Un vídeo de un ciervo (Cervus elaphus) joven con las patas traseras destrozadas, grabado en la cuneta de una carretera, está siendo utilizado por colectivos animalistas para acusar falsamente a los cazadores y promocionar una manifestación anticaza que se convoca todos los años y que, sistemáticamente, acaba siendo un fracaso. Las imágenes, completamente descontextualizadas, han sido difundidas sin ningún tipo de control en Facebook y ya casi alcanzan el millón de reproducciones.
El vídeo muestra a un ciervo joven gravemente herido, intentando huir torpemente por la cuneta de una carretera. El animal arrastra las dos patas traseras, claramente fracturadas, y presenta un estado de shock evidente. La escena es dura y llama a la emoción, pero no muestra ningún indicio de disparos. Todo apunta a un atropello, una causa desgraciadamente cada vez más habitual en nuestras carreteras.
Sin embargo, los animalistas han decidido apropiarse de estas imágenes y darles un relato completamente distinto, responsabilizando a los cazadores y utilizándolas como reclamo para una manifestación anticaza recurrente, que se convoca cada año con el mismo mensaje prohibicionista y que siempre es un fracaso. De esta forman, explotan el sufrimiento de un animal para reforzar su discurso ideológico.
Una acusación sin base alguna
La versión difundida por estos colectivos sostiene que el ciervo habría recibido disparos en ambas patas traseras: «Este video de un ciervo grabado por una compañera de Amnistía Animal que se acercó hasta la zona pensando que hubiera sufrido un atropello, pudo determinar que el animal había sufrido sendos disparos en ambas extremidades posteriores…». Pero es una afirmación que no se sostiene ni desde el sentido común ni desde el conocimiento más básico de la balística cinegética. Las balas empleadas en la caza mayor están diseñadas para asegurar una muerte rápida y evitar sufrimientos innecesarios, por lo que sus efectos son muy poderosos.
En el vídeo no se aprecia ni una sola herida abierta, ni sangre, ni signos compatibles con impactos de bala. Lo que sí se observa es una contusión brutal, típica de un choque contra un vehículo, que ha provocado la rotura de ambas extremidades posteriores. Este tipo de lesiones son frecuentes en atropellos de fauna, donde el golpe se concentra en la parte trasera del animal al ser alcanzados en plena vía.
El verdadero problema que se oculta
La manipulación del vídeo sirve para tapar una realidad incómoda: el grave problema de seguridad vial que supone la sobrepoblación de ciervos en muchas zonas de España. Los accidentes de tráfico con fauna silvestre llevan años aumentando y los datos oficiales confirman una tendencia clara al alza. Un impacto con un ciervo adulto o incluso con un ejemplar joven como el del vídeo puede causar la muerte del conductor o de los ocupantes del vehículo, como por desgracia hemos visto recientemente en un accidente ocurrido en Málaga.
Lejos del relato simplista que intenta imponer el animalismo, la gestión cinegética es una de las pocas herramientas eficaces para reducir densidades, minimizar accidentes y evitar escenas como la que muestra el vídeo. Gracias al trabajo de los cazadores, este problema no es aún mayor. Convertirlos en los villanos del relato no solo es falso, sino profundamente irresponsable.
Facebook como altavoz del bulo
Que este contenido haya superado el millón de visualizaciones pone en evidencia el papel de Facebook, que ha amplificado el bulo sin ningún tipo de verificación ni contexto. La plataforma vuelve a actuar como un mero altavoz de desinformación, priorizando el impacto emocional y la viralidad frente a la verdad de los hechos.
El resultado es una opinión pública intoxicada, donde se criminaliza a un colectivo entero y se difunde un mensaje falso a costa del sufrimiento de un animal que, en realidad, es víctima de un problema que los propios animalistas se niegan a reconocer: la falta de gestión de la fauna silvestre.
