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Agricultores y cazadores organizan una barbacoa frente a una diputada ecologista francesa que quería cambiar el nombre a los filetes

Sandrine Rousseau y cazadores en una barbacoa. © Elaboración propia

Agricultores y cazadores franceses han protagonizado una llamativa movilización para recibir a Sandrine Rousseau, diputada del partido ecologista Los Verdes en Francia. La protesta tuvo lugar el pasado sábado 11 de julio en Couthures-sur-Garonne, una pequeña localidad del departamento Lot-et-Garonne donde se celebraba el Festival Internacional de Periodismo, y consistió en una barbacoa con carne y productos del campo instalada cerca del recinto.

La iniciativa había sido anunciada días antes por el sindicato Coordinación Rural 47 (CR47) y la Federación Departamental de Cazadores de Lot-et-Garonne. Sus promotores descartaron desde el principio cortar carreteras o impedir el acceso al festival. Querían, según explicaron, expresar de manera pacífica su rechazo a algunas de las declaraciones realizadas por la parlamentaria sobre la agricultura, la ganadería y el consumo de carne.

La protesta, sin embargo, terminó desembocando en un tenso encuentro entre Rousseau y varios representantes del mundo rural. La diputada decidió acercarse a la barbacoa alrededor del mediodía y conversar con los participantes, pero el intercambio de palabras se elevó rápidamente de tono.

Una barbacoa para defender la carne y las tradiciones rurales

La presencia de Sandrine Rousseau en el festival había generado malestar entre los agricultores de la zona desde que se conoció el programa. La décima edición de este encuentro periodístico, organizada entre el 10 y el 12 de julio por las redacciones de Le Monde y Le Nouvel Obs, incluía más de 200 actividades y debates sobre asuntos como la transición ecológica, la inteligencia artificial o el futuro del periodismo.

José Pérez, portavoz de los convocantes, había adelantado que no pretendían bloquear el evento. «No venimos a bloquear», aseguró antes de la movilización, precisando que tanto la circulación como el mercado de productores permanecerían abiertos. La idea era que la protesta resultara más visible —y también más olorosa— gracias al humo de las brasas y a la carne preparada junto al recinto.

La elección de una barbacoa no fue casual. Rousseau ya provocó una fuerte polémica en 2022 al presentar esta forma de cocinar como un «símbolo de virilidad». Más recientemente se mostró partidaria de sustituir en las cartas de los restaurantes palabras como filete o entrecot por expresiones como «cadáver de animal» o «cadáver de vaca», una propuesta que recibió una dura respuesta pública de la Coordinación Rural. El sindicato acusó entonces a la diputada de anteponer las polémicas sobre el lenguaje a los problemas económicos de los productores.

La diputada se acerca y comienza el enfrentamiento

La protesta no se quedó únicamente en las parrillas. Rousseau acudió a hablar con agricultores y cazadores y allí fue recibida, entre otros representantes, por Karine Duc, presidenta de la Cámara de Agricultura de Lot-et-Garonne. Esta reprochó a la parlamentaria que buscara notoriedad mediante declaraciones que, a su juicio, están alejadas de la realidad del campo.

La diputada respondió que los manifestantes también pretendían obtener visibilidad mediática con aquella concentración. A partir de ese momento, el debate se centró en unas palabras pronunciadas por Rousseau en julio de 2025, durante la controversia provocada por la conocida como ley Duplomb y la posible reintroducción bajo determinadas condiciones del acetamiprid, un insecticida neonicotinoide.

Al ser preguntada entonces por la rentabilidad de las explotaciones, la representante ecologista afirmó: «Me importa una mierda su rentabilidad. Creo que ese no es el tema». También calificó como «dinero sucio» los beneficios agrícolas obtenidos mediante productos químicos perjudiciales para los suelos, la biodiversidad o la salud. Aquellas declaraciones provocaron una amplia reacción entre las organizaciones agrarias francesas.

«El tema son vuestros ingresos, no la barbacoa»

Durante el encuentro de Couthures-sur-Garonne, los agricultores recordaron literalmente aquellas palabras y acusaron a Rousseau de despreciar sus problemas económicos. Ella trató de contextualizarlas señalando que su crítica se dirigía a un determinado modelo productivo y no al conjunto de los trabajadores del campo. «El tema son vuestros ingresos, no la barbacoa», sostuvo durante la discusión.

Los participantes insistieron en que esas políticas ponen en peligro la viabilidad de las explotaciones francesas frente a productos importados de países donde se autorizan sustancias prohibidas en Francia. El intercambio terminó convertido en un diálogo prácticamente imposible, con reproches, interrupciones y gritos. La diputada acabó abandonando el lugar entre abucheos, después de un enfrentamiento grabado y difundido posteriormente por varios medios franceses.

La movilización consiguió así el objetivo de trasladar al debate público el enfado existente en una parte del medio rural francés. Lo que había sido anunciado como una «barbacoa animada», sin cortes de carretera ni alteraciones del festival, terminó mostrando la profunda distancia que separa a agricultores y cazadores de algunos planteamientos defendidos por el ecologismo político.

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