En plena vigilancia internacional por la expansión de la influenza aviar, sobre todo tras los brotes registrados en vacas lecheras en Estados Unidos, Europa suma ahora un hallazgo inédito. No se trata de un foco con animales enfermos, sino de un indicio de contacto previo con el virus en un único ejemplar, sin evidencia de circulación activa.
La Autoridad Neerlandesa de Seguridad Alimentaria y de Productos de Consumo (NVWA) informó de que los anticuerpos se detectaron en una vaca lechera de una explotación del municipio de Noardeast-Fryslân, en la provincia de Frisia. Según los análisis disponibles, no hay virus en la granja ni señales de que haya saltado a otras explotaciones.
El caso, además, se investiga con especial detalle por su origen: no empezó en el ganado, sino a raíz de una alerta por animales domésticos enfermos en el entorno de la granja.
Una investigación que arrancó por dos gatos enfermos
La actuación de la NVWA se encuadra dentro de un rastreo de origen y contactos tras un informe recibido el 24 de diciembre de 2025. En ese aviso se comunicaba la presencia de dos gatos enfermos, y uno de ellos dio positivo en influenza aviar y murió dos días después.
La investigación posterior permitió saber que ese gato procedía de una granja lechera, lo que activó los protocolos de vigilancia en la explotación. Ese punto es clave: la cadena de seguimiento llevó a mirar al ganado, aunque inicialmente no se habían observado síntomas en vacas.
El 15 de enero se analizó el rebaño mediante un muestreo aleatorio. No había animales enfermos y el análisis de leche realizado por Wageningen Bioveterinary Research confirmó ausencia de virus activo. Pero las pruebas iban más allá: también buscaban anticuerpos, y ahí apareció el dato que ha encendido las alarmas científicas.
En concreto, los anticuerpos se detectaron en las muestras de leche de una vaca, lo que indica una infección previa por el virus en ese animal.
Sin virus activo y sin riesgo para la salud pública
Tras ese resultado, la NVWA visitó de nuevo la explotación el 22 de enero y tomó muestras de sangre y leche de todo el ganado. Los resultados disponibles volvieron a marcar la misma línea: no hay virus de influenza aviar en la granja.
Mientras tanto, continúan las pruebas de anticuerpos, que se esperan para la próxima semana. El objetivo es aclarar si más animales pudieron haber estado expuestos al virus, aunque por ahora el caso apunta a un episodio muy limitado.
La Universidad de Wageningen quiso rebajar la inquietud pública con un mensaje claro: al no encontrarse el virus en el animal, «no está eliminando el virus actualmente» y «no supone ningún riesgo para la salud pública». Además, indicó que la vaca «se ha recuperado completamente».
En este episodio, de los veinte animales analizados, solo la vaca presentó anticuerpos, lo que refuerza la idea de una infección pasada y no de un brote en curso.
La NVWA recuerda, eso sí, que es posible que una vaca se infecte y que resulta fundamental saber si esa infección puede provocar propagación dentro o entre granjas. Por el momento, en este caso concreto, no hay evidencias de que haya ocurrido.
