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Cinco míticos coches para ir de caza que son indestructibles

En una época en la que los SUV se venden como rosquillas y 'cualquiera' puede comprarse un Dacia Daster para ir a de caza, conviene echar la vista atrás para recordar esos míticos coches en los que todavía muchos siguen acudiendo al coto.

Edu Pompa

Si eres cazador, seguro que alguna vez en tu vida te has montado en uno de ellos para ir a cazar. Son un puñado de coches ‘elegidos’ que destacan en nuestro mundo rural por su extraordinaria capacidad de resistir al paso del tiempo, de los kilómetros y del trabajo.

Antes de la llegada de los Dacia Duster, las pick-up y los SUV 4×2 que te hacen el apaño, los cazadores nos montábamos en ellos para ir a nuestros cotos, cargar con la cuadrilla, los perros, las piezas y nuestra ilusión. De hecho, muchos de ellos siguen operativos. Porque son indestructibles.

Citröen C15, un coche para cazar toda la vida

La Citröen C15 es la más eterna de todas las furgonetas. Es como una escopeta paralela: si quieres te dura toda la vida. Compañera del cazador, del ganadero y del agricultor. En YouTube puedes encontrar vídeos de ella cargando hasta tres vacas. Lanzada al mercado en 1984, sus diseñadores aseguraban que sus 60 cv le permitían cargar con 560 kilos. En la realidad cargaba con bastante más. Sin duda, la obsolescencia programada no fue pensada para ella.

Lada Niva, el coche que llegó del frío

Agronews

En 1970, el Estado Soviético contactó con AutoVAZ para ordenar el diseño y fabricación de un nuevo vehículo 4×4 económico y robusto pensado para que sus habitantes rurales les dieran un uso intenso. De ahí surgió el Lada Niva, cuyo nombre significa «campos de trigo». Sabiendo esto es fácil entender la sobriedad de su diseño y su extraordinaria resistencia. Tras su llegada a España se convirtió en el primer 4×4 auténtico de los humildes. ¿Cuántos cochinos no habrá cargado en su maletero y atados a su parachoques?

Suzuky Vitara, pequeño aliado de los guardas de caza

Pocos coches hay tan duraderos como el viejo Suzuky Vitara. Uno de los 4×4 más pequeños del mercado, que vio la luz en 1988. Sus reducidas dimensiones hacían que su consumo fuese muy moderado, por lo que era el compañero ideal de los guardas de caza, que disponían de tracción a las cuatro ruedas con las que carrilear durante kilómetros y kilómetros. No hay un cortafuegos que se resista a este pequeño, pero matón, coche de caza.

Seat Panda, el coche de los humildes

Lo llamaban el gran utilitario de los 80. ¡Cuántas perdices, conejos y liebres habrán cargado en su escaso maletero! El Seat Panda fue lanzado al mercado en 1980 y no tardó en convertirse en uno de los coches más populares por su reducido precio. En el monte, era un coche ligero y alto, dos características que hacían que, en manos expertas, no había coto que se le resistiese.

Land Rover Santana, el indestructible del campo

Los puedes ver abollados, sin cristales, oxidados, echando humo como un petrolero… pero nunca verás un Santana parado. Es, quizá, el eterno entre los eternos. Un emblema de toda buena finca que se precie –sea de caza o no–. Nunca se rompe, carga con perros, reses, paquetes de paja, chotos recién paridos, perros, cubas de agua… lo que le eches.
El Land Rover Santana comenzó a ser producido por Santana Motor en el año 1958. Desde entonces y hasta 1994 no dejaron de fabricarse. Aunque está basado en el británico Land Rover Defender y sus antecesores, los Land Rover Series, han tenido líneas evolutivas diferentes. De hecho, contaba con un modelo llamado ‘El cazador’-