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Ocho motivos absurdos por los que te pueden sancionar si eres cazador

Hay normas que muchos cazadores desconocen y que pueden provocarte un dolor de cabeza... y de cartera. Recopilamos algunas de las menos conocidas.

Coche de la Guardia Civil junto a un jabalí atropellado. ©JDG
Coche de la Guardia Civil junto a un jabalí atropellado. ©JDG

La primera regla que todo cazador debe conocer y respetar es que hay que cumplir con todas y cada una de las normas y leyes que rodean a la práctica cinegética. Y no son pocas, puesto que estamos hablando de una de las actividades más regladas de nuestro país.

Todos respetamos las vedas, sabemos cuándo podemos ir de caza, en qué horarios y qué especies son cinegéticas pero… seguro que no conoces otras situaciones que, aunque puedan resultar absurdas, pueden acabar en una sanción inesperada. Aquí tienes algunas.

1. Negarte a permitir el paso para cobrar piezas de caza

Por muy mal que te lleves con el vecino, al menos en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, deberás permitirle entrar en tu coto para cobrar una pieza. Concretamente la La Ley 2/2018, de 15 de marzo, por la que se modifican la Ley 3/2015, de 5 de marzo, de Caza de Castilla-La Mancha y otras normas en materia medioambiental y fiscal califica en su artículo 73 como una infracción leve «negarse a permitir el paso para cobrar piezas de caza cuando las mismas hayan caído o entrado en terreno distinto de donde fue cazada o en su caso, no entregar la pieza, herida o muerta, siempre que fuera hallada».

2. Olvidarte la documentación del perro

De la misma manera que siempre llevas tu DNI, licencia autonómica de caza o el permiso de armas, si cazas con tu perro, debe estar igualmente documentado. Estas identificaciones pueden ser requeridas en cualquier momento por el SEPRONA y es obligación del cazador portarlas y tener todo en regla. Por supuesto, las vacunas obligatorias deben estar puestas y constar en su cartilla.

En Madrid, por ejemplo, tan solo es obligatoria la de la rabia. Además, si tu perro es de una raza considerada peligrosa, deberá estar inscrito en el Registro de Animales Potencialmente Peligrosos. Si no cumples cualquiera de estas condiciones, te expones a una sanción impuesta por las autoridades.

Epagneul Bretón. © Innova Ediciones
Epagneul Bretón. © Innova Ediciones

3. Equivocarte y meter un cartucho con perdigones en lugar de bala durante la caza mayor

Una equivocación como esta en comunidades como Castilla y León puede costarte caro. Imagina que acudes a una batida y, tras avisarte el postor que tu puesto tiene un tiradero muy cerrado, decides dejar en el coche el rifle y llevarte la escopeta. Al introducir los cartuchos confundes los de otra modalidad de menor con las balas que llevabas en el morral y que tienen más kilómetros que el baúl de la Piquer. Pues bien, esta confusión puede costarte caro. En la citada comunidad se considera una infracción grave este hecho según el artículo 84 de la LEY 4/2021, de 1 de julio, de Caza y de Gestión Sostenible de la región.

4. Parar a tomar café con las armas en el coche

Es bastante habitual que los grupos o cuadrillas de cazadores se citen en un bar antes de comenzar la cacería para hacer un sorteo de puestos, almorzar y dar las indicaciones pertinentes. Pues bien, que sepas que esto que es tan común entre nosotros puede acabar en sanción. Mientras tú te encuentras apurando el último sorbo del café mañanero, tus escopetas están en el coche y eso puede considerarse abandono del arma.

Teóricamente, el cazador que porte armas deberá ir desde su domicilio al coto de caza directamente, y viceversa. De lo contrario se le podría acusar de abandonar la custodia de armas de fuego, y acarrearía una sanción administrativa, retirada de las licencias de armas y deposito de las mismas.

5. Colocar mal el precinto de un corzo

Esta puede parecer una acción sencilla, sin demasiada complicación, pero si lo haces mal, te la estás jugandoCada comunidad autónoma es un mundo. Por ejemplo, en Castilla-La Mancha debes fijar el precinto en la cuerna del corzo inmediatamente después de abatir el animal y antes de desplazarlo de ese lugar. En lugar donde colocarlo: entre roseta y luchadera.

Si tu coto está en Castilla y León, debes colocar el precinto una vez abatida la pieza, sin que esté permitido moverla. Ponlo en la base de la cuerna, entre la roseta y la primera punta. Para los cazadores aragoneses, la norma dice que has de colocarlo nada más cazarlo y antes de abandonar el coto de caza, atravesando una de sus orejas o ajústalo en la cuerna. Infórmate de cuál es la norma de tu comunidad para que la alegría después de cazar un corzo no se convierta en tragedia.

caza
Un precinto de un trofeo de caza. © Edu Pompa

6. Viajar con demasiada munición en el coche

Esta es otra de esas circunstancias en la que no caes, hasta que te multan. Pero ojo, el desconocimiento de la norma no te exime de responsabilidad. Si vas de caza, ya sea mayor o menor, has de saber que no puedes llevar todas las balas o cartuchos que desees.

Salvo en transportes colectivos de viajeros, cada usuario sólo podrá llevar hasta 100 cartuchos metálicos y 300 de caza. Llevar dos cajones de cartuchos, por ejemplo, a una tirada de zorzales, podría salirte caro, puesto que cada uno de ellos alberga 250 unidades. Si fueras a participar en competiciones para las que necesitaras un mayor volumen de munición deberías ponerte en contacto con tu intervención de armas de la Guardia Civil, que será la que te autorice expresamente para ello.

7. Llevarte un corzo o un jabalí atropellado

Aquí impera el sentido común: si metes en tu maletero un corzo o un jabalí después de atropellarlo y no has notificado el accidente, no podrás demostrar la procedencia de ese animal, así que serás sancionado.

Siempre hemos de avisar a los agentes para que se personen en el lugar de los hechos y levanten atestado. Después serán ellos quienes nos indiquen si nos autorizan o no a llevarnos al animal. Por lo general, los agentes no suelen poner ningún impedimento.

El jabalí atropellado en Cáceres. © El Periódico de Extremadura

8. Dejar una vaina de un cartucho caída en el suelo

Todos sabemos que es obligatorio recoger las vainas de los cartuchos disparados mientras cazamos. Es algo que, además, es de sentido común. Pero puede darse la situación de que, envuelto en la intensidad del lance, acudas rápido hacia la pieza o tu perro, sin darte cuenta que atrás queda la vaina. Es una situación que puede darse, especialmente si cazas con una escopeta semiautomática, y que también puede salirte cara, pues puedes ser sancionado por ello. Así que acostúmbrate, después de cada lance, a buscar la vaina y recogerla.