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Dónde apuntar a un corzo para cazarlo en función de su posición

Si en los próximos días vas a salir al monte en busca de un corzo, esta información te permitirá disparar en el lugar correcto.

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Esta es, posiblemente, una de las mayores preocupaciones de los cazadores que invaden el campo en primavera detrás del corzo (Capreolus capreolus). ¿Dónde tengo que apuntar? Para responder a esta cuestión debes bucear en tus obligaciones como cazador.

En este caso concreto son dos: tratar de conseguir una muerte rápida y limpia y mantener intacta la mayor carne posible para su posterior aprovechamiento culinario. Con estas dos premisas ya en tu cabeza puedes lanzarte al campo. Allí todo dependerá de la postura que tenga el corzo dentro del visor antes de apretar el gatillo.

A continuación, te contamos dónde debes apuntar en cada una de ellas para asegurar el cobro del corzo de tu vida.

Un corzo de lado

Esta es la postura estrella, con la que todos los cazadores sueñan cuando imaginan sus lances. El corzo se encuentra ofreciendo todo el lateral al cazador, dejando al famoso codillo al alcance de la bala. Como es lógico, un corzo es un blanco mucho más pequeño que ciervo así que deberás afinar la puntería.

¿Dónde debo apuntar para cazar un corzo?

Pon tu mira en la zona de la unión de una de sus patas delanteras con el tórax, así podrás alcanzar pulmones y corazón, dos órganos vitales. Este tipo de impactos provocan una hemorragia muy grande, por lo que el rastro de sangre suele ser fácil de localizar y seguir. Encontrarás dificultades si rozas un solo pulmón, ya que el corzo podría recuperarse, sobre todo si empleas un calibre excesivamente pequeño. Además, no siempre caen inmediatamente, por lo que a menudo deberás pistear.

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Un corzo de frente

Esta es la clásica posición que adopta un corzo instantes después de detectarte. Un cambio de aire repentino o un chasquido de ramas bajo tus botas ha hecho que se alarme y te mira fijamente. Lo más recomendable en estos caso es siempre esperar.

Esperar a que no te descubra y cambie de posición pero si no te queda más remedio, apunta al pecho. No te compliques, busca el centro, justo donde muere el cuello. No es un blanco demasiado grande pero si cuentas con un buen apoyo, este tipo de disparos son letales.

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¿Y si se pone de culo?

Si en el caso anterior no era recomendable apretar el gatillo, en esta postura lo es mucho menos. Las zonas vitales están más escondidas y el blanco efectivo se reduce enormemente.

En mi opinión, si un corzo está de culo, bien porque está huyendo o porque no cambia de postura, la mejor opción siempre es levantar el rifle pero si decides tirar, busca el centro del espejo anal. Su mancha blanca hará de objetivo improvisado. Si eres amante de los calibres pequeños, evita este tipo de lances.

Además, si el corzo está de nalgas pero mira hacia atrás, tienes la opción de buscar el cuello. Una bala colocada correctamente en esta zona abatirá de forma rápida al corzo, al producir una descarga enorme en la médula espinal y las vértebras, y apenas dañará la carne. Eso sí, el área vital del cuello es bastante reducida, y si realizas un tiro demasiado bajo tendrás muy pocas opciones de cobrarlo.

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Con un corzo tumbado

En este caso sí que merece la pena evitar las prisas. Si el animal está echado es que está tranquilo y que no te ha descubierto. Entonces, ¿para qué intentar un disparo tan complicado? Lo único que conseguirás es fallar el lance o, lo que es peor, herir al animal de mala manera. Tómate tu tiempo, busca una postura cómoda y no lo pierdas de vista. En algún momento se levantará para ramonear, deambular por la zona o buscar agua. No te vuelvas loco y espera. Disparar en esta situación es una temeridad.

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