Madrid dejará de ingresar tres millones de euros por no cazar sus monteses

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Su exceso de población amenaza el Parque Nacional de Guadarrama y los expertos han determinado reducir el número de cabras de 4.000 a 1.500. La Comunidad de Madrid quiere marginar a los cazadores y que sean los guardas los que las abatan, desaprovechando los tres millones de euros que aproximadamente generaría su caza.

La superpoblación de estos animales que habitan zonas como La Pedriza, la Bola del Mundo o la Cuerda Larga de Peñalara, lugares protegidos, pone en peligro la sostenibilidad del ecosistema donde residen. El Gobierno autonómico ya expuso a finales del año pasado la necesidad de llevar a cabo una serie de medidas que garantizaran la capacidad de mantener la fauna y flora del entorno, entre ellos la propia supervivencia de la cabra montés.

La población óptima de estos ungulados se estimó en 1.500 ejemplares, y se estableció un plan a diez años para reducir el número de cabras, en el que se permitió su caza con armas de fuego, ya que hasta la fecha solo se podían abatir con arco. En el plan de sostenibilidad se estableció que el 75% de los ejemplares sobrantes fueran abatidos y el 25% restante fueran capturados mediante trampas para transportarlos e introducirlos en otras reservas nacionales. Aún se desconoce cuando dará comienzo el proyecto.

Pablo Refoyo, profesor asociado de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, asegura a ABC que esta zona tiene la densidad más alta de esta especie en Europa. Refoyo sigue sus pasos desde su reintroducción en el ecosistema madrileño en los años 90, tras extinguirse a principios del siglo XX. “En el año 2.000 había 200 ejemplares. Su crecimiento en los últimos 15 años ha sido exponencial. En 2.014 había 3.340. Su densidad media es de 44 ejemplares por kilómetro cuadrado. El paraje más problemático es La Pedriza, donde vive el núcleo más numeroso de cabras, con más de 3.000 ungulados”, explica.

Según ha publicado ABC, el 75% de ejemplares que deben eliminarse los harán los guardas del propio Parque Nacional, por lo que los cazadores quedarían al margen de estas medidas. La administración desaprovecharía una importante fuente de ingresos, “puesto que el precio de abate de estos animales oscila entre los 300 euros –que se paga por una hembra– y los 3.000 que pueden alcanzar los ejemplares trofeo” ha asegurado a ABC Rodrigo Moreno de Borbón, presidente de la Feria Cinegética de Madrid. “Teniendo en cuenta las características poblacionales, estamos hablando de que la Comunidad de Madrid desaprovecharía unos 3.000.000 de euros e, incluso, debería acarrear con los gastos que supone abatir esa cantidad de animales”, declara Eduardo Pompa, gestor de la consultora Forestcaza.

De continuar esta superpoblación los peligros para el Parque Nacional de Guadarrama son múltiples, ya que se producirían problemas de regeneración de la vegetación y podrían aparecer procesos erosivos. También se teme el desplazamiento de otras especies de fauna con las que la cabra comparte territorio y la aparición de epidemias como la sarna, que ya diezmó con anterioridad poblaciones como las existentes en Cazorla, Segura y las Villas.

 


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