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Seis cosas que todo cazador de menor debería hacer en su coto tras el cierre de la temporada

Un cazador junto a la nueva tablilla para cotos de caza de Castilla-La Mancha. © Israel Hernández

Con la escopeta ya en el armero, el calendario cinegético da paso a una etapa menos visible pero mucho más determinante. Los meses posteriores al cierre son críticos para especies como la perdiz, el conejo o la liebre. Es ahora cuando se juegan su reproducción y su supervivencia, y donde la labor del cazador responsable resulta clave para garantizar poblaciones sanas en el futuro.

En este contexto, la gestión del coto adquiere un protagonismo absoluto. Lejos de limitarse a la actividad cinegética, implica una serie de actuaciones que requieren planificación, constancia y conocimiento del medio. El objetivo no es otro que favorecer las condiciones óptimas para la fauna en un momento especialmente sensible del año.

Asegurar la tranquilidad tras la temporada

Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta es garantizar la tranquilidad del campo. Tras meses de presión, las especies necesitan un respiro para iniciar su ciclo reproductivo sin alteraciones.

Soltar a los perros fuera de caminos agravará las interacciones con la fauna. © Shutterstock

Evitar paseos innecesarios con perros, reducir al mínimo las molestias humanas y extremar la vigilancia frente a quienes actúan al margen de la ley son medidas fundamentales. Este periodo de calma es decisivo para que las aves puedan nidificar y los mamíferos criar con éxito.

Aportar alimentación natural y adecuada

El aporte de alimento sigue siendo clave, especialmente en zonas donde el invierno se alarga o ha sido especialmente duro. Mantener comederos bien gestionados puede marcar la diferencia en la condición física de las especies.

Eso sí, es imprescindible apostar por alimentos naturales. El uso de piensos compuestos o medicados no solo está desaconsejado, sino que puede resultar perjudicial e incluso ilegal en determinados casos. Mezclas de cereal en grano o forrajes como la alfalfa son opciones mucho más adecuadas y respetuosas con el equilibrio natural.

Proporcionar agua, un recurso imprescindible

Junto al alimento, el agua se convierte en un factor limitante en muchas zonas, especialmente conforme avanzan la primavera y el verano. Instalar y mantener puntos de agua accesibles y limpios permite que las especies afronten mejor los meses más secos. Bebederos bien ubicados y con mantenimiento regular pueden ser determinantes para la supervivencia de las polladas de perdiz y los nuevos conejos y liebres.

Una perdiz en un bebedero de un coto de caza.

Crear refugios para que la fauna críe con éxito

La creación y conservación de refugios es otra de las claves. Durante la reproducción, los animales necesitan lugares seguros donde nidificar o establecer sus madrigueras. Lindes bien conservadas, majanos seminaturales o zonas de vegetación densa favorecen la presencia de fauna y aumentan las probabilidades de éxito reproductivo. Un coto sin cobertura vegetal adecuada difícilmente sostendrá buenas poblaciones.

Controlar los depredadores

El equilibrio del ecosistema también pasa por un adecuado control de depredadores, siempre bajo la normativa vigente y con los permisos que pueda otorgar la administración. Especies como el zorro, los córvidos o incluso el jabalí pueden afectar de forma notable a nidos y crías si sus poblaciones son elevadas. Por ello, es fundamental actuar con criterio técnico y siempre con autorización, evitando intervenciones indiscriminadas y apostando por una gestión sostenible.

Jabalí hozando. © Shutterstock

Contratar un guarda

Por último, muchas de estas tareas requieren tiempo, dedicación y seguimiento continuo. Por eso, si no dispones de suficiente tiempo para asegurar las máximas que hemos citado anteriormente, contratar un guarda de coto profesional o una persona que se encargue de llevaras a cabo es una de las decisiones más acertadas. Su labor no solo se centra en la vigilancia, sino también en la realización de censos, mantenimiento de infraestructuras y control diario del terreno. A medio y largo plazo, su presencia se traduce en mejores resultados y una gestión mucho más eficaz.

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