Mueren 60.000 antílopes en 4 días

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Las muertes, descubiertas por un grupo de científicos, tuvieron lugar en tan sólo cuatro días. El dato es preocupante porque esta especie está considerada en peligro crítico.

07/09/2015 | J&S

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Cuando Steffen Zuther y su equipo de investigadores llegaron a la zona para investigar sobre este animal fueron alertados de la terrible noticia. “Pero como se habían producido muertes poco significativas durante los últimos años, al principio no estábamos verdaderamente alarmados” asegura Zuther, coordinador internacional de la Iniciativa para la Conservación de Dala Altyn. “El número de muertes, y la velocidad con la que se han producido, expandiéndose a todo el rebaño durante los partos y matando a todos los animales, no se había observado en otras especies. Es realmente inaudito”.

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Al parecer las bacterias están detrás de esta tragedia. Pero Zuther afirma que todavía es una incógnita qué papel exacto tienen estos microorganismos, normalmente inofensivos, en las bajas de estas poblaciones. Los investigadores a pie de campo pudieron comprobar cómo morían primero las madres recién paridas y a continuación las crías, que es muy probable que fallecieran por contagio, ya que al mamar se les podría traspasar la bacteria.

Algo similar ya ocurrió en 1988 cuando fallecieron alrededor de 400.000 saigas, y los veterinarios percibieron síntomas similares. Aunque anteriormente no se tenían medios para llegar y poder hacer análisis de la zona así como de los animales recién fallecidos. Esta vez los trabajadores ya se encontraban en el terreno, así que fueron capaces de extraer muestras del medio en el que viven estos antílopes: por dónde andaban, el agua donde bebían y el pasto que comían. También tomaron muestra de las garrapatas e insectos que se alimentaban de los cuerpos de estos animales en busca de alguna causa del fatal desenlace. También pudieron realizar necropsias de los saigas y visualizar alguno de los comportamientos que tenían los animales antes de morir.

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Una bacteria que provoca hemorragias externas

Las muestras de tejido revelaron que las toxinas producidas por las bacterias Pasteurella y Clostridia provocaron una hemorragia interna. Pero Pasteurella se encuentra normalmente en los cuerpos de rumiantes como los saigas, y por lo general no causa ningún daño a no ser que haya un déficit inmunológico. La única causa medioambiental que se puede dar es que hubo un frío y duro invierno y una posterior primavera muy húmeda, con muchísima vegetación y mucha agua en el suelo que podría ser un perfecto caldo de cultivo para la bacteria, según relata Zuther. Y añade que esto puede ser una respuesta inevitable a algunos cambios en el medio ambiente y que tanto él como sus compañeros seguirán investigando acerca de este fenómeno, para intentar frenarlo en la medida de lo posible.

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Una especie en peligro crítico

Macho de Antílope Saiga
Macho de Antílope Saiga

Los saigas, que están clasificados como animales en peligro crítico por la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza, viven en grupos, algunos en Kazajistán, otro pequeño en Rusia y otro más en Mongolia. Estos rebaños se unen entre sí en los fríos inviernos, así como en las migraciones que realizan dentro del territorio de Kazajistán durante la primavera y el verano. Después se separan durante la época de partos, que se produce a finales de primavera y principios de verano, que es cuando se ha producido la muerte masiva de ejemplares.

Este animal supone un elemento principal para el ecosistema de la estepa, donde los fríos inviernos impiden la descomposición de los materiales vegetales; ellos, al pastar, ayudan a descomponer la materia orgánica, ayudando a reciclar los nutrientes en el ecosistema y en la prevención de incendios provocados en la hojarasca seca del suelo. También ayudan equilibrando la cadena alimenticia, sirviendo de alimento a los predadores de la estepa. “Donde encuentras saigas, también puedes descubrir que las otras especies son más abundantes”, asegura Steffen Zuther a Live Science.

 


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