El vídeo pertenece a una campaña publicitaria emitida a comienzos de los años setenta para promocionar el SEAT 127. En apenas unos minutos, la marca consiguió algo más que enseñar un coche nuevo: dejó un documento visual que hoy permite asomarse a la España rural y cinegética de hace medio siglo.
Las primeras imágenes sitúan la acción en lo que parece ser una ciudad. Un cazador recoge a otro junto a sus perros, que suben al maletero del vehículo con naturalidad, mientras el portón se cierra y el coche arranca. A partir de ahí, el 127 abandona el asfalto urbano y se adentra por carreteras secundarias y caminos hasta llegar al punto de encuentro con el resto de la cuadrilla.
No hay prisas ni artificios. Todo fluye con una normalidad que hoy resulta casi nostálgica: ropa de campo, cananas al cinto, perros que entran y salen del coche y un utilitario que hace de nexo entre la ciudad y el monte.
Un coche pensado para todo… también para ir al campo
El mensaje publicitario no deja lugar a dudas. Mientras las imágenes muestran al SEAT 127 rodando con soltura por caminos de tierra, la locución destaca algunas de sus virtudes clave. «Seat 127. Ciento cuarenta kilómetros hora. Estabilidad», se escucha en uno de los momentos más reconocibles del anuncio.
La escena de los perros viajando en la parte trasera no es casual. El propio vídeo subraya la versatilidad del modelo con otra frase muy recordada: «Gran reprise. Ochenta por ciento de espacio útil, con maletero independiente o con tercera puerta que lo amplía hasta mil decímetros cúbicos». Un guiño directo a quienes necesitaban un coche válido tanto para el día a día como para escapadas al campo.
A lo largo del metraje se suceden planos del vehículo circulando sin dificultad por pistas rurales, demostrando una polivalencia que fue clave en su éxito comercial. No era un todoterreno, pero sí un coche capaz de llegar donde otros no podían.
El SEAT 127, un icono de su tiempo
El SEAT 127 inició su andadura comercial en 1972 y se fabricó hasta 1982, con más de 1,3 millones de unidades producidas. Nacido para sustituir al SEAT 850 y, en la práctica, también al popular 600, se convirtió en un símbolo de la nueva movilidad de muchas familias españolas.
Con apenas 3,59 metros de longitud y un aprovechamiento del espacio cercano al 80 %, ofrecía un interior amplio y soluciones prácticas que encajaban perfectamente con usos como el que muestra el anuncio. «Seat 127 con dos o tres puertas, en el centro de toda elección», remata la locución, cerrando un spot que hoy es casi un pequeño documental.
Cincuenta años después, aquellas imágenes de cazadores, perros y caminos siguen teniendo fuerza. No solo por el coche, sino por todo lo que cuentan sin decir una palabra.
