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Cinco motivos absurdos por los que te pueden sancionar si eres cazador

Hay despistes o normas que muchos cazadores desconocen y que pueden provocarle un dolor de cabeza... y de cartera.

Coche de la Guardia Civil junto a un jabalí atropellado. ©JDG
Coche de la Guardia Civil junto a un jabalí atropellado. ©JDG

Por Jaime Valladolid (abogado)

La primera regla que todo cazador debe conocer y respetar es que hay que cumplir con todas y cada una de las normas y leyes que rodean a la práctica cinegética. Y no son pocas, puesto que estamos hablando de una de las actividades más regladas de nuestro país.

Todos respetamos las vedas, sabemos cuándo podemos ir de caza, en qué horarios y qué especies son cinegéticas pero… seguro que no conoces otras situaciones que, aunque puedan resultar absurdas, pueden acabar en una sanción inesperada. Aquí tienes algunas.

1. Olvidarte la documentación del perro

De la misma manera que siempre llevas tu DNI, licencia autonómica de caza o el permiso de armas, si cazas con tu perro, debe estar igualmente documentado. Estas identificaciones pueden ser requeridas en cualquier momento por el SEPRONA y es obligación del cazador portarlas y tener todo en regla. Por supuesto, las vacunas obligatorias deben estar puestas y constar en su cartilla.

En Madrid, por ejemplo, tan solo es obligatoria la de la rabia. Además, si tu perro es de una raza considerada peligrosa, deberá estar inscrito en el Registro de Animales Potencialmente Peligrosos. Si no cumples cualquiera de estas condiciones, te expones a una sanción impuesta por las autoridades.

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Un perro de caza siempre ha de estar perfectamente documentado. © Shutterstock.

2. Parar a tomar café con las armas en el coche

Es bastante habitual que los grupos o cuadrillas de cazadores se citen en un bar antes de comenzar la cacería para hacer un sorteo de puestos, almorzar y dar las indicaciones pertinentes. Pues bien, que sepas que esto que es tan común entre nosotros puede acabar en sanción. Mientras tú te encuentras apurando el último sorbo del café mañanero, tus escopetas están en el coche y eso puede considerarse abandono del arma.

Teóricamente, el cazador que porte armas deberá ir desde su domicilio al coto de caza directamente, y viceversa. De lo contrario se le podría acusar de abandonar la custodia de armas de fuego, y acarrearía una sanción administrativa, retirada de las licencias de armas y deposito de las mismas.

3. Colocar mal el precinto de un corzo

Esta puede parecer una acción sencilla, sin demasiada complicación, pero si lo haces mal, te la estás jugando. Cada comunidad autónoma es un mundo. Por ejemplo, en Castilla-La Mancha debes fijar el precinto en la cuerna del corzo inmediatamente después de abatir el animal y antes de desplazarlo de ese lugar. Es una de las novedades de la Orden de Vedas de esta temporada. En lugar donde colocarlo: entre roseta y luchadera.

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Colocando precinto entre roseta y luchadera, lugar donde la mayoría de las comunidades exigen instalarlo. © ForestCaza

Si tu coto está en Castilla y León, debes colocar el precinto una vez abatida la pieza, sin que esté permitido moverla. Ponlo en la base de la cuerna, entre la roseta y la primera punta. Para los cazadores aragoneses, la norma dice que has de colocarlo nada más cazarlo y antes de abandonar el coto de caza, atravesando una de sus orejas o ajústalo en la cuerna. Infórmate de cuál es la norma de tu comunidad para que la alegría después de cazar un corzo no se convierta en tragedia.

4. Viajar con demasiada munición en el coche

Esta es otra de esas circunstancias en la que no caes, hasta que te multan. Pero ojo, el desconocimiento de la norma no te exime de responsabilidad. Si vas de caza, ya sea mayor o menor, has de saber que no puedes llevar todas las balas o cartuchos que desees.

Salvo en transportes colectivos de viajeros, cada usuario sólo podrá llevar hasta 100 cartuchos metálicos y 300 de caza. Llevar dos cajones de cartuchos, por ejemplo, a una tirada de zorzales, podría salirte caro, puesto que cada uno de ellos alberga 250 unidades. Si fueras a participar en competiciones para las que necesitaras un mayor volumen de munición deberías ponerte en contacto con tu intervención de armas de la Guardia Civil, que será la que te autorice expresamente para ello.

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100 balas. Ese es el máximo que puede portar un cazador durante un viaje. © Shutterstock

5. Llevarte un corzo o un jabalí atropellado

Aquí impera el sentido común: si metes en tu maletero un corzo o un jabalí después de atropellarlo y no has notificado el accidente, no podrás demostrar la procedencia de ese animal, así que serás sancionado.

Siempre hemos de avisar a los agentes para que se personen en el lugar de los hechos y levanten atestado. Después serán ellos quienes nos indiquen si nos autorizan o no a llevarnos al animal. Por lo general, los agentes no suelen poner ningún impedimento.

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Un corzo recién atropellado. © Shutterstock