Pontevedra // Fruga acerca a Silleda su campaña para un censo de población de jabalí

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La organización agraria Federación Rural Galega (Fruga) se desplazó ayer a Silleda para recoger firmas de los ganaderos que acudieron a la Lonja con las que exigir a la Xunta medidas de control de la fauna salvaje y, sobre todo, del jabalí.

13/11/2013 | Faro de Vigo

La campaña arrancó a finales de octubre y, tras visitar otros mercados ganaderos, rebasa ya las 2.000 sinaturas. La coordinadora comarcal de Fruga, Mar Vila, como el coordinador general, Manuel Dacal, y el histórico sindicalista Emilio López, Milucho, repartieron folletos entre los asistentes en los que urgen un paquete de medidas que controle la proliferación del cerdo salvaje.

Mar Vila critica que, aunque se presenten denuncias por daños, no se elabore un censo para concretar en qué zonas hay mayor densidad de este animal y, por tanto, mayores daños. A partir de este censo podría desarrollarse un plan de gestión para evitar la proliferación de un animal cuyo depredador natural es el lobo, en teoría. “Fruga quiere que la Xunta asuma su responsabilidad y deje de desviarla hacia los Tecores, porque lo que está haciendo es enfrentar a ganaderos y cazadores”, recalca la también concejala de Dozón.

La Xunta no sólo intenta atribuir los daños de jabalí o los accidentes de tráfico que éstos causan a batidas, con los que sería el Tecor el responsable de pagar los daños. Es que, además, la línea de ayudas del gobierno autonómico se suspendió en 2009, y lo que pretende éste con la nueva Ley de Caza es que los agricultores y ganaderos aporten dinero para un fondo de compensación. Un fondo que, por cierto, “sí sigue funcionando en Asturias”, apunta Vila.

Dacal echa en falta un censo, pero no solo de jabalí, sino de otras especies como el lobo y el corzo que, debido al abandono de la actividad agrícola y a la desaparición de la caza menor, se ven obligados a acercarse a los núcleos de viviendas para obtener alimento. Por eso también es imprescindible medidas de apoyo que ordenan la actividad agraria y el territorio. Pero parece que la realidad va por otro camino, “el que ya insinuaba Guillermo de la Dehesa hace 23 años en una entrevista en la televisión”, recuerda Dacal. Quien fuera delegado del Banco Pastor y ex secretario de Estado de Economía “vaticinó que, con el tiempo, Galicia sería un enorme coto de caza y albergaría tremendas extensiones de cultivos energéticos, con solo dos grandes urbes: A Coruña y Vigo”, apunta Dacal.

Por último, el legendario sindicalista Emilio López alertó de que, de forma paralela a la invasión de la fauna salvaje, se está perdiendo población en las aldeas -de las que ya desaparecieron más de 2.000-. López, que participó en la elaboración de la primera Ley de Caza, cree que la futura norma debe contemplar también el medio ambiente, “porque no son incompatibles”. López urge un fomento de la actividad agraria porque la pérdida de tierras de cultivo ha forzado la desaparición de especies como la perdiz charrela, la liebre o incluso la codorniz. “El conejo aguanta por las repoblaciones de los Tecores, pero es que hemos perdido hasta los jilgueros”, lamenta.


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