Soria // La caza como destino turístico

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Como cada año, en IFEMA de Madrid, se desarrolló la feria de caza que es referencia para todo el panorama cinegético español, Cinegética, que, después del año pasado, ha visto la unificación de la F.I.C.A.A.R. y de Cinegética-Subaru.

26/03/2014 | Heraldo de Soria | Claudio Lucheri

Como de costumbre los amplísimos locales de la feria de la capital se llenaron del perfume del mundo de la caza y sobretodo de arrebatadores aromas de tierras lejanas; crisis o no crisis la oferta del turismo venatorio siempre fue muy grande y diversificada, con destinos tan varios tal como, entre muchos, Zimbabwe, Sudáfrica, Namibia, Québec, Alaska, Turquía, Francia… El alce, el león, el ciervo wapiti, el kudú y muchas otras piezas de caza mayor o menor, sin olvidar a la hispánica patirroja o a los grandes venados de nuestras sierras, estaban en el menú de los tours operadores presentes, sin olvidar el plato fuerte de la aventura del safari.

Por supuesto en el recinto ferial no pudo faltar una muy buena presentación de armas de caza, que pareció estar más bien basada sobre los rifles de caza mayor que en las escopetas para la menor.

Las grandes marcas (Browning, Winchester, Fabarm, Mauser, CZ, Bergara etc.) exponían sus últimas ‘creaciones’ en los stands de sus representantes ibéricos. Sin embargo algo se notó la falta de los grandes artesanos, aunque el viejo Zubillaga, como siempre, quedó fiel a su puesto, junto con algunos otros. Interesante también la oferta de municiones y numerosos los stands de la óptica de y para la caza, con gran variedad de productos; al lado de los históricos Zeiss o Swarowski el visitante podía probar productos de marcas conocidas como Nikon y descubrir los visores y prismáticos Meopta, Shilba u otros.

El interés para esta clase de ópticas refuerza la impresión de que la industria de la caza siempre más se está centrando en sector de la mayor, biológicamente en expansión, y que también los centros de interés de los aficionados están transformándose algo, y pasando desde les cazas en mano de la menor hasta las cacerías de rececho o monterías. Muy grande la oferta de todo lo que es prenda o complemento de caza, e interesantes los vehículos del cazador.

Como es claro no podía faltar la editorial cinegética y de natura, con las principales revistas de caza (Federcaza, Jara y Sedal, Trofeo, la ‘internacionalista’ Hunting in the World), las de perros y armas, y miles de títulos de libros, contemporáneos de nuestras cacerías ‘pobres’ o de los tiempos de la caza ‘abundancia’, así como los artistas figurativos y los de la naturalización.

¡Cuántos trofeos! Colmillos de elefante, cuernos de búfalos, muchos leones u otros depredadores naturalizados en entero, osos negros y polares, antílopes de todas especies, cebras, toda la fauna africana y norteamericana que más hace soñar al cazador. En la pared de los récords se podían admirar las mejores piezas. Si algo faltaba era una buena representación de nuestros artesanos y productores del sector cuchillero, un hecho que bastante extraña. No faltaba, aunque reducido, un sector pesca, con un acuario de más de 20.000 litros.

Al margen de la manifestación, que vio la participación del Safari Club International, con sus diferentes Chapters, hubo que destacar la presencia de numerosas e importantes personalidades del mundo de la caza, así como la entrega de premios y reconocimientos a cazadores eméritos, las asambleas de la Asociación de Rehalas y de la Asociación del Corzo, asimismo que varias e interesantes conferencias. Aún se otorgó un premio para mérito cinegéticos, el ‘Cinegética Safari al prestigio profesional’ en el curso de la cena de gala del 28 de febrero.


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