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Llega al mercado una carabina PCP capaz de disparar 140 veces sin recargar: la Snowpeak M60B de Arcea

Arcea Snowpeak MC60. © YouTube

En los últimos años, el desarrollo de las carabinas PCP ha dado un salto notable, especialmente en lo que respecta a la autonomía de disparo y la eficiencia energética. En este contexto se sitúa la M60B, una evolución del modelo M60 que incorpora depósito tipo botella y que ya está generando interés entre los aficionados al tiro deportivo.

Esta propuesta llega de la mano de Arcea, que ha presentado dos configuraciones claramente diferenciadas: una con botella de aluminio y otra con botella de carbono. Ambas mantienen la base técnica del modelo original, pero introducen mejoras que afectan directamente a la experiencia del usuario en el campo de tiro.

Antes de entrar en detalle, conviene entender que este tipo de carabinas no solo buscan potencia, sino sobre todo regularidad, precisión y estabilidad en cada disparo, tres factores clave cuando se trabaja a distancias medias y largas.

© Arcea

Más autonomía y menos peso: la clave de la botella de carbono

Uno de los aspectos más destacados de esta M60B es el salto en autonomía. Mientras que la versión estándar se sitúa en torno a los 60 disparos, la incorporación de depósitos tipo botella eleva esa cifra de forma considerable.

Con la botella de aluminio, la autonomía ronda los 100 tiros, pero es la versión de carbono la que marca la diferencia, alcanzando aproximadamente los 140 disparos regulados. Este incremento permite afrontar sesiones largas sin necesidad de recarga constante, algo muy valorado tanto en entrenamientos intensivos como en situaciones prácticas.

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A esto se suma el factor peso. La carabina base se sitúa en unos 3 kilos, mientras que la versión con botella de aluminio sube hasta los 3,7 kg. Sin embargo, el depósito de carbono logra reducir unos 300 gramos respecto a esta última, ofreciendo un conjunto más equilibrado y manejable.

Diseño bullpup y precisión a larga distancia

Más allá del sistema de aire, la M60 mantiene una configuración técnica pensada para el tiro preciso. Su diseño bullpup permite integrar un cañón de 61 centímetros en un arma compacta de apenas 93 cm, algo que favorece tanto la precisión como la manejabilidad.

El cañón, con un diámetro de 15 mm, se combina con una amplia cámara de baja presión y un regulador externo que permite afinar el comportamiento del disparo. Todo ello está orientado a ofrecer una respuesta constante y controlada, incluso en series largas.

Además, incorpora elementos ajustables como el gatillo, el culatín o el sistema de silenciado, lo que permite adaptar la carabina a las preferencias del tirador. El doble manómetro facilita el control de presiones en todo momento, un detalle importante en este tipo de plataformas.

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Sistema práctico y enfoque moderno

Otro punto relevante es su sistema de alimentación. La M60B no es monotiro, sino que utiliza cargador, con capacidades que varían según el calibre y que pueden alcanzar hasta 24 balines. El cerrojo lateral permite una recarga rápida y fluida sin perder la línea de tiro, algo que mejora la ergonomía general del conjunto. Este enfoque práctico refuerza su carácter como herramienta pensada para el uso real, más allá del banco de pruebas.

En cuanto al precio, se sitúa en una franja competitiva dentro del mercado PCP. La versión básica parte de 689 €, mientras que la variante con botella de aluminio asciende a 729 € y la de carbono alcanza los 849 €, posicionándose como la opción más completa.

La disponibilidad en distintos calibres y el respaldo técnico de Arcea completan una propuesta que busca consolidarse entre los aficionados que priorizan la precisión, la autonomía y el equilibrio en el disparo.

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