¿Por qué El País sólo publica noticias negativas sobre la caza?

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Esta semana el diario El País abordaba la actualidad política de la caza con una polémica noticia que ofrecía una visión sesgada y llena de tópicos sobre la actividad cinegética. Pero… ¿Es algo puntual o habitual? Hacemos un repaso a los últimos titulares de este referente periodístico sobre la venatoria.

20/12/2018 | Redacción JyS

Artículo de Esther Sánchez este 18 de diciembre en El País

El diario El País publicaba el pasado 19 de diciembre una noticia titulada: La ecología y el animalismo ponen a la caza en el punto de mira. Un titular desafortunado e incorrecto, puesto que la ecología es una ciencia cuyo objetivo es describir las relaciones de los seres vivos entre sí y con el ecosistema en el que habitan. La ecología no sólo no juzga la caza sino que además la toma como protagonista del medio natural que estudia.

Por otro lado, el titular de la noticia no tenía nada que ver con la actualidad a la que hacía referencia, ya que como su propia autora indicaba en Twitter el criterio de noticiabilidad del texto era que «la caza se convierte en uno de los puntos de fricción entre los partidos políticos, después de que VOX la apoyara en las elecciones andaluzas».

Además, el texto describía la caza como una actividad mercantilizada y artificial, recurriendo a declaraciones de asociaciones anticaza como Ecologistas en Acción, ignorando el aspecto social y natural de la mayor parte de los 850.000 cazadores españoles que la practican. El texto generó polémica en Twitter, donde se criticó desde el sector cinegético. Pero ¿se trata de una noticia aislada o forma parte de la línea editorial del diario?

¿Es El País un diario contrario a la caza?

Para dar respuesta a esta pregunta hemos buceado en la hemeroteca de El País en los últimos años, buscando aquellas noticias relacionadas con la caza. En la gran mayoría de  ellas la caza aparece como algo negativo o delictivo, puesto que lo etiqueta con el concepto ‘caza furtiva’. Y en la mayor parte de los casos aparece vinculada a sucesos polémicos. Estos son algunos ejemplos: «El Seprona investiga el vídeo de una matanza de conejos en Fuerteventura», «Detenido por caza furtiva un millonario que odia a los lobos»«Escocia revisará la ley de caza tras la polémica foto de una presentadora con una cabra muerta», «Una cazadora exhibe una jirafa muerta como trofeo y la llaman neandertal».

El País criminalizó a los cazadores de L’Albufera acusándolos de furtivos

En algunas ocasiones tampoco dudan en referirse a un furtivo como si fuera un cazador. El pasado mes de agosto El País publicaba: «Paco, el cazador empedernido que acumula 70.000 euros en multas y 12 meses de prisión a sus espaldas». Este juego de palabras en el que la frontera entre la caza y el furtivismo se diluye también fue protagonista este año de este titular: «La caza furtiva reduce a la mitad la población de elefantes en una reserva de Mozambique». El 14 de abril de 2017, el diario publicaba: «La caza extermina la vida de la selva», señalando en la entradilla que «la abundancia de animales se reduce hasta en un 90% allí donde llegan los cazadores».

Otro de los artículos más criticados fue el publicado el 15 de noviembre de 2016, donde aseguraban que «El cazador se hace viejo» y ofrecía una imagen totalmente anacrónica del cazador actual, lo que levantó las protestas de algunas asociaciones de jóvenes cazadores como JOCAEX y JOCAN. Otra constante en los textos de El País sobre caza es cuestionar el control y respeto de la ley por parte de los cazadores. Uno de los mejores ejemplos es la noticia publicada en 24 de noviembre de 2016 y titulada: Caza sin control en L’Albufera de Valencia, donde el periódico insinuaba que en esta zona es habitual la caza de especies protegidas y que los cazadores exceden los cupos legalmente establecidos. 

El caso del león «Cecil» y su editorial sobre la caza 

El león Cecil, cazado en julio de 2015 / Foto: El País

Por el contrario, el periódico mostró especial atención en torno al caso del león «Cecil». Para poner en situación, éste fue un león que en el Parque Nacional Hwange, en Zimbabwe, y que fue cazado por el dentista Walter Palmer en julio de 2015. Este hecho atrajo la atención internacional y produjo una profunda indignación que El País siguió durante días al minuto, dándole la máxima prioridad.

Tanta fue la atención prestada, que el diario incluso dedicó un editorial el día 31 de julio de 2015. En él el diario llamaba a la calma ante los insultos y deseos de muerte que las redes estaban lanzando contra Palmer, y aseguraba: «Ni siquiera entre las asociaciones conservacionistas hay un acuerdo unánime sobre cómo tratar la caza mayor. Mientras las más radicales abogan por la prohibición total, otras —con las que coincide este periódico— defienden que una estricta regulación de la misma y la posibilidad de obtener cuantiosas recaudaciones de su explotación es lo que precisamente permite velar con mayores garantías por las distintas especies en zonas protegidas».

Más allá del citado editorial, entre otras publicaciones de aquel hecho, destacó la promoción del libro de Andrew Loveridge, que estudió al animal durante 11 años y entrevistó a las personas involucradas en la caza del animal. También el artículo de Silvia Ayuso titulado «Cecil o los límites de la caza deportiva», en el que la periodista concluía defendiendo, a su juicio, «la esperanza de que, la próxima vez que él u otro cazador de trofeos tenga ganas de disparar contra un animal, lo harán con una cámara de fotos en vez de un arma». El artículo de Juan Arias «Por qué la sangre del león Cecil nos mancha a todos» también mostraba el enfoque con el que el medio se acercó a la realidad.

¿Qué omite El País sobre la caza?

Si llamativo es el hecho de que este diario sólo se acerque a la actividad cinegética en contextos negativos, no lo es menos el hecho de que omita aquellos titulares de alcance en los que se podrían mostrar los beneficios sociales, económicos y medioambientales de la caza.

El País no informó de la campaña #LaCazaTambienVota

El caso más evidente es su silencio tras la presentación del informe de la Fundación Artemisan, elaborado por la prestigiosa consultora Deloitte en el que, por primera vez, se aborda en profundidad la importancia de la actividad cinegética en España. Gracias él se ha podido saber que la caza genera en España 6.475 millones de euros y crea 187.000 puestos de trabajo. Su importancia es tal, que supone el 0,3% del PIB del país. Ni estos datos, ni el hecho de que los cazadores sean el colectivo que más dinero aporta para la conservación de la naturaleza en España –230 millones– fueron de interés para El País, que evitó hablar del tema.

También ha sido llamativo su silencio tras la campaña #LaCazaTambienVota, puesta en marcha por la Federación Andaluza de Caza y que ha desencadenado un terremoto político tras las elecciones en Andalucía. «No se han encontrado resultados», narra el buscador de la edición digital del periódico al intentar localizar el hashtag. Este silencio contrasta con el profundo análisis realizado por el diario El Mundo en su editorial del pasado 16 de diciembre.

El artículo sobre la protesta de Santiago el pasado mes de abril

El País publica que los cazadores llevaron armas a la protesta de Santiago

El pasado 11 de abril cazadores de toda España salieron a la calle para exigir respeto y pedir que no se criminalizase al colectivo.

A pesar de que la cobertura mediática del evento fue muy alta –la práctica totalidad de medios nacionales, regionales y locales se hicieron eco de las diferentes movilizaciones– la información publicada por el diario El País generó una profunda indignación en el sector cinegético por el tratamiento informativo. El diario nacional sólo hizo referencia a la protesta de Santiago de Compostela en su sección digital de Galicia, obviando que se trataba de un asunto nacional que había sacado a la calle a más de 100.000 ciudadanos en total. La Real Federación de Caza condenó aquel hecho en un comunicado. Por si esto fuera poco, en el pie de la noticia aseguraron que los cazadores habían llevado armas a la manifestación, algo ilegal y falso, puesto que la «escopeta» que aparecía en la foto era una burda imitación en madera. 

 

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