Un estudio confirma que las armas utilizadas para delinquir no son compradas legalmente

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El gobierno federal de Chicago y un grupo de académicos han llevado a cabo una investigación que demuestra que los delincuentes se nutren entre ellos de armas y no acuden a ningún mercado legal en su busca.

18/11/2015 | Redacción JyS

Una reciente investigación dirigida por profesionales académicos y el gobierno federal en la cárcel del Condado de Cook, en Chicago, confirma lo que venían asegurando otros estudios anteriores desde hace mucho tiempo: los criminales no usan los mercados legales para obtener las armas.

Philip J.Cook, Susan T. Parker y Harold A. Pollack, escribiendo para la revista académica Preventive Medicine, reprodujeron una serie de entrevistas con presos que revelaron que habían obtenido las armas para delinquir a través de su círculo de amigos y conocidos.

La historia reflejada en ammoland.com sobre el mismo estudio afirma: “Ellos no compran las armas en tiendas especializadas. No las obtienen en ferias. No las adquieren en Internet. El estudio resalta incluso que los criminales rara vez roban las armas“.

El estudio también revela que normalmente los delincuentes no compran armas en el mercado de segunda mano tampoco, porque recelan de adquirirlas a alguien que no sea conocido, bien un familiar, un compañero de fechorías…Y no se quedan mucho tiempo con el mismo arma, por los riesgos asociados de que se relacione un arma con un crimen concreto.

Todo esto significa que no importa cuán estrictas sean las leyes de control de armas con respecto a la venta de las mismas, simplemente no afecta a los delincuentes y a la forma que tienen de obtener armas de fuego.

Los controles no reducen la criminalidad

La ANR (Asociación Nacional del Rifle americana) dice: “Concluyen que ya que los delincuentes no mantienen las armas por mucho tiempo, interrumpir la cadena de suministro solo acentuaría el problema… pero no se explica cómo se puede llevar a cabo esta medida. Por supuesto, los autores se niegan a ofrecer la conclusión obvia que muchos podrían extraer de sus resultados: la ampliación de la verificación de antecedentes no tendría ningún impacto en la adquisición de armas por criminales. En vez de admitir que su propia investigación habla en contra de la meta principal del movimiento anti-armas -la ampliación universal de los controles- los autores revelan su tendencia preestablecida”.

Según el propio texto publicado: “La frecuencia de las transacciones y la alta rotación sugiere que una interrupción de las operaciones podría tener un efecto inmediato en el uso de armas en el crimen, y el impacto de tales esfuerzos crecerían en el transcurso de un año… la policía es una poderosa influencia en la naturaleza del mercado de armas del metro de Chicago. El miedo al arresto limita las transacciones que se llevan a cabo, lo que hace el mercado mucho menos eficiente de lo que sería de otro modo (Cook et al. , 2007). Parece, entonces, que la continuación y el incremento de esfuerzos en la aplicación de la ley podrían aumentar el gasto de la transacción en este mercado subterráneo”.

Para finalizar, el estudio básicamente argumenta que si el riesgo de detención es alto, se reducirá el número de armas disponibles en este tipo de mercados ya que el riesgo será más elevado y su coste se elevará hasta alcanzar precios prohibitivos para los criminales.

Podéis consultar el estudio al completo aquí.


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