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La historia de 'el deseado', un descomunal jabalí que estuvo a punto de arrollar al hombre que lo cazó

Este cazador sevillano tuvo la suerte de abatir hace unas semanas un descomunal jabalí con un enorme trofeo. Ahora, narra el lance con motivo del con motivo del concurso de Beretta Benelli Ibérica.

Javier Fernandez-Caballero

Por Manuel Muñoz Candela

La caza para mí pasó de ser una ‘enfermedad’ que me poseía, que no me quitaba de la cabeza y por tanto no disfrutaba, al ser padre. Me di cuenta de que cazar es otra cosa, es disfrutar de cada pequeño detalle, desde que vas de camino, al sentir esas sensaciones al abrir la cancela del coto, percibiendo la dirección del aire, los olores del campo, los ruidos, ese manto de estrellas…

En este caso, tuve la suerte de cruzarme con este jabalí, al que apodé El Deseado. Me puse al paso, como suelo hacer siempre, en una cañada que está próxima a los pinos de la mancha y enlaza con la dehesa de encinas, puesto que con la melosa ya había bellotas en el suelo. Me encontraba sentado en el suelo, en la base de una encina con la espalda pegada al tronco.

Empezó la espera muy entretenida y emocionante, puesto que la berrea estaba en todo su esplendor por aquellas fechas y los berridos próximos me estremecían.

Otra imagen del jabalí

Dos ciervas se pasean por el puesto

Vi dos ciervas corriendo como alma que lleva el diablo hacia mi posición. Permanecí inmóvil pensando que un venado las estaba acosando, pero descubrí que se trataba de una perra asilvestrada que ya habíamos visto con antelación por la zona. Venía pegada tras su rastro a escasos 20 metros y sin latir.

La primera de las ciervas, me llegó a pisar de refilón la bota izquierda, al haber una trocha que pasaba justo por mi ubicación. No sé quién se asustó más, si la cierva o yo, porque al estar en el suelo sentado, nuestras miradas se cruzaron muy muy cerca.

Ya cayendo la tarde, casi de noche, me pareció ver a unos 250 metros a un animal que iba de paso, sin saber concretar si era un zorro, tejón o un guarro. puesto que, aunque estaba en la dehesa, al estar tan cerca de la mancha de pinos, algo de forraje había en algunas zonas, que no me permitía una mejor visión y en la penumbra no pude saber de qué se trataba.

Vi venir «un búfalo»

Ese día 30 de octubre que tengo grabado en mi mente escuché un trote cochinero, muy raro en la forma de moverse, que parecía de un jabalí viejo. De pronto, vi un ‘búfalo’ venir de frente hacía a mí, por la misma trocha que las ciervas, pero en dirección contraria. Me asusté al ver semejante mole, no dándome tiempo absolutamente a nada: ni luz, ni retícula iluminada del visor, nada.

Instintivamente me eché el rifle a la cara, momento en el que ese monstruo se paró en seco, justo debajo de la sombra de una encina, a quince pasos contados exactamente. No le quise echar la luz para evitar que saliese corriendo y no me diese opción de tiro, puesto que la mancha por su izquierda estaba a escasos dos metros. De este modo, decidí levantar el rifle por encima y, al bajarlo, le disparé, calculando ponerle la cruz en el pecho, cosa que afortunadamente ocurrió y el animal se quedó en la huella.

Tuvo una muerte digna y cuando me acerqué, cuál fue mi sorpresa a ver que era El Deseado que tantas noches campaba por esas sierras, barrancos y ríos. Algunos solo lo escucharon, los que vieron su estela aún sueñan con él.

En el salón de mi casa, cuando le eche esa mirada cómplice, sabrá que para mí siempre estará muy vivo, moviéndote con sigilo de sombra en sombra por esas sierras.

Tengo que decir, para terminar, que cuando uno llega a ese umbral en la caza y asimila esos principios y valores que te trasmite, puede decir que la caza es compartir, amar, mostrar los sentimientos y percibir los pequeños detalles que para muchos pasan desapercibido.

La mejor historia de caza de esta temporada tiene un premio valorado en 1.700€ en Jara y Sedal

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Jara y Sedal y BBI organizan un concurso de historias de caza en el que podrás ganar este magnífico visor Burris Ballistic Laserscope III. © Burris

¿Has cazado algún animal destacable, curioso o piensas que el lance fue único? Pues Jara y Sedal y Beretta Benelli Ibérica pueden premiar tu historia gracias al concurso que comienza hoy.  Si tu historia es elegida, puede que ganes un magnífico visor de caza Burris Ballistic III 4-16×50 con telémetro y programa balístico integrado.

Para optar al premio solo tienes que enviarnos un email a info@revistajaraysedal.es, o un mensaje privado a cualquiera de nuestras redes sociales contándonos tu mejor historia de caza mayor, adjuntar las fotos de ese día y tu número de teléfono, además de seguir en Instagram el perfil de Jara y Sedal (@jaraysedal.es) y el de Beretta Benelli Iberica (@beretta_benelli_iberica). No tiene por qué ser el relato de un trofeo medallable, aunque se valorarán aquellos extraordinarios, curiosos o llamativos a los que les acompañe una buena historia. Aquí te contamos cómo participar.