WWF Internacional reconoce en su web que la caza es una buena herramienta de conservación

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WWF es una asociación ecologista que lleva 40 años operando en los cinco continentes. Tienen proyectos medioambientales a lo largo de toda la Tierra, pero en los últimos años han tenido actitudes abiertamente anti-caza, especialmente en España, donde por ejemplo se unieron con SEO/Birdlife y Ecologistas en Acción en una dura campaña para echar por tierra la Ley de Caza de Castilla-La Mancha.

15/12/2015 | Redacción JyS

Aún así, este giro contra la caza no tiene nada que ver con la postura de algunos de sus expertos mejor valorados a nivel internacional, que reconocen abiertamente en su propia página web que la caza es una buena herramienta para la conservación y para la lucha contra los furtivos, como quedó demostrado hace años a través de uno de sus proyectos, llevado a cabo en Camerún. Jaraysedal.es ha traducido este artículo de Jeff Sayer ‘Hunting for conservation?’, que puedes consultar en su fuente original a través del siguiente enlace http://wwf.panda.org/?14073/Hunting-for-conservation.

¿Cazar para conservar?

mapaEn los límites de la selva en el sudeste de Camerún, los pigmeos Baka del pueblo de Lantjoue tienen una fiesta. Todos van vestidos con su mejores galas y los tambores retumban. Un festival con ñame, plátanos, pescado fresco y una gran olla de antílope que se extienden a lo largo de la escuela local.

¿La razón de la fiesta? La llegada de nuevos pupitres y equipamiento para la escuela, pagado por un proyecto comunitario de caza que los habitantes instalaron con la ayuda de la organización para la conservación WWF.

“Puede parecer sorprendente encontrar una organización para la conservación apoyando la caza”, afirma Leonard Usongo, miembro de WWF e impulsor local del proyecto. “Pero la caza para la venta de la carne de animales silvestres era un problema tan grande que tuvimos que ponerle solución para controlarlo. Y uno de estos recursos es la caza controlada”.

pigmeo baka cazando
Pigmeo Baka cazando.

Lantjoue es de las típicas comunidades pequeñas en los límites de la selva camerunesa. Los Baka y los Bantu han vivido allí por generaciones, y se han ganado la vida con el cultivo, la recolección en los bosques y las concesiones de tala y caza.

“La gente aquí ha cazado siempre para abastecer sus necesidades”, asegura Usongo. “Pero en las últimas dos décadas se han abierto carreteras nuevas, en su mayoría para la explotación forestal, y hay muchos más camiones que vienen y van a las ciudades. Los cazadores locales pueden vender la carne de animales salvajes a los conductores de estos camiones para ganar más dinero del que nunca habrían soñado unos años atrás. Este hecho ha propiciado que la caza se incremente demasiado, incluso sobre animales en peligro, como los gorilas”.

Los conductores de camiones venden la carne en los mercados de Yaoundé y Douala, donde alcanza precios elevados. El negocio es muy lucrativo y ha atraído a la gente de otras partes del país, que ahora practican el furtivismo en los bosques.

“Hemos intentado trabajar con el Ministerio de Medio Ambiente y Bosques de Camerún para frenar este negocio”, comenta Usongo, “pero hay demasiados camiones y demasiadas carreteras, es imposible”.

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Carretera en medio de la selva de Camerún. / Foto: Shutterstock.

La nueva alternativa es ayudar a la población local a gestionar la caza por sí mismos. En vez de las normas impuestas por el gobierno y las penalizaciones para erradicar la caza para la venta de la carne, los habitantes de Lantjoue pueden regular sus propias cuotas de caza en una determinada zona cinegética.

Un incentivo para preservar la abundante vida salvaje son los cazadores de trofeos extranjeros

Sobre otras especies, los bosques de alrededor de Lantjoue están habitados por el esquivo antílope bongo (Tragelaphus euryceros). Este magnífico animal marrón y blanco a rayas con cuernos finos en espiral sólo vive en algunos lugares de África y los cazadores de trofeos están dispuestos a pagar grandes cantidades de dinero por abatir uno.

Estos extranjeros adinerados quieren estar seguros de que encontrarán un bongo durante una corta y exitosa visita. Si los habitantes pueden garantizárselo, entonces los cazadores llegarán a estos bosques.

Bajo el proyecto iniciado por WWF, los habitantes deben limitar la caza en beneficio propio y asegurar que se pueden encontrar muchos bongos en sus bosques. Los cazadores de trofeos pagan una gran tasa por la licencia, parte de la cual es destinada a la población para poder realizar mejoras como comprar equipamiento para la escuela.

Diopim Akanda, el jefe del poblado, está feliz

“Podremos encontrar tantos animales para nuestra comida y para atraer cazadores extranjeros si mantenemos a los furtivos a raya. Los cazadores foráneos nos pagan más de lo que pagarían los conductores de camiones”.

Antílope Bongo. / Foto: Shutterstock.
Antílope Bongo. / Foto: Shutterstock.

Un pequeño grupo de pigmeos Baka ha instalado un campamento al lado del poblado, y hacen de guías para los cazadores.

“Los pigmeos tienen enormes conocimientos sobre la vida salvaje”, dice Usongo. “Es fascinante pasar un día en el bosque con ellos. Ves cosas que no podrías ver por tu cuenta, y ellos entienden los hábitos de los animales extraordinariamente. Hay gorilas, chimpancés, y muchas otras especies para avistar. Esperamos que en el futuro, los turistas vengan con sus cámaras de fotos mejor que con armas”.

Junto a la zona de caza hay una extensa concesión de explotación forestal de una familia belga. El manager Jules Decolvenaere ha unido fuerzas también con WWF.

“Estamos muy interesados en conseguir nuestra madera certificada bajo el Forest Stewarship Council (FSC)”, afirma. “Pensamos que ya hemos conseguido la mayoría de estándares de manejo forestal comprometido con el medio ambiente y socialmente responsable. También tratamos de proteger la vida salvaje pero es muy difícil, y los grupos conservacionistas nos criticarán si los furtivos entran en nuestras concesiones”.

Decolvenaere da la bienvenida a la nueva zona de caza del poblado y apoya la iniciativa de WWF.

“Si podemos demostrar que la caza está controlada en el área habremos dado un paso muy grande para conseguir la certificación. Esto nos dará acceso a mejores mercados en algunos países europeos”.

También se trata de orgullo profesional para Decolvenaere.

“Mi familia ha estado trabajando en estos bosques más de 30 años”, afirma. “Estamos interesados en demostrar que nuestra industria puede ser buena para el bosque y buena para la población local”.

Para ayudar en los esfuerzos para restringir la caza, los camiones madereros retornan de la ciudad trayendo carne congelada a las concesiones. Decolvenaere quiere asegurarse de que sus trabajadores tienen acceso a la carne sin tener que practicar el furtivismo.

“Pagamos bien a nuestros empleados y queremos que ellos compartan nuestros objetivos para ser una compañía medioambientalmente responsable, así que llevamos a cabo buenas prácticas forestales e intentamos proteger la vida salvaje”.

Leonard Usongo es entusiasta con los nuevos avances.

“Solíamos poner todos nuestros esfuerzos en los parques nacionales pero era difícil conseguir apoyo local”, explica. “Este área es muy remota para muchos turistas así que los parques no hacen mucho por la economía local. Ahora estamos intentando conservar el paisaje más amplio”.

“Los parques nacionales todavía existen, por supuesto. Pero ahora trabajamos también con concesiones para mejorar el manejo de operaciones forestales y con la población local para asegurar que pueden encontrar trabajos y además continuar recolectando lo que necesiten de los bosques”.

Jill Bowling, quien dirige el Programa global de Bosques de WWF, cree que el trabajo que se lleva a cabo en el sudeste de Camerún se puede llevar a otras partes del mundo.

“Si queremos que nuestros programas de conservación sean sostenibles a largo plazo entonces tienen que cobrar sentido para la gente local”, afirma. “Sólo con implementar extensas áreas de bosque y cerrándolas a la gente no funciona”.

WWF enfoca sus esfuerzos ahora en el equilibrio entre proteger, dirigir y restaurar los bosques, que cobra mucho más sentido para las poblaciones locales de países subdesarrollados en lugar de centrarse sólo en la protección.

Diopimb Akanda está de acuerdo.

“Todas nuestras tradiciones y cultura están vinculados al bosque”, afirma. “Así que cuidamos de ello, pero también queremos educación, trabajos y cuidados médicos. Y si la economía local no prospera entonces nuestros niños se irán a las grandes ciudades y solo quedará la gente mayor”.

“Gracias a este proyecto, podemos encontrar trabajo en las concesiones forestales, podemos guiar a los cazadores y podemos además cazar para nuestras necesidades”, añade.

“Esperamos que en el futuro vengan más turistas y podamos compartir con ellos nuestros conocimientos del bosque y nuestra cultura”.

Jeff Sayer, Consejero para la conservación de los bosques en WWF Internacional


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