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Consejos para cazar en plena ola de calor

Si vas a cazar este fin de semana será mejor que tengas cuidado. La previsión meteorológica es de altas temperaturas en gran parte de España. Recopilamos algunos consejos básicos para acabar con éxito y sin sustos las primeras jornadas de media veda.

Un grupo de cazadores junto a un abrevadero en un día de calor.

Es verano el calor aprieta, pero las ganas de echarse la escopeta al hombro cuando el termómetro marca temperaturas máximas puede jugarte una mala pasada. Por ello, es importante prevenir la deshidratación y el conocido golpe de calor.

El primer consejo es madrugar. Todo cazador sabe que a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando la sensación térmica es más fresca, el calor no será tan potente y podremos sobrellevar mejor la jornada cinegética.

A ello debe sumarse una buena hidratación. Si ya de por sí con el calor lo necesitamos, más aún cuando la actividad física tiene lugar en jornadas con altas temperaturas, pues se pierde mucha más agua que cuando cazamos en invierno, por ejemplo. Por ello, antes de empezar a cazar deberíamos beber agua y durante la jornada no olvidarnos de dar algún que otro sorbo cada cierto tiempo. En todo caso, las frutas del verano, como la sandía o el melón, también nos permitirán mantener nuestro cuerpo bien hidratado.

Ropa técnica y protección solar

La ropa con la que equiparse en verano es otro factor clave. Si cuando salimos de caza en invierno nos protegemos bien del frío, en verano también hay que pensar que no todos los tejidos serán igual de cómodos ante el calor. Por eso no solo se debe utilizar ropa ligera, sino también tejidos que transpiren. Y dado que lo normal será usar manga corta, no se nos puede olvidar proteger la piel con crema solar, pues el sol en esta época podría provocarnos quemaduras. Por último no olvides utilizar una gorra para proteger la cabeza y la cara de la radiación solar.

Cuidado con nuestros perros

La consecuencia más grave que puede tener un perro cuando se somete a condiciones externas de temperaturas extremadamente altas es lo que se denomina golpe de calor, que consiste en un aumento de la temperatura corporal entre los 41 y 43 ºC -recordemos que la temperatura normal de perro es entre 38 y 39 ºC-. Este aumento de temperatura va a provocar daños en las células, órganos vitales del perro y sistemas de coagulación de la sangre.

El ejercicio intenso en las horas más cálidas del día, o perros encerrados en el coche o remolques a pleno sol son las situaciones más comunes que pueden provocar el golpe de calor. Los síntomas del golpe de calor en el perro, además del incremento de la temperatura, son: Jadeo excesivo, ya que los perros al no poder sudar intentan disipar el calor ventilando. Las encías de la boca están congestivas, es decir, más rojas de lo normal e incluso de color oscuro. Además babean abundantemente. Taquicardia, el corazón late más deprisa.

Y los signos más graves son: inmovilidad y postración, vómitos, diarrea, temblores, pérdida de consciencia y convulsiones debido a edema cerebral que ocasiona la muerte del animal.

Durante la caza, podemos poner en marcha medidas para prevenir el fatal golpe de calor: nunca dejar los perros dentro de los coches o remolques a pleno sol, ya que en el interior se alcanzan temperaturas excesivamente altas. Evitar que el perro realice ejercicio en las horas centrales del día, cuando hace más calor. Si es posible, mojar a los perros durante la jornada de caza para que se refrigeren y suministrarles agua para mantenerles hidratados