Ying y yang

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José María Gallardo – 03/06/2015 –

Imagen artículo Yin YangEntrábamos en la edad del pavo, los ahora nacidos a principios de los 80, cuando empezaban a circular por doquier pulseritas y “colguines” con ese “atractivo” símbolo circular del “Yin-yang”, muy codiciado ahora en las llamativas pieles tatuadas y que los imberbes directamente conocíamos como el emblema del bien y del mal.

Estos dos conceptos del taoísmo, el Yin y el Yang, hacen referencia a la parte buena y mala que cada uno de nosotros poseemos, a dos fuerzas opuestas pero complementarias (perdónenme mi simpleza los religiosos, filósofos y practicantes), y que son tan necesarias para la vida misma y la milenaria evolución del hombre como el aire que respiramos.

No es menos cierto que lo anterior, que esta maldita o bendita forma de vida que hemos elegido vivir los cazadores a través de la venatoria, se encuentra más amenazada que nunca. Regulada de una forma sobredimensionada y grotesca, con importantes cargas económicas, con la incomprensión del ignorante y el ataque del intolerante.

Aunque al común de los cazadores le pudiera parecer banal el papel de algunas asociaciones ecologistas, irrespetuosas con nuestra afición, la verdad es que desde hace más de una década muchas de ellas han orientado sus estudios y esfuerzos a hacernos la vida imposible y criminalizarnos a los cazadores, como si de auténticos asesinos se tratase.

Ni mucho menos pretendo desde estas líneas tender la mano, pues cercenadas las tenemos desde hace tiempo, pero sí hacer reflexionar a este mundillo de amantes del ecologismo, y hacer ver, a quien estas líneas pueda leer, que un amante de la naturaleza, un gestor del medio, un verdadero ecologista, lucha por otros valores que el simple hecho de hacer daño a aquél con el que no comparte sus ideas o forma de vida.

Porque como dos fuerzas opuestas, pero que se complementan, como el yin y el yang, como dos amantes de la vida y la creación, cazadores y ecologistas, tienen mucho por lo que trabajar en común. Una idea que puede ser vista desde muchos puntos de vista, una categorización que solamente variará por conveniencia, pero una simbiosis que se antoja necesaria para el futuro del medio ambiente.

 


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