrollo de un sistema destinado a minimizar las consecuencias de las mordeduras de los grandes depredadores. Su invento no ha pasado desapercibido. De hecho, tras hacerse público, ha despertado tanto el interés de numerosos ganaderos como las críticas de asociaciones animalistas y algunos profesionales del sector.
Una armadura para proteger el cuello y las zonas más vulnerables
El dispositivo consiste en una red de plástico ligera reforzada con púas que envuelve buena parte del cuerpo de la oveja, especialmente las zonas donde los lobos suelen dirigir sus ataques, como el cuello. Toda la estructura queda fijada mediante bandas elásticas y tiene un peso aproximado de entre dos y tres kilos, con el objetivo de no impedir que el animal pueda desplazarse con normalidad.
La idea de Schaubach no pretende causar daños graves al depredador. Según explica el propio inventor, las púas únicamente buscan provocar el suficiente dolor o incomodidad como para que el lobo desista del ataque antes de causar heridas mortales a la oveja.
Además, el ganadero sostiene que el carácter inteligente del lobo juega a favor de su propuesta. Considera que, tras una experiencia negativa, el animal evitaría volver a atacar a una oveja protegida con este sistema, aumentando así su efecto disuasorio.
Las primeras pruebas y la polémica animalista
El prototipo comenzó a probarse durante el pasado mes de mayo en varias explotaciones ganaderas de los Alpes austríacos, después de que otro ganadero autorizara colocar la armadura a parte de su rebaño para comprobar su funcionamiento en condiciones reales.
Sin embargo, la experiencia quedó interrumpida poco después. Una protectora de animales presentó una denuncia al considerar que el dispositivo podía limitar la movilidad de las ovejas y dificultar su huida en caso de peligro. Tras esa denuncia, un veterinario ordenó retirar las protecciones mientras se evaluaba su impacto sobre el bienestar de los animales.
Las críticas no terminan ahí. Algunos ganaderos también cuestionan la utilidad práctica del invento. Entre los argumentos planteados figura la posibilidad de que la lana termine enredándose en la malla con el paso del tiempo o que los lobos adapten su estrategia atacando otras partes del cuerpo que quedan desprotegidas, como la cabeza o las patas.
Busca fabricar el invento a gran escala
Pese a la controversia, Schaubach mantiene su confianza en el proyecto. Defiende que las pruebas realizadas hasta ahora no detectaron problemas de movilidad ni de alimentación en las ovejas equipadas con la armadura y considera que su invento no ha sido evaluado durante el tiempo suficiente para extraer conclusiones definitivas.
Mientras tanto, el inventor busca una empresa interesada en fabricar y comercializar el sistema a mayor escala. Su intención es introducir mejoras que reduzcan aún más cualquier posible molestia para el ganado sin renunciar a la protección frente a los ataques del lobo, un problema que sigue preocupando a numerosos ganaderos en distintos países europeos.
