Pulpos

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Juan Antonio Sarasketa – 13/04/2015 –

Pescar pulpos es una de esas aficiones que practican con asiduidad muy pocos especialistas en nuestras costas. Durante el verano, y cuando los bañistas se desplazan en masa a las costas, muchísimos domingueros se entretienen intentando hacerse con estos moluscos. Pocos son los que consiguen alguna captura pues normalmente desconocen tanto las artes de pesca como las costumbres de este animal. Ahora bien, el cupo de capturas es diferente dependiendo de las distintas comunidades, incluso en algunas está hasta prohibido. Así que antes de intentar cazarlos conviene consultar la normativa del lugar. Cuanto más bajas sean las mareas mucho mejor para localizarlos y si no se quiere perder el tiempo es preciso meterse en el agua hasta la cintura para poder experimentar la satisfacción de un buen lance. Es preciso disponer de una caña de tres metros de largo y un palo de un metro. En el extremo de la caña hay que atar fuertemente unos pedacitos de tela de todos los colores posibles, de forma que las puntas de las mismas estén sueltas. Este constituye el cebo que debe cogerse con la mano izquierda. En la mano derecha se cogerá el palo al que en la punta deberá colocarse dos anzuelos muy grandes, separados uno del otro. Dispuestos ya los dos artilugios hay que caminar entre las rocas muy despacio, paseando el señuelo ( los pedazos de tela ) por la superficie, de modo que el pulpo fije en ella su atención creyendo ver una presa. Cuando así suceda, alargará uno de sus tentáculos y cuando crea cogerla se hallará sorprendido y enganchado por la rápida acción del otro palo. Hay quien suele utilizar un solo palo con ganchos en la punta entre el señuelo, si bien es más manejable hacerlo con dos cuando se trata de zonas de muchas rocas. Al sacarle a la orilla conviene darle la vuelta a la cabeza y arrancarle el diente. Antes habrá cambiado de color disminuyendo su volumen hasta el punto de quedarse reducido a una especie de vejiga blanda y sin forma. Dan más sensación de peligrosidad que la que tienen aunque es prudente con los de cierto tamaño realizar la operación que hemos indicado anteriormente para no verse mordido por su único diente.

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