También hay plantas albinas

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Al faltarles la clorofila no suelen vivir mucho pero, cuando lo hacen, es porque se convierten en parasitarias de otras cercanas.

29/01/2015 | Redacción 

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No tenía por qué no ocurrir, pero lo que estaba claro era que, de haber plantas albinas, no les podía faltar melanina porque no tienen. Las plantas albinas que existen, que las hay, están exentas, obviamente, de clorofila.

Por poco que conozcamos a las plantas, todos sabemos que su vida depende de ese pigmento, pues gracias a él hacen la fotosíntesis y aporta su característico color verde a los tallos y a las hojas. Sin él no pueden producir la energía necesaria que precisan para desarrollarse. Conclusión: no viven demasiado.

Sin embargo, hay un tipo de plantas que no solo consigue vivir sino desarrollarse con bastante solvencia. Es el caso de las secuoyas. Estos árboles, cuando existe algún problema, siguen reproduciéndose de manera asexuada mediante propágulos, es decir, tallos subterráneos de los que nacen nuevos individuos que, después, se separan para vivir individualmente. En caso de que no se pueda hacer porque las circunstancias medioambientales –o individuales– del árbol no lo permita, éste actuará como un parásito de la secuoya al lado de la cual ha nacido. Es lo que pasa cuando ese nuevo individuo es albino: se nutre directamente del otro árbol, ya que él no tiene clorofila.

Se sabe además que no alcanzan el tamaño de ejemplares normales, pero sí que pueden vivir cientos de años, como sus congéneres. Otras plantas que actúan como parásitos de otras son las del género Monotropa, cuya principal característica es, precisamente, que no tienen clorofila. En este caso, son parásitas de los hongos que componen sus microrrizas.


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