No tenemos derecho a tener armas

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Pedro Morrás – 07/11/2014 –

A menudo nos quejamos de la retirada de los permisos de armas pero lo cierto es que, de acuerdo con la ley española y, reconozcámoslo, el resto de las leyes europeas, lo de la obtención de una licencia de armas para cazar -y no digamos nada de una licencia  B para armas cortas – es casi un acto de gracia. Bueno, retiro lo de casi; de acuerdo con la ley no tenemos derecho a tener armas;  simplemente, a veces, nos dejan tener armas.

Supongamos que un ciudadano padre de familia, honorable  funcionario de la diputación, con un historial impecable de honestidad, está en su domicilio viendo la televisión. Vive en la calle Rue del Percebe número 13,4º B y llega la policía, lo detiene y  lleva a la comisaría y a la hora de testificar se descubre que el ciudadano al que se quería detener vive en la Rue del Percebe número 13,4º  C . Vaya, lo sentimos mucho, ha sido un error, dice el policía compungido. El buen señor, al que le han crujido la noche, vuelve a su casa pensando, porque es un alma de cántaro, que  “todos nos equivocamos, no pasa nada”.

Pero sí pasa, porque este buen hombre, además de todo lo anterior, es cazador y al renovar su licencia de armas se puede encontrar con que “la información sobre la conducta y antecedentes del interesado” no aconsejan la concesión de licencia. Con la Iglesia hemos topado.

No quiero ser negativo y tengo que decir que la Intervención Central de Armas y Explosivos de la Guardia Civil está haciendo auténticos esfuerzos para poner un poco de orden en este caos y no lo están haciendo con mal tino, pero no nos equivoquemos, ser cazador es ser un pupas. Tendremos armas si nos dejan.


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