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Un joven caza con arco un peculiar zorro negro y lo graba en vídeo

Este joven onubense ha cazado un espectacular zorro negro con arco en la Sierra Norte de Sevilla. Además ha conseguido grabar el lance y relata todo lo ocurrido.

El cazador onubense José María Fernández Expósito, natural de la localidad de Niebla y de 27 años de edad, protagonizó hace unos días un espectacular lance con arco a un zorro negro en un coto de la Sierra Norte de Sevilla. Fernández, que también es presidente de JOCAN (Jóvenes Cazadores Andaluces), ha narrado a Jara y Sedal cómo fue un lance que no olvidará jamás y que él mismo titula «El Fantasma oscuro».

«Menos mal que hice la pregunta antes de que se fuese Miguel de la Cruz».

– «¿Puedo tirar zorro?»

– «Sí, sí, claro. Además, zorros vas a ver alguno seguro porque hay muchos», decía Miguel mientras se marchaba hacia su postura.

Así fue el final de la conversación que tuvieron el dueño del coto y José María antes de que comenzase una noche para el recuerdo. A escasas dos horas de estar inmóvil, amparado por una pequeña encina y cuando las luces del lubricán bañaban los llanos de la Sierra Norte de Sevilla, vio cómo «una pequeña sombra oscura alargada» andorreaba a unos ochenta o cien metros de donde se encontraba», relata el joven.

«Su paso era lento pero firme. Me di cuenta que seguramente seguía su itinerario y que no pararía a cambiar su rumbo hacia mí, por lo que, con pocas esperanzas de que me brindara mi primer lance con arco, decidí tomármelo con tranquilidad y asegurar por si acaso», explica sobre el arranque de un lance único.

El joven se paró a pensar y cambió la punta mecánica de su arco, haciéndola más pequeña para el zorro: «Con parsimonia, pero con nervios, quité la flecha jabatera que alimentaba mi arco y saqué una flecha de mi Carcaj con una punta bastante efectiva para zorros».

La chilla más natural

José María hace un paréntesis para remitirse a la ley en Andalucía sobre reclamos, que cita lo siguiente: «Emplear y portar reclamos o cimbeles de especies no cinegéticas vivas o naturalizadas, o cualquier reclamo vivo cegado o mutilado, así como los eléctricos, incluidas la reproducción de grabaciones procedentes de teléfonos móviles, o mecánicos, a excepción de los reclamos manuales accionados por aire de tipo fuelle o pito para las modalidades de caza menor en puestos fijos».

Por ello, da las gracias a su amigo Juan Pedro, de Pozo Lorente, que le enseñó el arte de hacer la chilla solamente utilizando la mano y la boca, sin ninguna herramienta ni reclamo ilegal de los que se incluye en la prohibición de la ley anterior, «haciéndome aprender lo que yo considero un arte: el conseguir atraer un animal sin utilizar nada creado por el hombre», confiesa José María.

El momento culmen del lance con arco

José María, junto con el dueño del coto. / J.M.F.

«Ni me levanté de la silla, simplemente probé, a ver qué pasaba. Al primer chillido vi entre las ramas como se paraba, miraba hacia donde estaba yo y ponía rumbo a galope. Se me salía el corazón por la boca.  Mi respiración ya se entrecortaba y mi mente intentaba calmarla mientras lentamente me levantaba para tener opción de tiro hacia ese lado. Estoy seguro de que me veía, pero no tenía claro lo que yo era, por eso, se paró a unos treinta metros, y yo, compuesto ya completamente, antes de que pudiese extrañarse demasiado como para huir volví a chillarle», relata sobre el momento culmen del lance el cazador.

«Como no abra el arco rápido se me encaja a un metro y me ve», pensó para sí José María. «Rápidamente, quité la mano de la boca, agarré el loop con el disparador y tiré hacia atrás más con los nervios que con los músculos escapulares. Mientras, el zorro galopaba hacía mí», asegura. «Llegó entre cinco y diez metros. Se para, empina las orejas y me mira. Alineo bien el peep con el visor y apunto un poco bajo con el primer pin mientras, en milésimas pienso:

– Me cago en… lo voy a tener que tirar de frente que si no va a salir corrien….- ¡ZIIPUM!. No me dio tiempo a acabar de pensar, el instinto lanzó la flecha por mí.

«No se movió. No sufrió lo más mínimo. El monte siguió en silencio. Fue una extraña sensación, esa de abatir al animal y que el estruendo de un arma no rompiera la calma del bosque que anuncia la entrega de la vida del animal», concluye el joven.

Caza con arco un zorro con un espectacular rabo

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«Nunca había visto un zorro igual», admite Roca. / Gonzalo Roca

El joven Gonzalo Roca de Togores, de 22 años, no esperaba que, tras hacer la chilla durante una jornada cinegética en su finca situada en Ávila, cazaría con arco un extraño ejemplar de zorro con la cola negra. Fue hace unos meses, pero es ahora cuando recuperamos esta peculiar historia que el propio protagonista relató a Jara y Sedal.
Gonzalo estaba de espera en una pradera en una jornada «en la que hacía bastante calor» cuando, a la media hora de colocarse, vio entrar este zorro hacia una balsa de agua. Te lo contamos en este enlace.

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