El paripé de Podemos en su debate sobre la caza

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israel hernandez

Podemos finge realizar un debate sobre la caza social para establecer una posición oficial con respecto a ella, pero en ese debate no están sus representantes, intervienen ecologistas y animalistas y tampoco se acredita a la prensa especializada.

 01/02/2019 |Israel Hernández. Director de Jara y Sedal

La relación de Podemos con la caza siempre ha sido polémica. Su estrategia de aglutinar pequeños espacios políticos que tradicionalmente han tenido escasa repercusión electoral le llevó a aliarse con Equo, un partido político formado por ecologistas sin respaldo popular que maquillaba de verde su propuesta de ‘cambio’. No hay que olvidar que en las últimas elecciones andaluzas sólo consiguieron 15.000 votos y 35.000 en las generales de 2011, cuando concurrieron en solitario. Unos resultados pírricos que, sin embargo, le permitieron subirse al tripartito Unidos Podemos. Ni si quiera su nombre aparecía en la formación. Pero le bastó para acceder al Congreso de los Diputados y establecer la agenda de la formación en cuestiones de animalismo y medio ambiente.

Juantxo López de Uralde fue el encargado de presentar una iniciativa de reforma del código penal disfrazada de protección para los animales silvestres que, en realidad, suponía una proposición encubierta para prohibir la caza, como denunciamos desde Jara y Sedal. Este y otros ataques –bastante frecuentes– de Podemos al mundo rural le han llevado a alcanzar un índice de impopularidad muy elevado entre cazadores, agricultores o ganaderos –no podemos olvidar su postura con respecto al lobo–.

Podemos se presentó en las últimas elecciones generales como un soplo de aire fresco al oxidado bipartidismo, pero lamentablemente se terminó contagiando con los mismos mantras del rancio ecologismo español que le marcaba Equo. Ese partido minoritario al que los electores siempre dieron la espalda. Ese que nació al calor de los grupos ecologistas que representan a la ‘casta’ subvencionada por el bipartidismo y repiten los mismos rancios argumentos que le han permitido vivir del cuento desde hace 30 años. 

Cartel de la convocatoria.

En las últimas elecciones andaluzas, incluso, Podemos se permitió el lujo de prometer la prohibición de la caza en su programa electoral. Y la debacle fue tremenda. Como señaló José Mª Mancheño en Jara y Sedal la caza les castigó. Ignoraron la campaña La Caza También Vota para acabar descubriendo que la caza también bota. El batacazo hizo que el resto de partidos tomasen nota y se fuesen posicionando en favor de la actividad por toda España. Incluso desde Podemos Extremadura llegaron a asegurar estar del lado de la caza social. 

Estas voces discordantes han provocado que, aparentemente, se haya abierto un debate interno en la formación de Pablo Iglesias para fijar una posición con respecto a la caza. Para ello, la formación morada ha convocado unas jornadas el próximo 9 de febrero en Soria donde, supuestamente, van a analizar la realidad cinegética y su papel dentro del mundo rural para posicionarse definitivamente. Digo supuestamente, porque basta con echar un vistazo a los temas de debate y los ponentes para darse cuenta que huele a paripé. Jugar con cartas marcadas no es jugar, es fingir que se está jugando.

Resulta difícil entender que Podemos abogue por generar un debate real sobre la caza social, pero que no convoque a este coloquio a quienes realmente la representan en España. No es mi intención desmerecer a la UNAC o a la extraordinaria Asociación del Corzo Español –ni su nombre ha escrito bien Podemos en la convocatoria– que asumirán este papel, pero se echa en falta a las federaciones de caza que innegablemente son quienes mayor representatividad ostentan y mejor conocen la realidad rural de esta actividad. Falta ambición o interés en generar un debate real. También resulta llamativo que otros ponentes, supuestamente independientes, sean los que sostienen a sus socios de partido –Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife o WWF–. 

O mucho me equivoco, o esas jornadas sólo serán una pantomima. Un circo de esos que quieren prohibir desde sus urbanitas círculos animalistas. Un paripé que usarán para maquillarse ante sus bases y ante los cazadores con la ayuda de algunos de sus representantes. Sólo así se explican las asistencias. Sólo así se explican las ausencias. Sólo así se comprende por qué han dado la callada por respuesta a Jara y Sedal cuando les ha solicitado acreditación para cubrir el evento.

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