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Juan Antonio Sarasketa – 06/07/2015 –

En relación a la caza de la codorniz me van a permitir que les sugiera a los cazadores noveles unas recomendaciones para salir medianamente airosos de algunos problemas que se les pueden plantear durante la práctica de esta atractiva modalidad: Antes de nada es aconsejable hacer una lectura sosegada del terreno para establecer el plan de caza. Nunca le debe faltar agua al perro y para ello nada mejor que llevarla en una cantimplora para que beba de la mano sino se dispone de otro utensilio. Si el perro caza despacio cortando bien el terreno y cara al viento, fenomenal, hará más fácil su trabajo y dejará muchas menos codornices sin localizarlas. Bien dice el tópico “para la codorniz perro viejo y cazador cojo”. En el momento de la puesta es conveniente acercarse al perro, con el sol de espaldas, la escopeta sin encarar y los cañones en dirección al suelo, para que estos no dificulten en el momento de arranque la rápida localización del pájaro y su posterior enfoque de abajo a arriba, siempre más fácil. Así y todo viene bien contar hasta tres antes de doblar el dedo índice. Cuando la orografía del terreno puede dificultar el cobro, conviene previamente durante la puesta situarse en el lateral del perro que oriente a ese lugar para que la codorniz no arranque hacia esa zona. Cazar sólo conlleva menos peligro con los tiro cruzados a no ser que el acompañante no lleve escopeta y se situe siempre por detrás del cazador. Cuando hace viento las codornices aprovechan su inercia para escapar más rápido. Así que nada mejor que situarse bien en el momento de la puesta de forma que arranquen contra viento. No es fácil, pero colocándose en el lugar adecuado  suele dar resultados. Cuando se hace un doblete el cobro de ambas siempre es más complejo porque normalmente se pierde la referencia del lugar donde ha caído la primera. Pues bien sin perder más o menos la referencia donde ha caído esta , cobraremos la segunda siempre más fácil, dejando previamente el pañuelo a modo de referencia donde entendemos que ha podido caer la primera codorniz. Si por casualidad alguna ha caído de ala, dejarle al perro que haga su labor sin prisas y animándole suavemente. El sabe mucho mejor donde y como puede dar con su rastro. Si se constata a lo lejos una tormenta, tener muy presente que en pocos minutos la vamos a tener encima. Así que rápido al coche o por el contrario separarse de los árboles aislados, abandonar la escopeta momentáneamente (atraen los rayos) y tumbarse en el suelo. Quién no teme a los rayos no tiene miedo a la muerte. Si el perro sufre la mordedura de algún reptil procede para localizar el punto exacto, mojar el perro para localizar por donde sangra un poco. Seguidamente calentar el filo de la navaja con el mechero y efectuarle un pequeño corte para que salga el veneno. Si presionamos en los laterales de la herida con las manos mejor. Las VIVORAS marcan solamente dos orificios por donde inoculan el veneno y las culebras marcan los dientes en forma de herradura y no inyectan veneno. Siempre en ambos casos es conveniente limpiar la herida con agua oxigenada no con ALCOHOL . Nunca esta demás, todo lo contrario, llevar rápidamente al perro al veterinario más próximo si se trata de la mordedura de una víbora. Si cuando se produce un disparo, sorprende este por su escasa sonoridad, revisar seguido el ánima del cañón por si ha quedado el taco en el interior.


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