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Setter irlandés: un especialista en la caza de la pluma

Setter irlandés. © Shutterstock

Desde las húmedas tierras de Irlanda nos llega esta raza de porte elegante y distinguido. Exportada ya a casi todos los países, fue sin embargo en la Inglaterra del último tercio del siglo XIX, coincidente con la era victoriana, donde se depuraron sus características y se llegó a conseguir su perfección, lo cual favoreció de forma espectacular su expansión hasta que en 1882 la raza quedó estandarizada gracias a la fundación del Club del Setter Irlandés Rojo en Dublín.

Su origen puede hallarse en los cruces entre el spaniel continental y los setters inglés y gordon. No puede descartarse, sin embargo, la posible intervención del pointer e incluso de otros spaniels como el springer y el spaniel de agua, que pudieron contribuir de forma decisiva al desarrollo de las cualidades venatorias de este irlandés. En su esfuerzo por conseguir una raza aún más bella algunos criadores se dedicaron a realizar cruces entre los ejemplares mejor dotados.

Así, con el tiempo, las manchas blancas que salpicaban su manto rojizo caoba fueron mermando hasta desaparecer. Esta rigurosa selección permitió obtener un perro de estampa aristocrática, carácter noble y excelentemente dotado para la muestra.

Trabajo loco por la pluma

Sus excelentes vientos hacen del setter irlandés un excelente perro de muestra especialista en la caza de pluma. Su agudo olfato es eficaz incluso a grandes distancias. Perdices, codornices y becadas son las piezas favoritas de este cazador sigiloso capaz de aguantar con extrema paciencia una muestra firme y estilizada. Es una de las más bellas y espectaculares ya que la realiza en pie, con la cabeza alta, las orejas derechas, el cuello erguido y los ojos notablemente vivos y fijos en la presa. Adaptable a todos los terrenos, es especialmente efectivo en zonas de difícil acceso para el cazador. Es conveniente que después de estas jornadas se le someta a un cepillado exhaustivo, puesto que su largo pelo es especialmente proclive a enganchones.

Setter irlandés. © Shutterstock

De carácter enérgico y activo, su galope es vigoroso y veloz y su búsqueda rápida y ágil. Dado su carácter nervioso es necesario que disponga de amplios terrenos donde poder desfogarse. Sin embargo, esta extremada vivacidad y su propensión a la independencia pueden traernos problemas en caso de no aplicarle un correcto adiestramiento. Su nobleza admitirá las correcciones, si es necesario, durante el período de aprendizaje. Bello como pocos en silueta y color y resuelto en la práctica cinegética, el setter irlandés se ha convertido en el auténtico aristócrata de los perros de muestra. Indicado para aquellos que, aparte de buscar una percha bien nutrida, quieran presumir de un auxiliar bello como pocos.

Estándar de raza

Su altura a la cruz es de entre 66 y 72 centímetros. Su cabeza es larga y proporcionada, con el cráneo ovalado. El hocico, profundo y cuadrangular, presenta un marcado stop. La trufa es caoba, marrón o negra y los labios no colgantes. Con ojos oscuros de tamaño medio, las orejas están implantadas bajas y cuelgan de un marcado pliegue, no demasiado grandes. El cuello es largo y estilizado, musculado, con un ligero arco, sin papada.

Su tronco es proporcionado. De gran capacidad torácica, su pecho, profundo, se estrecha en su parte anterior, y sus costillas son redondeadas, presentando lomos musculosos levemente arqueados. La cola, larga y afilada hacia la punta, está implantada baja –debe llevarla a la altura del lomo o por debajo–. Sus extremidades tienen una sólida osamenta y unas articulaciones flexibles: las anteriores son rectas y fuertes con los codos bajos; las posteriores, largas y musculosas desde la cadera al garrón y más cortas del garrón a la planta, de pies pequeños. De pelo corto y fino en la cabeza, parte anterior de las extremidades y punta de las orejas, es largo y lacio en el resto del cuerpo, con flecos en orejas, vientre y cola. Es de color caoba brillante, con reflejos plateados y cobrizos y sin manchas negras. Se admiten vestigios de blanco en pecho y dedos.

       
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