Un estudio de la ONC evidencia la necesidad de armonizar las leyes de caza

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Finaliza la 2ª fase del proyecto de la Oficina Nacional de Caza (ONC), con recomendaciones a la Administración y al sector cinegético.

05/05/2015 | ONC

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En esta 2ª fase se han identificado y analizado buenas prácticas cinegéticas en diversos países europeos y su posibilidad de transferibilidad al caso de España; así como se han redactado sendas guías de recomendaciones a las administraciones de nuestro país y al sector cinegético, a partir de las buenas prácticas cinegéticas estudiadas y seleccionadas.

La Oficina Nacional de Caza ha finalizado la segunda fase del proyecto titulado “El Potencial del Movimiento Asociativo Cinegético como herramienta de conservación de la naturaleza y de la biodiversidad en España”, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Fundación Biodiversidad.

En esta 2ª fase, se han identificado y analizado buenas prácticas cinegéticas en diversos países europeos y su posibilidad de transferibilidad al caso de España; así como se han redactado sendas guías de recomendaciones a las administraciones de nuestro país y al sector cinegético, a partir de las buenas prácticas cinegéticas estudiadas y seleccionadas.

Como buenas prácticas cinegéticas analizadas y seleccionadas para su posible transferibilidad a nuestro país, caben destacar, entre otras, la posibilidad de dedicar esfuerzos a la recuperación de la perdiz pardilla, siguiendo algunas directrices llevadas a cabo en el Reino Unido. Cabe decir en torno a esta ave, que es de un tamaño parecido al de la perdiz roja, y que vive, en el sur de Europa en terrenos montañosos, por encima de los 1.000 metros de altitud, aunque en toda la Europa septentrional y central habita en zonas de llanura. Actualmente, en algunas de nuestras comunidades autónomas se encuentra catalogada en “peligro de extinción”. Únicamente se caza con un control estricto de capturas en el Pirineo Catalán, mediante los métodos cinegéticos autorizados durante el periodo hábil por la orden de caza de esa comunidad.

Por otra parte, también se ha visto de interés el Protocolo de Olas de Frío establecido en Francia, cuyo objetivo primordial es el de disminuir los efectos negativos que pueden acarrear la práctica de la caza en determinadas especies durante las olas de frio. En España, actualmente, si bien la normativa existente en las CC.AA. no permite cazar en los llamados “días de fortuna” (incendio, heladas prolongadas, inundaciones y desastres), no está claro hasta cuándo puede durar esa suspensión de la caza, ni hasta qué superficie debe abarcar. En este sentido, se ha redactado un Protocolo ante las Olas de Frío que se enviará a modo de propuesta tanto a la Administración del Estado como a las de las Comunidades Autónomas.

Así mismo, se han estudiado las experiencias muy interesantes de la Federación Europea de Asociaciones de Caza y Conservación (FACE), que fue fundada en 1977, y representa los intereses de los 7 millones de cazadores europeos. Se trata de una organización internacional  no gubernamental (ONG internacional). Y, también la de la Oficina Nacional de Caza y de la Fauna Salvaje de Francia (ONCFS), que es diferente a la anterior, ya que se trata de una institución pública para la gestión sostenible de la fauna silvestre y sus hábitats de ese país, y que depende del Gobierno.

En el estudio realizado, se ha concluido, que no se trata de trasladar miméticamente dichos modelos organizativos a caso de nuestro país, sin tener en cuenta la realidad del sector cinegético en España, pero sí de tener presentes algunas cuestiones que las caracterizan, que pueden ser de gran utilidad para el sector cinegético español. Entre estas, se destacan los siguientes:

  • La búsqueda en todo momento de alianzas con otros sectores y colectivos, como las asociaciones conservacionistas con el fin de preservar la caza y los recursos naturales en Europa, así como la defensa de la conservación de la naturaleza y la biodiversidad.
  • La preparación técnica, formación y conocimientos de los propios cazadores y sus asociaciones en diferentes materias: jurídica, biodiversidad, actividad cinegética, naturaleza, agricultura, etc.
  • La lucha contra la caza furtiva.
  • La realización de estudios e investigaciones en materia cinegética y en otros campos como el de la conservación de la naturaleza, la biodiversidad y la protección de espacios naturales.

En lo que respecta a la guía de recomendaciones dirigidas a la administración, se han planteado diversas propuestas, entre ellas, diseñar y poner en marcha un Protocolo ante las Olas de Frío, anteriormente citado. Pero, además, se plantean otras, como mejorar los servicios de la Administración a los cazadores, lo cual exige una simplificación de los trámites administrativos para conseguir una máxima agilidad y sencillez en las relaciones de las administraciones con los cazadores. Una petición reiterada es la reclamación de una única licencia a nivel nacional. También se considera como muy importante impulsar todavía más  por parte de las administraciones la formación de los cazadores. Hoy en día, todavía hay Comunidades Autónomas donde no existe el Examen del Cazador para todas aquellas personas que quieran obtener por primera vez la licencia de caza. Solo existe el Examen del Cazador en las Comunidades Autónomas de Euskadi, Navarra, Canarias, Galicia, Asturias, Andalucía y Valencia, de las diecisiete (17). Y, sin embargo, actualmente la legislación cinegética es cada vez más compleja y abundante, por lo que, para evitar transgresiones de la Ley por mero desconocimiento, mantener la riqueza del patrimonio natural, etc., es imprescindible que la formación de las personas cazadoras sea la adecuada.

Otra propuesta planteada, es el fomento de la calidad cinegética. Cada vez es más evidente que el desarrollo sostenible relacionado con la actividad cinegética requiere un uso correcto y equilibrado de los recursos naturales a través de sistemas de gestión de calidad, que deben ser aplicados eficientemente de acuerdo con las condiciones particulares de cada espacio cinegético. Se recomienda establecer un certificado de calidad cinegética para las fincas y cotos de caza que de forma voluntaria quieran acogerse al mismo, como ya lo ha hecho Andalucía, seguida de Extremadura y Castilla-La Mancha.

También se plantea a la administración un mayor impulso de la investigación cinegética, y la necesidad de conocer de forma constante y pormenorizada del estado de las poblaciones cinegéticas al objeto de su conservación y mantenimiento de las poblaciones autóctonas silvestres.

En relación con las recomendaciones dirigidas al sector cinegético, entre otras cuestiones, se considera importante la necesidad imperiosa de mejorar su imagen. El colectivo de cazadores seguirá sufriendo el descredito de un sector importante de la sociedad mientras no se expulse a las verdaderos enemigos de la caza y la conservación,  los furtivos; aunque en los últimos años se haya avanzado bastante en esta cuestión.

Otro aspecto a destacar, es el planteamiento que se hace a los cazadores de que en la actividad cinegética futura, deben tener un papel más protagonista en la conservación de la naturaleza y de la biodiversidad, como elemento restaurador del equilibrio natural roto por las actividades humanas de toda índole.

Finalmente, una cuestión que se considera primordial es que el sector cinegético insista, en la petición a las administraciones de armonizar normativas a nivel estatal. “En España no existe una armonización en cuanto a las órdenes de vedas, ni siquiera una mínima coordinación; y eso que la mayoría de las especies cinegéticas son aves migratorias. Tan solo existe la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad que regula de manera superficial varios puntos relacionados con la actividad cinegética, actualmente en trámite parlamentario para su modificación. No tiene sentido, por ejemplo, que la tórtola común no sea cazable en Cantabria pero si en el resto de las Comunidades limítrofes. Es necesario avanzar hacia una mayor coordinación a nivel estatal. No se trata de unificar, sino de armonizar. Esta armonización sería buena tanto para la caza como para la conservación de la naturaleza en general”, se afirma en el documento redactado en la 2ª fase del proyecto.


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