Orgullo de ser

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Juan Antonio Sarasketa – 23/1/2017 –

El cazador está siendo objeto de ataques continuos, especialmente en las llamadas redes sociales, redes sociales que es el hábitat donde se revuelcan esa jauría de cobardes que apropiándose indignamente de la palabra animalistas no hacen honor a ella. Aprovechan la clandestinidad que creen tener para, como delincuentes y cobardes que son, vulneran los derechos y la imagen de un colectivo, el de los cazadores, que es y ha sido siempre respetuoso y dialogante. Los cazadores respetamos a los animalistas auténticos y siempre nos tendrán en vías de diálogo y educación. Esos “animalistos”, algunos bien subvencionados, son el arquetipo del individuo miserable que, creyéndose inmune, aprovecha la noche del bosque digital para atacar a traición. Han de saber que los cazadores, necesidad obliga, también podemos cazar a esos carroñeros y, dentro de la ley, intentar ponerlos a buen recaudo. De hecho ya lo estamos haciendo. A ver si son coherentes y cuando les plantan un besugo o una perdiz en un restaurante inician desconsolados el boca a boca o le colocan un desfibrilador a la sardina o la anchoa del bocata. Lo que deben tener claro es que los cazadores, cientos de miles, no vamos a doblar la rodilla pues eso lo hacemos, los creyentes, solamente ante Dios y cuando honramos a las piezas que abatimos. Respeto sí, a tope, claudicación y miedo, jamás. Antes de nada las redes sociales, en línea a su nombre, deben ser canales de comunicación y conocimiento y, además, deben proteger a todos aquellos a quienes su ilícito uso perjudica y agrede. Orgullo de ser cazadores respetuosos con una naturaleza que nos ha sido dada para cuidarla…. y para cazar. Vamos a desenmascarar a los ecologistas mantenidos que se “desviven” por las aves y no se inmutan ante la violencia de género, la pobreza, la injusticia social. Vamos a quitar la capucha a algunos “estudiosos” y “científicos” que son beligerantes con los cazadores porque eso vende y se callan ante despropósitos que se silencian. Bajo el refugio de la palabra ecologista pernoctan muchos estómagos agradecidos que mancillan la palabra ecologista con el hermoso mensaje que su auténtica dimensión implica. No vamos a permitir que nadie arremeta más contra una caza racional porque es nuestra vida, una forma de entenderla desde el respeto y la moderación. Enero es un mes de gran actividad, los macarenos están más fuertes y gordos que nunca, allá donde la bellota de encina cubre las manchas. Ahora bien, donde la montanera escasea mejor no perder el tiempo buscándolos, a no ser que haya algún otro sustento que llevarse a la boca próximo al lugar de batida. Ciervos y jabalíes buscarán las vertientes orientadas al sol de mediodía para calentarse un poco en los encames. De ahí que no convenga iniciar las batidas muy temprano porque los ciervos ramonearan hasta que el sol caliente un poco y los de la “baja mirada” terminen de hocear para encamarse, bien entrado el día, en los lugares querenciosos.


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