Ecolatría, la nueva religión del papanatismo – Blog de Jesús Caballero

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Jesús Caballero – 22/03/2018 –

La vida animal en el planeta Tierra se basa en el heterotrofismo. Si prefieren en roman paladino, la vida existe porque unos animales se comen a otros. Es el tránsito de energía de una forma a otra en lo que consiste la dialéctica de vida y la muerte. Luz y sombra de una misma entidad, que es la naturaleza.

La supervivencia animal, pues, no depende tanto de una declaración humana de principios éticos que la defiendan –derechos de los animales– sino de la astucia para evitar el drama individual. El lobo, amigos, sólo es cordero digerido. Sin embargo van tomando protagonismo en las sociedades más satisfechas y excedentarias una serie de movimientos idealistas que desde la metafísica especulativa niegan realidades evidentes sólo porque les desbarata su discurso político igualitario.

La filosofía New Age, y algunas modernas pseudociencias, proponen una imagen tan buenista de la naturaleza, pero tan alejada de la realidad, que ésta sólo puede ser reconocible desde la delirante perspectiva de la secta. El reino de la naturaleza termina así convertido en un fetiche místico base de una nueva religión primaria que es la ecolatría. Estos posmodernos ciudadanos son los que cuando ven en La 2 a una hiena eviscerando y comiendo vivo a un antílope cambian de canal porque para su elevada sensibilidad la escena les resulta insoportable.

Inventar un mito de la Naturaleza como inmejorable modelo de convivencia y armonía es el nuevo modelo verde de papanatismo, pero, aunque no les guste, el mirlo seguirá comiendo lombrices, el gavilán mirlos y éste fertilizará con su cadáver la tierra que nutrirá a la nueva lombriz.

El problema no es que un niño crea posible la amistad del Rey León y un facochero, el problema es que el padre lo siga creyendo y, en base a esa fabulación naturalista, apoye opciones políticas que proponen modelos confusos de relación con una naturaleza que sólo existe en sus cabezas, y esto de dejar a Bambi a cargo del BOE no augura nada bueno. El sueño secreto de estos movimientos radicales y anticaza es que algún día reine en la madre Gaia una armonía herbívora que dé lugar a una ciudadanía lanar y pastoreable en una reinterpretacion, ahora sí, más políticamente correcta, del rancio ideal igualitario. Para los más delirantes, la alternativa a este mundo obsceno y cruel es militar en el «movimiento pro-extinción voluntaria humana» –no se rían–, y es que ciegos en su paranoica realidad sostienen que lo que sobra en este planeta somos ¡los seres humanos! Ya ven dónde lleva esto de no comer bien…

La extinción de un colectivo tan grotesco como éste es lo que Charles Darwin esperaría de alguien incapaz de reconocerse miembro privilegiado de la cadena trófica. Una genética que no permite transcender de idiota debe desaparecer por el bien de la especie –estamos de acuerdo– extrema occursum, dirían los romanos. Mientras lo hacen, el mirlo seguirá en busca de su lombriz y nosotros, cazando mientras nos dejen… como siempre hicimos. 

Ecolatría, la nueva religión del papanatismo – Blog de Jesús Caballero
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1 Comentario

  1. Vale, pero habrá que racionalizar la caza, ¿no? por el bien de la cadena trófica tendréis que dejar de cazar tórtolas, conejos en muchas zonas, dejar de matar predadores, dejar de desestabilizar la cadena trófica. Más allá del animalismo, sois una plaga con todas vuestras acciones chulescas, llenáis el monte de basura, introducís especies exóticas y enfermedades y matáis a los fuertes y grandes. El darwinismo os debería dar pasaporte a vosotros.

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