Un grave accidente con jabalíes en Valldoreix reabre el debate de su incidencia en el entorno urbano

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La víctima, que fue embestida por un ejemplar, necesitará alrededor de un año para recuperarse tras cinco operaciones. Sant Cugat calcula que hay 200 ejemplares viviendo en el ámbito urbano. 

17/02/2016 | ALBERT HERNÁNDEZ VENTÓS lavanguardia.com

Un jabalí cerca de la estación de FGC del Baixador de Vallvidriera (Mané Espinosa - LVE)
Un jabalí cerca de la estación de FGC del Baixador de Vallvidriera (Mané Espinosa – LVE)

La irrupción de los jabalíes en las zonas urbanas es habitual. En el Parque Natural de la Sierra de Collserola se calcula que viven unos 800 animales y desde aquí empieza su proliferación hacia la urbe. Sant CugatCerdanyola forman parte de los 36 municipios con territorio en este entorno natural y son de las zonas en las que más ha crecido este fenómeno, entre las dos poblaciones ocupan 767,25 hectáreas del Parque. Hay datos que corroboran la llegada de esta especie entre las calles de las ciudades como la crecida de ejemplares cazados que ha sido de una media de 250 en los últimos años. El concejal de Medio Ambiente de Sant Cugat, Joan Puigdomènech, apunta que unos 200 ya viven en la localidad. Por esta razón, las dos localidades cedieron la gestión cinegética al Parque de Collserola sobre las zonas de seguridad de caza que tienen. Una medida para homogeneizar las iniciativas que ponen en marcha los diferentes municipios para controlarlos y que se ve limitada por exceder de sus fronteras.

Precisamente, en Sant Cugat el 17 de noviembre del año pasado se produjo un grave incidente por la convivencia entre estos animales y la ciudadanía. “Volvía a mi casa en moto sobre las 18.30 horas y saliendo de la carretera de los túneles de Vallvidriera, por la BV-1462, apareció uno pequeño, frené. Vi a otro, paré la moto y puse el pie en el suelo y después fui embestido. No recuerdo nada más”, explica el vecino de Valldoreix Enric Dauner. Asegura que el golpe sobre la moto, de 350 kilogramos, la hizo desplazarse 180 grados. “Pero he sufrido más lesiones yo”, indica. Ha pasado por el quirófano cinco veces: tres operaciones de espalda, una de codo y una de la muñeca derecha, además de los huesos rotos en dedos de los pies. En estos tres primeros meses ha tenido “una dependencia total” para llevar una vida normal. Actualmente requiere de cuatro a seis horas diarias de rehabilitación, sumando las que realiza en un centro especialista y en su casa.

El accidente que sufrió Dauner le obligará a estar de baja todo este 2016, dice que los médicos le pronostican la recuperación en un año, es decir, a finales de 2016. Mientras tanto, ha hecho frente a las facturas médicas que ascienden a unos 13.000 euros, una cifra que se puede incrementar. “Con la aseguradora y abogados se está mirando de interponer una demanda. De la misma manera que cuando voy por la carretera, como conductor, debo cumplir unas obligaciones, también se debe garantizar nuestra seguridad de circular”. El vecino de Valldoreix lamenta no sólo este gasto “también lo que dejo de ganar”.

Recopilación de fotografías del estado de la moto de Enric Dauner tras recibir el impacto de un jabalí
Recopilación de fotografías del estado de la moto de Enric Dauner tras recibir el impacto de un jabalí (Otras Fuentes)

Se trata de un caso aislado y nada común, pero es una muestra del riesgo que supone la llegada de estos animales al entorno urbano, además de lo que se puede encontrar navegando por Internet o en las redes sociales. Desde el Parc Natural de Collserola barajan varios motivos para encontrar una explicación como la facilidad de conseguir comida y agua -por eso insisten que los ciudadanos no los alimenten-; el crecimiento de la población en los últimos años que facilita esta expansión hacia sitios cercanos y la proximidad entre zonas urbanas y naturales.

 

Prueba piloto en Sant Cugat

Con el pretexto de controlar y estudiar la demografía de los jabalíes, Sant Cugat puso en marcha una prueba piloto en el primer trimestre de 2015. “Una especie de censo”, comenta Puigdomènech que añade que el objetivo era “conocer en qué zonas se reúnen o trayectos que suelen hacer”.

Tras estos meses de análisis han podido recabar suficiente información para detallar estos 200 ejemplares que ya están instalados en el municipio vallesano. A partir de ahora, “toca hacer una reducción, que forma parte de una estrategia. Dicho de otra manera, hacer una selección para mantener el número”. “Se capturarán sobre todo ejemplares jóvenes masculinos, en edad reproductiva”, indica el concejal de Medio Ambiente. Y se comprobará si el ensayo realizado el año pasado es “el más adecuado” para conseguir este objetivo.

Se trata de cazar los ejemplares mediante redes de retención, gracias a atraerlos hasta un punto mediante comida de forma regular y descarta el uso de armas por operar en zona habitada, aunque expresa que “lo máximo que se puede usar, con la ayuda de agentes rurales y forestales, son narcóticos”. Una vez atrapados, los que se consideran que se deben “eliminar” se hace de una forma “incruenta”, que en general es por medio de la incineración.

Seguridad ciudadana vs defensa animal

Puigdomènech subraya que se quiere “proteger a los animales” y no “extinguirlos”. Por su lado, Enric Dauner confiesa: “Algunas noches sueño que me compro una ametralladora y me dedico a acribillar a los jabalíes”. Aunque destaca que siempre se ha considerado “un defensor de los animales” y su oficio está vinculado con el mundo del submarinismo.

El portavoz del área Natura y Biodiversidad de Ecologistas en Acció de Catalunya, Jaume Grau, califica de “normal” que se produzcan ciertos problemas y critica que “el urbanismo ha crecido tanto que se ha ocupado el espacio de los animales salvajes y, en cierta manera, se les ha provocado”. Grau propone recuperar “los equilibrios naturales” como medida para reducir la población de jabalíes, es decir, a su depredador natural como las águilas, el oso del Pirineo y “especialmente los lobos”. Asegura que hay poblaciones de España que conviven con este animal y los conflictos son mínimos “y los que se producen no son más graves que los que se dan con gatos y perros”.

El concejal de Sant Cugat replica que “esta nueva especie necesitaría de otro depredador, hecho que sería un pez que se muerde la cola”. “De forma rigorosa, organizada y civilizada, toca que las administraciones seamos su depredador natural”, explica. El miembro de Ecologistes en Acció pone el acento en “la necesidad de invertir en la conservación de la natura, porque aporta valores que económicamente son muy superiores a los que cuesta preservar una especie” y agrega: “No es la idea romántica típica de la defensa de la ballena. Realmente los necesitamos, cumplen un papel en el ecosistema”.

 


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One comment

  1. 0
    Cristobal says:

    eso, eso….. repoblar collserola con osos y lobosque son sus depredadores naturales y añorareis los jabalies en unos años….cuanta demagoia hay por el mundo…….

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