¿Por qué los ecologistas quieren blindar al lobo en España si no está en peligro?

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Los grupos ecologistas están intentando blindar al lobo en toda España y cuestionan los estudios oficiales, que indican que sus poblaciones son las más altas de los últimos 30 años. ¿Por qué lo hacen ahora y no antes? La respuesta está en las subvenciones públicas que percibirían por ello.

23/7/2018 | Redacción JyS

Lobo Ibérico. /Shutterstock

Hace dos años por fin pudimos saber cuántos lobos había en España. Después de haberlo tenido guardado en un cajón durante más de 20 meses por presiones ecologistas, el entonces llamado Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) publicaba el último censo oficial del lobo ibérico, en el que se constataba un aumento de su población de cerca de un 20% –una cifra similar al incremento de sus ataques–. 

Se trata del segundo censo nacional de lobos, un proyecto en el que el Ministerio de Medio Ambiente trabajó desde 2012 hasta 2014. Sí, el segundo después del de 1986-1988, pues en 2007 se efectuaron varios… pero de ámbito regional, no estatal. ¿Su principal conclusión? Que ya en esas fechas España contaba con un 18% más de manadas de lobos que en 2007. En total, 297 frente a las 250 de la anterior estimación, lo que arroja una cifra de unos 2.700 ejemplares. Por comunidades autónomas, Castilla y León (179 manadas), Galicia (84) y Asturias (37) son las autonomías que albergan su población más numerosa. También es importante resaltar la alta tasa de fecundidad presente en las hembras que habitan en Castilla y León: el 73% de los grupos familiares de esta comunidad tiene descendencia, sin duda, un irrefutable indicador del aumento del número de este cánido en su área de presencia más notable.

La mayor población de lobo ibérico se concentra en Castilla y León, donde se ha gestionado mediante la caza en dos territorios. Al norte del río Duero, donde está declarada especie cinegética en algunas regiones, habitan 152 manadas; al sur, donde aún no se considera como tal, sólo 27 –un 20% más que en 2001–. Hay que recordar que la caza en ambos sitios se encuentra suspendida en estos momentos por decisión judicial. En resumen, el lobo ya se extiende sobre 91.620 kilómetros cuadrados, un 18,32% de la superficie del país, lo que evidencia tanto un considerable aumento del número de manadas como un imparable ascenso de su expansión geográfica, llegando a colonizar territorios donde hace años que no estaba presente, como Madrid, Salamanca o Guadalajara.

Tras la publicación de estos resultados, que confirmaban lo que desde hace tiempo ya era una evidencia si atendemos al elevado número de ataques al ganado que se venían produciendo, tanto la Administración como los grupos ecologistas decidieron mover ficha. Cada uno a su manera. Así, los segundos no han tardado en poner en duda la metodología con la que se realizó el censo –acordada por el Grupo de Trabajo del Lobo, dependiente del Comité de Flora y Fauna Silvestres, y que llevaron a cabo en común los técnicos de todas las comunidades–, cuestionando la objetividad de unos resultados a los que han llegado a calificar como de meras estimaciones.

Así se realizó el censo de población del lobo ibérico

La metodología utilizada para contabilizar el número de manadas de lobos y su distribución geográfica se articuló en varios pasos: 1) análisis previo de la información disponible y definición de áreas de trabajo a través de itinerarios de indicios realizados prioritariamente a pie o en vehículos a baja velocidad, como muestreos dirigidos en recorridos previamente seleccionados para la búsqueda de su presencia; 2) esperas en lugares propicios por acumulación de indicios y condiciones de visibilidad para la posible observación de grupos poblaciones con objeto de confirmar la reproducción y estimar el número de crías; 3) simulación de aullidos de viva voz o a través de grabaciones después del anochecer; 4) entrevistas personales a naturalistas, guardas, pastores, cazadores… para detectar las zonas donde la especie ha provocado daños o ha sido avistada; 5) fototrampeo en zonas de elevada cobertura vegetal, sobre todo a principios de la temporada de cría, en junio y julio, cuando los cachorros aún no responden a aullidos simulados; 6) recopilación de información actualizada: ejemplares muertos por distintas causas, citas de avistamientos…

Pese a estos intensos años de trabajo del Gobierno central y de las comunidades autónomas, que han puesto a miles de sus funcionarios al servicio de un objetivo común durante todo este tiempo efectuando además una más que significativa inversión en recursos materiales, algunos grupos ecologistas cuestionan la fiabilidad de los resultados obtenidos precisamente por la «carencia de rigor» de la metodología empleada. Incluso los más osados han propuesto la realización de un censo «alternativo» a través de un «voluntariado nacional». Habéis leído bien: buscan a personas voluntarias sin conocimientos que estén dispuestas a participar en la elaboración de un censo que, según ellos, «contará con los valores éticos que no tienen los que trabajan para la Administración». Sí, se refieren a esa misma Administración de la que el lobby ecologista percibe, en subvenciones, millones de euros de dinero público.

Unidos Podemos intenta proteger al lobo en toda España

Tras la publicación de todos estos datos, y ante el temor de que desde la Unión Europea se contemple la posibilidad de estudiar la autorización de un plan de gestión de la especie a nivel nacional que contemple la actividad cinegética como una eficaz herramienta para su gestión dada la experiencia en Castilla y León, el grupo ecologista Equo, a través de los diputados integrados en el grupo parlamentario Unidos Podemos, presentó ante el Congreso una propuesta para limitar la caza de esta especie al norte del Duero, donde, como hemos apuntado, está declarada como cinegética en muchas regiones. Incluso algunas comunidades autónomas ya se les habían adelantado: es el caso de Cantabria, que en esos momentos estaba inmersa en la tramitación de un decreto para aprobar un plan de gestión con este mismo fin siguiendo un patrón similar al establecido en su vecina Asturias, que aprobó el pasado año la herramienta de planeamiento de la gestión de la especie. 

Unidos Podemos integra a los grupos ecologistas en sus filas y ha pedido el blindaje de la especie, a pesar de los censos.

Los ecologistas buscan en el lobo una nueva fuente de subvenciones públicas

Desde algunas administraciones y grupos ecologistas se habla de conservación, divulgación, educación ambiental, investigación… como las razones para optar por la total protección de una especie que, como acredita el censo elaborado por los científicos del MAGRAMA, se encuentra en franca expansión y sigue provocando importantes y cuantiosos perjuicios a los ganaderos que no son íntegramente satisfechos. Casualmente son los mismos motivos por los que se puso en marcha el proyecto Life+Iberlince, financiado en más de un 60% por la Unión Europea: más de 36 millones de euros ‘llovidos’ de Europa y de los que se beneficiaron directamente los grupos ecologistas. Pero la UE ya ha cerrado el grifo de este proyecto y no va a entregar más dinero por el lince, por lo que es necesario buscar otra especie que sea capaz de generar interés social y despertar la atención de Europa para seguir consiguiendo un importante flujo de subvenciones. 

Por su parte, desde la Unión Europea, y en consonancia con las conclusiones extraídas del censo del MAGRAMA, se afirma en un reciente informe elaborado por el Centro Temático Europeo sobre la Diversidad Biológica (EIONET) en virtud de la Directiva de Hábitats de la UE para el periodo 2007-2012, que la situación de la población del lobo en España es «favorable» y muestra una «tendencia al aumento» a medio y largo plazo. En concreto, el documento asevera que en nuestro país existirían en la actualidad de 1.850 a 2.800 ejemplares de esta especie. Las mismas conclusiones se desprenden de la investigación que a finales de 2014 se publicó en la prestigiosa revista Science. En ella participaron científicos de 26 países dirigidos por el profesor Guillaume Chapron, de la Universidad sueca de Ciencias Agrarias, y José Vicente López-Bao, de la Universidad de Oviedo (Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad-CSIC). Sus conclusiones confirman que Europa es un ejemplo de coexistencia entre los grandes carnívoros y el hombre, lo que ha permitido el gran aumento de sus poblaciones y su imparable expansión. En 2015, el estudio Bringing Large Mammals Back: Large Carnivores in Europe arrojó las mismas conclusiones.

Europa aún ignora la situación real del lobo en España

A pesar de estas evidencias, Europa sigue mirando hacia otro lado encerrada en la inflexibilidad de su propia legislación. Las poblaciones al sur de Duero están catalogadas dentro del Anexo IV de la Directiva Hábitats, con prohibición estricta a su gestión, mientras que en las del norte es posible la gestión de sus poblaciones. Pero lo más sorprendente es que esta catalogación de Europa está realizada en base a datos de campo de hace 30 años.

Mientras tanto, el lobo continúa reconquistando hasta los lugares más humanizados de nuestro territorio con una salud de hierro y creando conflictos serios con las ganaderías extensivas, cuyas compensaciones ni asoman a cubrir perjuicio económico y las pérdidas globales que suponen en la gestión integral de una explotación, ya de por sí deficitaria, en el medio rural. Y en éstas, las asociaciones ecologistas. 

A continuación reproducimos el documental ‘El lobo y el hombre’, realizado por la Fundación Artemisan, en la que se aborda la situación real actual de esta especie en España.

 

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