Tirada de torcaces en el Coll de Balaguer

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La invasión Turquesa

Feudo de piratas y bandoleros, este escenario histórico vio pasar por sus sinuosos senderos desde el ejército de elefantes del legendario Aníbal hasta las temibles legiones romanas. Hoy día, es utilizado por un grupo de apasionados cazadores para aguardar la invasión de torcaces que, año tras año, llega desde el Mediterráneo.

Texto y fotos: Joaquim Vidal/Foto de apertura: Ramón Arambarri

Tirada de torcaces en el Coll de Balaguer La sociedad catalana de cazadores La defensora de la Caça está formada por un grupo de aficionados modélicos que realizan una gestión ejemplar en su acotado: desbroces, siembras, limpiezas de caminos, aporte de agua, repoblaciones… Pero no es este el motivo por el que hoy les traemos a estas páginas. Hemos estado con ellos para descrubriros un tesoro cinegético, de especial atractivo, del que tienen el privilegio de disfrutar: el paso tradicional de palomas.

Paso de legiones romanas, piratas y bandoleros

La jornada cinegética a la que asistimos tuvo lugar en Hospitalet de L’Infant (Tarragona), en un escenario cargado de historia donde la presencia humana ha estado presente durante todas las épocas gracias a cuatro factores: el Mar Mediterráneo, el río Llastres, la Vía Augusta y el Coll de Balaguer. Por esta villa pasaron las más importantes rutas marítimas y dejaron su huella las grandes culturas de la antigüedad: fenicios, griegos, cartagineses, romanos y árabes.

Tirada de torcaces en el Coll de Balaguer El Coll de Balaguer, con tan sólo 150 metros de altura, siempre ha sido un paso tortuoso. Si nos remontáramos 100 años atrás nos encontraríamos con un camino infernal de roca viva de curvas interminables y subidas empinadas donde las caballerías y carretas sufrían de lo lindo para mantener la estabilidad. Hablar del Coll de Balaguer es hablar del camino que lo a traviesa ya que por allí pasaba la Vía Augusta que enlazaba Roma con la Galia e Hispania. El cartaginés Aníbal, en su camino hacia Roma, transitó por aquí con su ejército de elefantes, al igual que guerreros íberos, legiones romanas, bandoleros y sanguinarios piratas.

Ya en el año 1610, el gran poeta y dramaturgo Lope de Vega señala en su obra La buena guarda: «Mil veces oí en Castilla que en el Coll de Balaguer había bien que temer, ya porque es del mar la orilla, y moros de Argel, piratas, entre calas y recodos, donde después salen todos, tienen ocultas fragatas; porque en él, por pasiones nunca falta bandolero». Este espacio estrecho y de difícil acceso, salvaje y deshabitado, era considerado un punto estratégico de gran interés militar y punto de parada obligatoria que tuvo gran relevancia durante la Guerra Civil española.

Impresionante paso de torcaces

Volvamos a la actualidad, al presente de este magnífico paraje. Hoy en día, sus rocas siguen siendo testigo de trepidantes jornadas cinegéticas, que son posibles gracias al paso migratorio miles de torcaces que cruzan por él coincidiendo con el inicio de la temporada cinegética. Pero ¿por qué se produce este ‘aluvión’ de palomas? A continuación intentaremos explicároslo.

La paloma torcaz (Columbus palumbus) ha sido estudiada desde hace varias décadas y tiene programas de seguimiento estandarizados a largo plazo, lo que permite un conocimiento de su estatus. Esto permite conocer el estado de sus poblaciones, tanto en lo que respecta a parejas reproductoras como a ejemplares que hibernan en los diferentes países.

Tirada de torcaces en el Coll de Balaguer

La migración postnupcial de la torcaz

De esta manera sabemos que las principales zonas de hibernación son el suroeste de Francia y el suroeste de la Península Ibérica. En relación a los efectivos reproductores, se estima que en Europa hay entre 7,7 y 14 millones de ejemplares, de las cuales 240.000 parejas están en España. No obstante, en un mes y medio, en el área que va desde Irati a Urrugne (Navarra), se contabilizan 2.000.000 de torcaces en migración post-nupcial. Teniendo en cuenta que esta especie, migratoria por excelencia, se está volviendo sedentaria en muchos países, podemos asegurar que su estado de conservación es bueno, estable y las poblaciones van en aumento, por lo que se aconseja cazar los efectivos migratorios y sedentarios.

SDC10807Según se desprende de las conclusiones del I Foro sobre Caza Sostenible en Especies Migratorias –Sevilla, 6, 7 y 8 de mayo 2004–, se establecen dos corrientes migratorias procedentes del centro y norte de Europa. En general, los resultados obtenidos en el análisis de las anillas recuperadas, análisis genético de ADN y observaciones visuales en los pasos tradicionales de las torcaces, se confirma la existencia de dos pasos importantes de la paloma en migración. Las aves que crían al noreste de Europa vuelan hacia las costas del Mar Báltico y el Mar del Norte, mientras que las de Europa Central lo hacen hacia el occidente. Para evaluar las nuevas poblaciones sedentarias de la torcaz en el centro y este de Europa es necesaria la investigación genética y por ello se pide la colaboración de los cazadores en la recuperación de anillas.

Cazándolas en el coll de balaguer

Volviendo a nuestros pasos tradicionales de torcaces, el viaje migratorio en busca de sus cuarteles de invierno se produce en otoño, entre principios de octubre y la primera quincena de noviembre. Si las palomas llevan el viento de cola van muy altas, por lo que pasan lejos del tiro de escopeta. Incluso van tan altas que escapan a la vista del cazador. Pero cuando encuentran el viento del noroeste van más bajas y, si éste es muy fuerte, casi a ras del suelo.

Tirada de torcaces en el Coll de Balaguer El tiro no es nada fácil cuando se dan condiciones de fuerte viento: a pesar de ver bandos numerosos, algunos con más de 300 palomas, sólo se consiguen bajar dos o tres a lo sumo. Efectivamente, se abaten más torcaces en la media veda que al paso, pues en verano son más confiadas y su vuelo es más regular, pero aquí llegan a los puestos resabiadas, escarmentadas de anteriores pasos, y se dejan llevar por el viento a la menor desconfianza, alejándose rápidamente de las escopetas.

Una temporada excepcional

DSC07231En Cataluña el paso tradicional se autoriza todos los días desde el 1 de octubre hasta el 30 de noviembre. No está permitido el uso de perros durante la semana, por lo que se pierden algunas palomas. Los cazadores van por la tarde con los canes a cobrar las piezas perdidas y se da la circunstancia de que hay puestos que cobran más palomas por la tarde que por la mañana. Excepcionalmente, en el Coll de Balaguer este año se ha dado un paso generoso –algo bastante inusual– y durante 14 días consecutivos. Después de tres temporadas con escasa migración por culpa de una borrasca situada frente a la Costa Dorada de Tarragona que no permitía un flujo de aves migratorias, en esta ocasión la entrada ha sido magnífica. Así lo reflejan los cazadores de la zona, que afirmaban que no habían visto un paso igual desde los últimos cuatro o cinco años. Nosotros, que no estuvimos en campañas anteriores, podemos asegurar que esta vez la ‘invasión azul’ ha sido, sencillamente, impresionante.


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