La muerte repentina de 14 ovejas y un mastín durante el paso de un rebaño trashumante por la provincia de Valladolid provocó hace unos días una gran preocupación y una rápida búsqueda de responsables. Las sospechas apuntaron desde el primer momento hacia una posible intoxicación relacionada con productos utilizados en explotaciones agrícolas cercanas. Sin embargo, los análisis oficiales han descartado esa hipótesis y han abierto un debate sobre las acusaciones lanzadas antes de que existieran pruebas concluyentes.
En las últimas horas se ha difundido además un vídeo grabado por un agricultor de la zona en el que pide prudencia y rechaza que se responsabilice a todos los profesionales del campo por unos hechos que todavía siguen investigándose. Su mensaje coincide con las críticas expresadas por varias organizaciones agrarias tras conocerse los resultados de los análisis toxicológicos.
El caso tuvo una gran repercusión después de que un rebaño de unas 1.500 ovejas procedente de Extremadura sufriera la muerte de 14 animales durante su recorrido entre Tordesillas y Torrelobatón. Como medida preventiva, las autoridades sanitarias decidieron inmovilizar temporalmente el rebaño mientras se investigaban las causas del suceso. También se desvió el recorrido de otro rebaño trashumante que transitaba por la misma zona, una decisión adoptada para evitar riesgos mientras se descartaban posibles enfermedades o intoxicaciones.
Los análisis descartan la presencia de sustancias tóxicas
Los resultados del Laboratorio Agrario Regional han descartado finalmente que los animales murieran por la presencia de productos tóxicos detectables en el ámbito agrario. Según informó la Consejería de Agricultura de Castilla y León, se analizaron 231 componentes susceptibles de provocar intoxicaciones sin encontrar sustancias cuya concentración pudiera explicar el cuadro clínico registrado.
Estos resultados llegaron después de que ya se hubiera descartado cualquier enfermedad de origen animal relacionada con las muertes, una circunstancia que había obligado a mantener el rebaño bajo vigilancia durante varios días. A pesar de ello, todavía no se conoce qué causó exactamente la muerte de las ovejas. Tampoco se ha esclarecido por ahora el fallecimiento del mastín de dos años que acompañaba al rebaño, un asunto que continúa bajo investigación.
Asaja carga contra las acusaciones sin pruebas
Tras conocerse los resultados, Asaja Valladolid emitió un comunicado en el que calificó de «muy grave» que se hubiera acusado a agricultores de la zona sin pruebas concluyentes. La organización recordó que los análisis de la Junta de Castilla y León han descartado la intoxicación y sostuvo que las sospechas lanzadas durante los primeros días generaron una alarma social innecesaria y situaron injustamente en el foco a agricultores que desarrollan su actividad conforme a la normativa vigente.
Desde Asaja consideran que habría sido más prudente esperar a disponer de los resultados oficiales antes de realizar acusaciones públicas. En su comunicado señalaron que «lanzar sospechas sin pruebas no solo perjudica a profesionales que cumplen con la ley, sino que contribuye a generar enfrentamientos innecesarios dentro del sector agrario».
La organización agraria insiste en que agricultores y ganaderos han convivido históricamente y comparten muchos de los mismos problemas, por lo que considera especialmente perjudicial que surjan enfrentamientos internos basados en hipótesis que posteriormente no se confirman.
Un debate que va más allá de este caso
Mientras tanto, desde la asociación Pastores sin Fronteras mantienen que continuarán reclamando una mayor protección de las vías pecuarias y han anunciado iniciativas para denunciar la ocupación de algunas cañadas reales por cultivos agrícolas. Su presidenta, Marity González, aseguró que acudirán a la Fiscalía de Medio Ambiente porque, según defiende la entidad, en algunos puntos no se estarían respetando los límites legales de estas infraestructuras ganaderas.
Lo que sí parece claro a día de hoy es que una de las principales hipótesis que circularon durante los primeros días ha quedado descartada. La investigación continúa abierta para determinar qué provocó realmente la muerte de las ovejas y del perro, pero los análisis oficiales no han encontrado evidencias que permitan atribuir el suceso a una intoxicación por productos utilizados en las explotaciones agrícolas de la zona.
