Soria // Denuncian a un cazador por sobrepasar en ocho piezas el cupo de becada

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Un celador y dos agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León, destinados en Navaleno, han denunciado a un cazador, vecino de Vizcaya, por sobrepasar en ocho piezas el cupo de becadas autorizado en el permiso que disfrutaba, junto con otros dos compañeros, en el cuartel XIII de la Reserva Regional de Caza de Urbión, en el término municipal de Cabrejas del Pinar.

28/11/2013 | El Norte de Castilla

El permiso expedido autorizaba un cupo máximo de tres capturas de becada a cada uno de los tres cazadores.
Una vez finalizada la cacería, el celador y los agentes medioambientales registraron los vehículos de los cazadores, encontrando tres becadas en dos de ellos y un total de 11 en el tercer vehículo, ocho piezas más de las autorizadas, por lo que se procedió a denunciar a su titular. Algunas de las becadas halladas aún estaban calientes pese al frío que hacía, lo que da una idea del poco tiempo que hacía que habían sido cazadas.
Además de las condiciones especificadas en el propio permiso, la Orden de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente 502/2013, de 25 de junio, por la que se aprueba la Orden Anual de Caza, determina que puede practicarse la caza de la becada únicamente en las modalidades de ‘al salto o a rabo’ y ‘en mano’, estableciéndose un cupo máximo de 3 becadas por cazador y día.
La becada es una especie cinegética de caza menor que, de conformidad con la normativa vigente, está valorada en 617,4 euros/pieza a efectos de indemnización, lo que supone 4.939,2 euros, y la infracción cometida está clasificada como grave en la citada Ley y lleva aparejada multa de 437,25 a 4.372,25 euros y la retirada de la licencia de caza e inhabilitación para obtenerla durante un plazo comprendido entre uno y tres años.
La becada, chocha perdiz o sorda, cuyo nombre científico es ‘Scolopax rusticola’, es un ave limícola, de unos 26 centímetros, muy apreciada por buena parte de los cazadores de caza menor, que se posa acurrucada y se levanta con un repentino vuelo de fuga, primero en zigzag, luego encumbrado y casi siempre emitiendo reclamo. Es un ave fundamentalmente migratoria parcial, que desciende del centro y norte de Europa a nuestras latitudes con los fríos otoñales, aunque algunas se quedan todo el año, llegando incluso a reproducirse en pasto basto o en junqueras y ocasionalmente en brezales.


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