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Un agricultor se carga diez hectáreas de cultivo por seguir los consejos de una IA y mezclar dos herbicidas y dos insecticidas

Un agricultor mira un cultivo dañado. © Shutterstock

Un agricultor de 67 años ha perdido una plantación de sésamo de 150 mu —una unidad de superficie china equivalente en este caso a unas diez hectáreas— después de seguir el tratamiento propuesto por una aplicación de inteligencia artificial. El suceso tuvo lugar en Chuzhou, una ciudad de la provincia de Anhui, en el este de China.

El hombre, identificado únicamente por su apellido, Wu, llevaba más de un año utilizando esta herramienta para resolver dudas relacionadas con los trabajos agrícolas. Según explicó al medio chino Litchi News, al principio desconfiaba de sus respuestas, pero acabó recurriendo a ella para cuestiones como el momento de aplicar pesticidas o fertilizantes.

Una receta para eliminar las malas hierbas y los insectos

El 10 de julio, Wu preguntó a la aplicación cómo podía combatir las malas hierbas y los insectos presentes en su cultivo. La herramienta elaboró entonces un plan completo para el tratamiento de la parcela y recomendó combinar dos herbicidas —haloxifop-P-metil y fomesafén— con los insecticidas tiametoxam y benzoato de emamectina.

El agricultor siguió aquellas indicaciones y pulverizó el tratamiento sobre toda la superficie. El resultado se hizo visible apenas unas horas después. «Al día siguiente, las plantas ya no sobrevivían. Murieron las hierbas y las plantas, pero las plantas murieron todavía más rápido», relató Wu en declaraciones recogidas por Litchi News y reproducidas por medios chinos.

Cuando volvió a preguntar a la inteligencia artificial qué había sucedido, la propia aplicación señaló al fomesafén como posible responsable. De acuerdo con los técnicos agrícolas consultados por el medio, este herbicida se emplea principalmente para controlar malas hierbas de hoja ancha en campos de soja y no debe pulverizarse indiscriminadamente sobre un cultivo de sésamo.

Cultivo de sésamo. © Shutterstock

La advertencia que el agricultor no vio

Wu aseguró que la aplicación no le había advertido de manera expresa sobre el peligro del tratamiento. Sin embargo, en la parte superior de la conversación aparecía un mensaje general que indicaba que las respuestas generadas por la IA podían contener errores y debían ser verificadas. El agricultor reconoció que nunca se había fijado en él.

El servicio de atención al cliente de la aplicación comunicó que registraría la reclamación e investigaría de qué información disponible en Internet procedía aquella respuesta. Hasta la publicación de la información original, no había ofrecido una contestación definitiva ni anunciado una posible indemnización. La identidad de la plataforma tampoco ha sido divulgada, por lo que no procede atribuir el error a ninguna empresa concreta.

La fuente china consultada no publica una valoración pericial de los daños ni una estimación económica comprobable, si bien aalguno medios han asegurado que las pérdidas podrían alcanzar los 150.000 yuanes, unos 19.200 euros.

Una advertencia también válida para el campo español

El caso demuestra el riesgo de convertir una respuesta de la inteligencia artificial en una prescripción agronómica. Una aplicación puede ordenar información o servir como apoyo, pero no conoce por sí sola el estado del cultivo, la dosis autorizada, las condiciones meteorológicas, el historial de la parcela o las limitaciones recogidas en la etiqueta de cada producto.

En España, los productos fitosanitarios deben estar autorizados e inscritos en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios. Además, desde 2013 los usuarios profesionales tienen que mantener actualizado un registro de los tratamientos realizados, con datos como el producto, la fecha, la dosis, el cultivo, la superficie y el equipo utilizado.

El Ministerio de Agricultura aclara que el cuaderno puede mantenerse actualmente en papel o en formato digital. La obligación de que los registros de fitosanitarios se realicen en un formato electrónico interoperable está prevista en España para el 1 de enero de 2027, según la información oficial del Ministerio.

Antes de aplicar cualquier recomendación obtenida mediante una IA, resulta imprescindible comprobar la etiqueta y el registro del producto y consultar a un técnico, asesor o profesional cualificado. En el caso de Wu, esa comprobación habría podido evitar que una consulta realizada en cuestión de minutos terminase con diez hectáreas de sésamo arrasadas.

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