Zamora // Los cebos envenenados causan la muerte de otros dos milanos en Torres de Carrizal

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Agentes de la Guardia Civil han localizado esta semana otros dos cadáveres de milano real en una zona limítrofe entre los términos municipales de Torres de Carrizal y Benegiles.

27/03/2014 | La Opinión de Zamora | M. J. F.

El hallazgo, que tuvo lugar el pasado lunes, se suma a los ya registrados la semana pasada y eleva a una decena la cifra de aves rapaces que han aparecido muertos en la zona hasta el momento, entre ellos, un águila real, siete milanos reales, un aguilucho lagunero y un cuervo, según el comunicado dado a conocer ayer por la Comandancia de Zamora.

La muerte de todas las aves ha sido causada por intoxicación, de acuerdo a los primeros análisis realizados por el Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Villaralbo, donde han sido entregados los cuerpos de los animales con el objeto de practicarles una necropsia donde se ha determinado la ingesta de sustancias tóxicas. En estas instalaciones también han sido recogidos los cebos localizados junto a las aves, que consistían en varios trozos de carne de conejo impregnados de veneno. Las vísceras de las aves recogidas han sido enviadas al Laboratorio Forense de Vida Silvestre o Servicio de Criminalística de la Guardia Civil (ambos en Madrid) para determinar el tipo de producto que ha producido el envenenamiento.

El primer hallazgo tuvo lugar el pasado 12 de marzo de 2014 cuando, gracias a la colaboración ciudadana, la Guardia Civil de Zamora localiza el cadáver de un ejemplar de águila real (Aquila chrysaetos) en el término municipal de Torres de Carrizal. A raíz de ello se realizó una primera inspección en el entorno con la finalidad de comprobar si existía algún otro cadáver de animal para determinar la existencia de un proceso de envenenamiento en la zona. Fruto de esta inspección (realizada por guardias civiles de Seprona de Zamora el 16 de marzo) fueron hallados un ejemplar de milano real (Milvus milvus) y otro de cuervo (Corvus corax) lo que confirmaba la posibilidad del proceso de envenenamiento. La Guardia Civil realizó de nuevo otro rastreo en el que participó, además del Seprona, una Unidad especializada del Servicio Cinológico, con sede en El Pardo (Madrid), creada en 2007. Los perros que la componen están entrenados para detectar los distintos tipos de sustancias tóxicas que son utilizadas para aplicar a carnes y otros alimentos, convirtiéndolos en «cebos envenenados». Los días 18 y 19 de marzo los perros Tieter y Laika, acompañados de sus respectivos guías, participaron en las tareas de rastreo, consiguiendo localizar: varios trozos de carne (conejo) impregnados de veneno, cuatro milanos reales y un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus). La colocación de cebos (carne de pollo o conejo) impregnados con producto tóxico provoca el envenenamiento en una primera fase, compuesta por todos los animales que comen ese cebo que al morir se convierten en alimento, por lo que el tóxico pasa a la cadena trófica en una segunda fase y sucesivas, afectando a todas las especies. Esta práctica origina un grave perjuicio al medio ambiente con un desequilibrio del ecosistema en el hábitat en los que son hallados los cebos, dándose también la circunstancia que mueren especies por envenenamiento que son predadoras de otras nocivas para la agricultura, como el topillo.

El delegado de la Junta de Castilla y León, Alberto Castro, resaltó ayer que «la mejor manera de evitar las plagas es cuidar nuestro medio ambiente, sobre todo las aves rapaces, que eliminan conejos y topillos».

La utilización de cebos envenenados para el control ilegal de especies está recogido como «delito» en el Código Penal (Delito Contra la Flora y la Fauna); que establece penas que pueden llegar a dos años de prisión e inhabilitación especial para cazar, hasta tres años. También esta tipificado como infracción muy grave de la Ley de Caza de Castilla y León que establece sanciones económicas que pueden llegar hasta los 6.000 euros e inhabilitación para el desarrollo de actividades cinegéticas hasta cinco años. Las actuaciones de la Guardia Civil son remitidas al Juzgado de Instrucción competente por demarcación territorial, en el caso de delito; y a la Junta de Castilla y León que es la Administración Pública competente de gestión en materia ambiental, en el caso de infracción administrativa. La Guardia Civil continúa con las investigaciones al objeto de determinar la autoría de este hecho delictivo. Durante los meses de marzo y abril de cada año se viene observando la aparición de fauna muerta afectada por sustancias tóxicas aplicadas en cebos, que posteriormente son vertidos en puntos estratégicos de zonas rurales. Esta práctica es consecuencia de la realización de un control poblacional de forma «ilegal» y que afecta especialmente a rapaces como el milano y el ratonero; así como, mamíferos predadores como el lobo o el zorro.


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