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Un gamo y un corzo blancos se hacen virales pero... ¿por qué algunos países prohíben su caza?

Gamos, corzos, jabalíes, ciervos, alces... son muchos los animales blancos que hay en la naturaleza pero... ¿Sabías que algunos países prohíben su caza?

Carlos Vignau

Desde la aparición de las redes sociales, los cazadores hemos encontrado en ellas un pozo sin fondo de imágenes y vídeos de contenido cinegético que de lo contrario hubiéramos tardado meses en descubrir. Un jabalí enorme, un corzo blanco o un zorro negro… Al alcance de la mano y en cuestión de segundos podemos visualizar desde la pantalla de nuestro smartphone una cacería grabada hace décadas o un lance espectacular ocurrido ese mismo día al otro lado del mundo.

Gracias a esta fuente inagotable de información, hemos descubierto dos vídeos de esos que te dejan con la boca abierta a cualquiera. Ambos están protagonizados por animales presentes en la fauna ibérica pero su rareza extrema los convierten en auténticas joyas.

Un gamo que destaca por encima de todos

En la primera de las grabaciones, podemos observar como se filma a una enorme pelota de gamos que recorren una llanura. El grupo es liderado por varias hembras saltarinas, seguidas por un tropel de machos de buen tamaño. Las palas de sus trofeos brincan de derecha a izquierda cuando de pronto, un gamo blanco llama la atención entre ellos.

Se trata de un ejemplar majestuoso que, siendo igual de elegante y grácil que sus congéneres, destaca en el conjunto. Su espectacular capa hace que sea visible a varios cientos de metros. Mientras la pelota continúa con su carrera y se funde con el entorno, el macho inmaculado brilla como un faro.

Corzo blanco: el auténtico duende del bosque

En el segundo de los vídeos el protagonista es un macho de corzo. El autor de las imágenes se encuentra apostado en lo más espeso del bosque cuando llama poderosamente su atención: un fantasma blanco está delante de su objetivo, mirándole fijamente.

Se trata como hemos dicho antes de un macho de corzo absolutamente blanco. Su cuerna, aún cubierta por la borra en fase de crecimiento, luce incluso un delicado terciopelo blanco asombroso. La cercanía de la escena nos permite comprobar cómo, en este caso, el animal no es blanco sino albino. La palidez rosácea de su nariz y la claridad de sus ojos así lo atestiguan.

Blancos o albinos… ¿a qué se debe ese color?

Generalmente, un animal colorido que nace blanco puede haber sufrido dos fenómenos: albinismo o leucismo. ¿En qué se diferencian? El leucismo solo provoca una pérdida parcial de pigmentación. Esto puede provocar que el animal tenga la piel o las plumas de color blanco o irregular. Sin embargo, las células pigmentarias de los ojos no se ven afectadas por la afección: su color es normal. Esta es la principal característica que nos ayuda a diferenciarlo del albinismo.

En el albinismo, el cuerpo del animal carece de melanina. La melanina está presente en la piel y es lo que da color a la piel, las plumas, el cabello y los ojos. Los animales con albinismo son de color blanco o amarillento pálido, y tienen ojos muy pálidos, a menudo de color rosa o rojo, que es el color de la sangre que reflejan.

Un tesoro protegido en algunos países

Este tipo de animales como el corzo blanco siempre han estado rodeados por un halo de misticismo y leyenda, al nivel de su espléndido pelaje. En algunos rincones del planeta su caza está terminantemente prohibida, siendo esta castigada con durísimas sanciones. En algunos estados americanos como Ilinois, Iowa o Wisconsin las multas por disparar sobre un ciervo blanco o albino van desde los 300 dólares hasta los 3.000.

El motivo de esta protección no es otro que la conservación de una variedad rara, que habita en esos bosques desde tiempo inmemorial y que se cuenta por decenas en esos lugares. Algunos de estos estados afirman que si las poblaciones de ciervos blancos se estabilizan en el futuro estarían abiertos a permitir su caza controlada. Sin embargo, en otros lugares como Canadá, son consideramos animales sagrados e intocables.

Albin, el alce noruego

En Noruega, por ejemplo, el alce albino bautizado como Albin era todo un símbolo. Para los habitantes de la localidad de Våler su aparición en 2006 supuso una oportunidad para poner al municipio en el mapa: todos los medios a nivel nacional y europeo querían llegar hasta allí para hablar con sus gentes y la región aprovechó el tirón mediático de Albin para crear un eslogan: «Espacio para todos». Todo un símbolo de diversidad y tolerancia.

El peculiar alce aparecía en cada batida de caza pero los cazadores locales levantaban el rifle en señal de respeto y jamás dispararon sobre él. Sin embargo, un cazador invitado de origen danés que desconocía la historia sí lo hizo. Ocurrió en 2011 y la indignación publica por el abatimiento fue palpable desde el primer instante. El pelaje de Albin se puede ver hoy en la pared exterior de una tienda de ultramarinos en la localidad de Svinndal, donde se le rinde homenaje.

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© NRK.no

El alce ‘espiritual’ de Ontario

Desde el año 2006, la caza de alces blancos está prohibida en Canadá. Para los canadienses son animales únicos, cargados de magia y significado, y representan un estrecho punto de unión entre las tribus indígenas que aún residen allí y la naturaleza. La noticia saltó en noviembre de 2020: los habitantes de Timmins, en el norte de Ontario, descubrieron los restos de un alce blanco al pie de una carrtera.

Todos los indicios confirmaron que el motivo de la muerta había sido un disparo. Este tipo de animales llevan cuatro décadas recorriendo los montes de la región y son un signo de buena suerte en la cultura indígena. En este caso, los alces no son albinos ya que no tienen ojos rojos. Esta peculiar capa es el resultado, como hemos mencionado antes, del leucismo que supone una pérdida parcial de pigmentación en la piel y el pelo.

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Dos alces blancos fotografiados entre Timmnis y Chapleau, en 2019. © Jackie Burns Loyer