El debate sobre el futuro de la codorniz en España vuelve a situarse en el centro de la gestión cinegética. Durante el Foro Nacional de la Codorniz celebrado en Valladolid, el Gobierno de Aragón dejó clara su postura ante las propuestas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para endurecer las restricciones sobre esta especie. El Ejecutivo autonómico apuesta por una gestión adaptativa basada en datos, frente a nuevas limitaciones generales que, a su juicio, no están suficientemente justificadas.
El encargado de trasladar esta posición fue el director general de Medio Natural, Caza y Pesca del Gobierno de Aragón, Alfonso Calvo, quien defendió que cualquier decisión debe apoyarse en información sólida y en un análisis riguroso de la situación de la especie.
Durante su intervención, Calvo pidió prudencia a la hora de interpretar las tendencias poblacionales de la codorniz y recordó que existen incertidumbres importantes en los métodos de seguimiento actuales.
Según explicó, los censos tradicionales solo permiten detectar una pequeña parte de los ejemplares realmente presentes en el campo.
«Los censos convencionales pueden detectar únicamente entre un 10 % y un 30 % de los ejemplares presentes», señaló, advirtiendo de que esta limitación puede provocar interpretaciones erróneas cuando las densidades son bajas.
Una gestión adaptativa basada en información científica
Ante esta situación, el Gobierno aragonés defiende avanzar hacia un modelo de gestión adaptativa, que combine el principio de precaución con criterios de proporcionalidad y eficacia administrativa.
El objetivo, según explicó Calvo, es evitar decisiones precipitadas que puedan apoyarse en datos incompletos o en metodologías que no reflejan con precisión la realidad de las poblaciones de codorniz.
Por ello, Aragón apuesta por reforzar herramientas específicas de seguimiento como el Seguimiento Específico de la Codorniz, un sistema que permite obtener información más precisa sobre la evolución real de la especie en el territorio.
Desde el Ejecutivo autonómico consideran que mejorar la calidad de los datos es una condición imprescindible para adoptar decisiones de gestión realmente eficaces.
En este contexto, Calvo recordó que el Gobierno aragonés ya contempla ajustes en la próxima Orden General de Vedas, lo que demuestra —según defendió— que la comunidad autónoma sí está dispuesta a introducir medidas de gestión cuando estas se consideran necesarias.
Cambios previstos en la próxima Orden de Vedas
Entre las medidas previstas figura la reducción del cupo diario de capturas por cazador, que pasará de 25 a 20 codornices.
Además, Aragón limitará la caza de esta especie exclusivamente al periodo de media veda, eliminando la posibilidad de su aprovechamiento fuera de esas jornadas.
A juicio del Ejecutivo autonómico, estas decisiones ya suponen un esfuerzo significativo para el sector cinegético, por lo que considera que no resulta razonable añadir nuevas restricciones generales como una reducción adicional del número de días de caza o la implantación inmediata del precinto digital obligatorio.
Calvo también puso sobre la mesa otro aspecto que preocupa al sector: el papel de los cazadores en la gestión del territorio.
El director general recordó que la colaboración del colectivo cinegético resulta especialmente importante en el control de poblaciones de jabalí, una cuestión que cobra aún más relevancia ante la expansión de la peste porcina africana en Cataluña.
En este sentido, advirtió de que imponer nuevas cargas administrativas podría dificultar la implicación de los cazadores en estas tareas de gestión.
El papel de los cazadores en el seguimiento de la especie
En la misma mesa del foro intervino también el presidente de la Federación Aragonesa de Caza (FARCAZA), Ángel Nuño, quien coincidió en la necesidad de analizar con rigor la información disponible antes de adoptar nuevas limitaciones.
Nuño destacó el trabajo que los cazadores federados llevan años realizando en la recogida de datos y seguimiento de la codorniz, una labor que desarrollan de forma voluntaria y sin compensación económica.
Tras cuatro años participando en programas de control y seguimiento de la especie, el presidente de FARCAZA defendió que los datos obtenidos deben ser tenidos en cuenta en el debate sobre su gestión.
Según explicó, ese trabajo refleja el compromiso del colectivo cinegético con el conocimiento y la conservación de las especies.
Nuño subrayó además que quienes participan en estos programas son precisamente quienes mantienen un interés directo en la conservación de la codorniz, ya que su futuro depende también del buen estado de sus poblaciones.
La discusión sobre la gestión de esta ave migratoria sigue abierta y previsiblemente continuará marcando el debate cinegético en los próximos meses, especialmente a medida que las administraciones y el sector analicen la información disponible para la próxima temporada.
