El tiro al pichón, a punto de prohibirse en Madrid

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Un empleado de un campo de tiro madrileño sostiene una paloma. / Foto: jaraysedal.es
Un empleado de un campo de tiro madrileño sostiene una paloma. / Foto: jaraysedal.es

El proyecto de ley, apoyado por PSOE, Podemos y Ciudadanos será sometido a debate el 14 de julio. El PP defiende esta modalidad y muestra su desacuerdo con la medida incluida en la Ley de Protección Animal.

1/7/2016 | Redacción JyS

La enmienda que recoge la prohibición del tiro al pichón y prácticas similares, se suma a las 63 que han sido presentadas en la mesa de la Asamblea. El Partido Popular apoyará en el pleno la posibilidad de autorizar alguna de las tres modalidades de tiro sobre este animal existentes en Madrid: caja, tubo y a brazo.

El documento de 17 páginas donde se expusieron las enmiendas surgió de forma paralela a que la Real Federación Española de Caza y la Real Federación Española de Tiro a Vuelo presentaran sus alegaciones al proyecto de Ley de forma conjunta.

Esta nueva medida supondría un impacto económico importante donde se verían perjudicados criadores, veterinarios, empresarios del sector y supondría la pérdida de muchos puestos de trabajo en los campos de tiro.

Los animalistas solicitan su abolición tras considerarlo un maltrato hacia el animal y piden cambiarlo por el tiro al plato. Su lucha se ha visto respaldada por tres de los cuatro partidos mayoritarios de España que se han sumado a su petición ante la Comisión de Medio Ambiente, Administración Local y Ordenación del Territorio de la Asamblea de Madrid.

Éste no es un caso aislado ya que Castilla-La Mancha realizó la misma petición en febrero. La solución propuesta fue cambiar los animales por unas hélices que imitan el vuelo de las aves.

¿Cuál es el origen?

La localidad madrileña de Becerril de la Sierra puso en el punto de mira esta modalidad de tiro cuando el pasado mes de septiembre acogió, con motivos de sus fiestas patronales, una competición de tiro a la codorniz a tubo.

Este evento contó con la oposición de un concejal municipal y un grupo de vecinos simpatizantes, quienes pidieron su suspensión. Finalmente la prueba se celebró como estaba previsto, ya que contaba con todas las autorizaciones administrativas. Sin embargo la repercusión mediática tuvo un gran alcance y comenzó la campaña por parte de las asociaciones ecologistas para acabar con esta práctica.


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