Winchester, historia de una leyenda. Parte 1

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Oliver Fisher Winchester nació en 1810. En 1866 fundó la Winchester Repeating Arms Co. y la marca comercial con la que, desde entonces y hasta nuestros días, se han manufacturado todo tipo de armas deportivas y militares y, en particular, millones de rifles y escopetas. Hoy traemos a esta sección la interesante historia de una firma legendaria que ha acompañado los lances de millones de cazadores de todo el mundo durante tres siglos.

Texto y fotos: Archivo Jara y Sedal

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Si existe una marca que rápidamente nos recuerda a los rifles y, particularmente, a los de palanca, esa es Winchester. No en vano, desde los orígenes de los sistemas de repetición, ha estado ligada íntimamente a la historia de las armas largas de fuego que siempre se caracterizaron por su fiabilidad y buena calidad. Con ellas se han conquistado territorios, se ha luchado a uno y otra lado de la ley, se ha combatido en todos los continentes y millones de personas en todo el mundo las han utilizado para cazar desde 1866, año en el que apareció el primer rifle Winchester, hasta nuestros días. Incluso es una firma conocida por millones de personas no usuarias de armas que, gracias al cine, han escuchado alguna vez su nombre al ser sus rifles de palanca los más utilizados en las películas del Oeste y en casi todas las cintas en las que aparecen armas de estas características.

 Oliver Fisher Winchester

Pero, ¿en qué reside el secreto real de su popularidad? ¿Son acaso las Winchester armas excepcionales, diferentes a las demás? Realmente, todas las manufacturas del fabricante norteamericano son magníficas, desde luego, pero Winchester se convirtió en una leyenda también por otras razones relacionadas con la visión comercial que siempre han tenido los dirigentes de la firma, por el ingenio de sus armeros y porque en todo momento de la historia supo lanzar al mercado el producto que necesitaban en ese momento los cazadores y los usuarios que precisaban armas de defensa.

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Aunque en 1866 se constituyó la Winchester Repeating Arms Co., el origen de Winchester se remonta a la década anterior. En 1855 un fabricante de ropa de New Haven, Connecticut, llamado Oliver Fisher Winchester, se interesó por el negocio de las armas y se hizo accionista de la Volcanic Repeating Arms Company, propiedad de Horace Smith, Daniel B. Wesson y C.C. Palmer y en la que trabajaba Benjamin Tyler Henry, quien había diseñado los modelos que fabricaba la Volcanic.

En 1855 ya se había inventado el pistón, pero todas las armas de fuego potentes que se fabricaban en el mundo eran todavía de pólvora negra y se cargaban por la boca de fuego o por la parte delantera de las recámaras del cilindro en el caso de los revólveres o de las armas largas provistas de tambor. Es decir, eran de avancarga y la operación de cargarlas era muy lenta y complicada, sobre todo en situaciones de emergencia.

Sin embargo, la Volcanic fabricaba ya en esa época rifles y pistolas de repetición accionadas por un sistema de palanca muy rudimentario que, sin embargo, no tenía éxito porque el cartucho metálico aún no se había inventado y disparaban uno sin vaina y de poca potencia que se conoce como ‘bala cargada’: un proyectil de plomo hueco que contenía en su interior una dosis de fulminante que al detonar impulsaba el proyectil a baja velocidad. Como consecuencia del poco éxito de las armas Volcanic, la compañía entró en bancarrota y fue adquirida en 1857 por Oliver F. Winchester, quien mantuvo en su puesto a Benjamin Tyler Henry con el encargo de que mejorara la potencia de los modelos Volcanic al tiempo que cambió el nombre de la empresa por el de New Haven Arms Company.

Fusil Henry

Henry, tras mejorar sin éxito las armas Volcanic con balas cargadas a las que les añadió una dosis de pólvora, patentó en 1860 un rifle de palanca que ya no disparaba una munición de baja potencia, sino un cartucho calibre .44 de percusión anular con el que ya se podía practicar la caza mayor a distancias cortas y era muy efectivo en defensa personal. Este arma se puede considerar como el embrión a partir del cual se han desarrollado todos los rifles de palanca posteriores, pero se distingue muy bien de ellos porque carece de guardamano.

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Se conoce con el nombre de fusil Henry porque fue utilizado de forma experimental, pero con mucho éxito, por el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil Norteamericana que se desencadenó un año más tarde, en 1861. Poseía un cargador tubular ubicado debajo del cañón que era capaz de almacenar ¡15 cartuchos calibre .44 Henry! que se introducían en el depósito al desplazar hacia la boca de fuego una palanquita que discurría a través de una ranura abierta en la parte inferior del cargador. Una vez alimentado éste, el tirador sólo tenía que accionar la palanca de carga del arma para alimentar la recámara y, tras disparar, volver a accionar la palanca para conseguir que el rifle quedara nuevamente cargado y listo para disparar.

Nace el primer rifle Winchester

En 1866, Winchester cambió el nombre de su fábrica por el de Winchester Repeating Arms Company, y animado por la popularidad y buen resultado que había obtenido el Henry lanzó al mercado otro rifle con un diseño mejorado por Nelson King, ingeniero de Winchester, con guardamanos y con el típico portillo de carga que, a partir de este modelo, llevan ya los rifles de palanca Winchester, pues por la ranura del sistema de carga del Henry entraba mucha suciedad al interior del rifle. Se llamaba Winchester modelo 1866, aunque popularmente fue conocido como yellow boy (chico amarillo) por el color de su cajón de mecanismos, que era de latón fundido. El lanzamiento de este rifle, que disparaba el mismo cartucho del Henry de percusión anular, causó furor entre los colonos, tramperos, agentes de la ley, indios, etc. Se fabricaron 171.000 ejemplares hasta 1899.

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La fábrica adopta el fuego central

A partir de 1866 se comienza a generalizar el uso de cartuchos de fuego central, esto es, con el pistón situado en el centro del culote de la vaina –como los cartuchos actuales– en vez de llevar el fulminante alojado en el interior del reborde la vaina, como sucedía con los de percusión anular. Aunque durante años convivieron ambos sistemas, el de fuego central se impuso porque permitía fabricar municiones más potentes al ser más robusta la vaina. La fábrica de New Haven no tardó en modificar su primer modelo para que disparara la nueva cartuchería: en 1873 lanzó al mercado el Winchester 73 en calibre .44-40 Winchester, entre otros cartuchos, arma con la que recibió el espaldarazo que lo consagró definitivamente como el fabricante de armas más valoradas de la época. Se manufacturaron nada menos que 720.000 Winchester modelo 73 en la Winchester Repeating Arms Co. entre 1873 y 1923.

El calibre .44-40 Winchester era de pólvora negra y algo más potente que el .44 Henry, por lo que los nuevos rifles ofrecían mejores prestaciones balísticas. No obstante, no podía competir con los potentes calibres de las armas monotiro de la época, en especial con los rifles Sharps, ni en alcance ni en poder de parada. Como consecuencia, en 1876 lanza al mercado el Winchester 76 recamarado para el calibre .40-60 Winchester y posteriormente en calibres más grandes y potentes, como el .45-60 Win.; el .45-75 Win. y el .50-95 Winchester con los que tramperos y cazadores de la época pudieron enfrentarse a las piezas más grandes y peligrosas del continente norteamericano.

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Muere Winchester, su legado continúa

En 1880 fallece Oliver F. Winchester, pero para entonces sus armas y la Winchester Repeating Arms Co. eran ya famosas: la fábrica recibía pedidos de varios países del mundo, entre ellos de Canadá, pues en 1878 la célebre policía del Noroeste –Policía Montada del Canadá– había adoptado los Winchester 1876 en calibre .45-75. Los récord de ventas se sucedían.

Sin embargo, también para entones las armas de retrocarga se habían perfeccionado mucho y en los años siguientes Winchester tuvo que competir con otras muchas fábricas que manufacturaban potentes rifles, incluso accionados por sistemas de repetición de palanca similares. Por este motivo, los directivos de Winchester no dudaron en encargar a John Moses Browning que mejorara el mecanismo de sus rifles, que inicialmente poseían un cierre muy débil que se conoce como ‘de articulación en rodilla’. El genial inventor cumplió su trabajo y Winchester no tardó en comercializar nuevos rifles de palanca mucho más robustos, caso de los modelos 1886, 1892 y 1894.

Los dos primeros empleaban dos pletinas de acero que al subir la palanca inmovilizaban el cierre, pero seguían siendo modelos para pólvora negra. El Winchester 94, sin embargo, ya fue proyectado por Browning para cartuchos de pólvora sin humo y poseía un cierre mucho más robusto. Curiosamente, este modelo apareció en 1894 recamarado aún para cartuchos de pólvora negra, ya que Winchester no disponía todavía de la nueva munición, cartuchería que sí comenzó a utilizar en varios calibres a partir de 1895.

Ese año aparece además otro Winchester, el modelo 1895, que fue proyectado como arma militar con depósito-almacén de la munición, para que pudiera disparar cartuchos con balas aguzadas, pero no tuvo éxito. Los que sí lo tuvieron fueron el modelo 92 y, sobre todo, el 94. Del primero se calcula que hasta 1932 se vendieron más de un millón de unidades; y del segundo, que se ha fabricado hasta 2006, unos ¡siete millones! Inicialmente, el Winchester 1894 apareció en calibre .32-40 y en .38-55 Winchester, ambos de pólvora negra; un año más tarde lo hizo en .25-35 Win., .30-30 Win. y .32 Win. Special, siendo el calibre .30-30 el más apreciado. Después, a lo largo de los 112 años en los que se ha fabricado, se ha producido en varios calibres más, algunos muy potentes como el .444 Marlin.

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