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Coge una liebre en celo con la mano mientras graba este asombroso vídeo

Carlos Vignau

Estas liebres en celo están tan centradas en sus quehaceres reproductivos que permiten que el autor del vídeo llegue a cogerlas con sus manos: «Jamás había grabado una cosa igual… Cómo estarán de encelados los bichos para dejarse arrimar así», comenta sin salir de su asombro.

Por Carlos Vignau / Redacción de Jara y Sedal

liebres celo

El siguiente vídeo de liebres en celo contiene unas imágenes de altísimo valor documental que ha dejado con la boca abierta a todos los cazadores que lo han recibido en su smartphone. No cabe duda de que las liebres están atravesando momentos muy duros y poder observar imágenes cómo estas es ilusionante y esperanzador.

En la grabación podemos ver cómo un conductor divisa un grupo de liebres en celo correteando por una siembra. El hombre sale de su vehículo y se acerca a ellas.

Liebres en celo, a centímetros

En el vídeo se observan tres liebres en celio. La hembra se queda aplastada mientras los machos la cortejan e incluso uno de ellos comienza a montarla a escasos centímetros de la cámara. Sorprende ver como los animales no sólo no recelan de la presencia del hombre sino que llegan a interactuar con él, incluso dejan que el autor del vídeo las llegue a coger con sus manos.

Más encuentros con liebres

El agricultor y cazador Javier Martín Moreno, de 42 años de edad, se encontró con una imagen muy peculiar cuando labraba sus tierras en las cercanías de la localidad charra de Villarmayor. Mientras iba con su tractor sembrando una de sus fincas, se topó con una liebre encamada que no se levantaba.

Aunque el hombre avanzaba hacia ella el animal ni se inmutaba. El agricultor llegó a poner el tractor a tan sólo unos centímetros de la liebre, que tenía algo muy importante que proteger.

«Me bajé del tractor para quitarla y, cuando se levantó, ¡vi que estaba pariendo! Cogí el gazapín, se lo saqué de la tierra y salió huyendo –como se puede apreciar en el vídeo–, aunque luego volvió en busca de su cría», explica Martín, que se dio cuenta de que la liebre estaba recién parida pues aún tenía sangre en su parte trasera.