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Adiestra a tu hurón para cazar conejos en tres sencillos pasos

Un hurón después de un día de caza de conejos. © Ángel Vidal

Por Julián Pineda

La caza del conejo con hurón es una práctica perfecta para mantener a las poblaciones bajo control de manera eficaz y ayudar así a la agricultura en aquellas zonas en las que los orejudos son una auténtica plaga. Si estás pensando en hacerte con un hurón nuevo puedes seguir estos tres sencillos pasos para potenciar su instinto cazador.

1. Que el hurón no te muerda

Cuando es un cachorro –hasta los seis meses de edad– es normal que muerda, como la mayoría de los animales cuando juegan entre ellos siendo apenas unas crías. Y morderá con fuerza, ya que tienen una piel muy gruesa y en sus juegos no se hieren ni se causan dolor… pero sí a nosotros, sobre todo cuando no están acostumbrados a las manos humanas. El hurón recién llegado nos olfateará y no tardará en darnos pequeños ‘bocaditos’. Para limitar estos mordiscos al juego y que no lo haga cuando esté asustado, inquieto o celoso podemos seguir algunas pautas, pero antes dos consideraciones muy importantes. La primera es que nunca hay que tenerle miedo, ya que son animales muy jerárquicos y si se percatan de ello nos resultará muy difícil corregirles cualquier comportamiento. La segunda es no usar guantes jamás, ni siquiera al principio, por mucho daño que nos haga: si se acostumbre al grueso de los guantes apretará aún más y ya será inviable cogerlo sin ellos. 

Un hurón mordiendo. © JDG

Para enseñarle a no morder les rectificaremos una vez lo hayan hecho cogiéndoles por el pellejo del cuello, tal y como haría su madre. Al hacerlo, le diremos ¡NO! y le ‘agitaremos’ de manera cuidadosa –este método es útil para rectificar otros comportamientos–. Al mismo tiempo que le damos la orden podemos darle unos suaves pero firmes golpecitos en la nariz con el dedo. Además de esto, castigarle durante un corto tiempo en un sitio cerrado y pequeño también puede ser efectivo, pero ojo, nunca metiéndolo en su jaula, ya que al ser su casa no entenderá el castigo como tal. Tampoco lo hagas en la garigola o el transportín que uses para desplazarlo, pues acabará cogiéndole manía. Usa otra jaula más pequeña.

2. Es importante que socialice

Es muy importante que se sienta feliz y cómodo con nuestra compañía. Tenemos que crear lazos con él, que nos vea como aliados. Así no sólo conseguiremos que se sienta tranquilo en casa y no muestre una actitud de defensa o agresiva, también que funcione magníficamente en el campo, sin intentar huir o permaneciendo dentro de la madriguera mientras ignora nuestra llamada.

Teniendo en cuenta que el celo de esta especie dura aproximadamente de marzo a agosto y la gestación es de entre 40 y 42 días, no será hasta finales de abril o primeros de mayo cuando nazcan las primeras crías. Por tanto, en mayo ya podemos comenzar la búsqueda y elección de nuestro hurón. Es muy importante que no los separemos de la madre antes de, como mínimo, entre las seis y ocho semanas de edad, aunque lo ideal es esperar hasta las diez. Transcurrido este tiempo será el momento ideal para llevárnoslo a casa y comenzar con su educación y socialización, de enseñarle a adaptarse a nosotros –y nosotros a él, ya que no son animales tan dóciles como un perro–. 

Es importante cogerles por el pellejo, como lo haría su madre. © JDG

La manera de lograrlo es bastante sencilla: acariciarlo, cogerlo con bastante frecuencia… Hasta que no alcance la madurez se mostrará muy activo y querrá permanecer el mayor tiempo posible fuera de su jaula. Por este motivo aprovecharemos esta primera fase para pasar el mayor tiempo posible con él. 

Para que se acostumbre a nosotros colocaremos en su cama una prenda de ropa que hayamos llevado puesta: así se habituará a nuestro olor y lo considerará familiar. Otro truco es acariciarlo cuando está dormido, e incluso colocarlo sobre nuestro regazo: su sueño es muy profundo y seguramente no se despertará.

3. Llama a tu hurón y haz que acuda

No sólo hay que educarle con el castigo, también premiándole cuando hace algo bien en forma de alguna golosina de su gusto que no le demos habitualmente, como un pedazo de pollo crudo, un huevo… Asociará este premio al acto recompensado, método que emplearemos para enseñarle a acudir a nuestra llamada, algo fundamental durante nuestras jornadas de caza. 


Este documental muestra cómo controlaban conejos con hurón un grupo de cazadores en 1998


El procedimiento es sencillo: con su golosina preferida en la mano haremos la llamada. Siempre será la misma: un silbido repetitivo, un chasquear de dedos… algo que despierte su atención, y esperaremos a que acuda. Al principio no lo hará, así que nos acercaremos a él y pondremos la chuchería ante su hocico para que la huela. Después nos alejaremos de nuevo repitiendo la llamada y cuando acuda le daremos su recompensa. Repitiendo este ejercicio cada día asociará dicha llamada al premio; cuando se acostumbre a hacerlo no hará falta que siempre se lo demos. Cuando estés en el campo y quieras que salga de la madriguera bastará con acercarte a ella y realizar la llamada. No tardará en salir raudo y veloz a tu encuentro.

       
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